La mirada del observador

"JAN. EL GENIO HUMILDE", VV.AA. (Asociación Cultural Tebeosfera)

Uno de los grandes regalos que me ha hecho mi vida entre viñetas ha sido el compartir un fin de semana con Juan López, Jan. Su humildad y sentido del humor me sorprendieron, pero lo que más me gustó fue su avidez por todo lo que le rodea: Se fija en cada detalle, por ínfimo que sea y, sobre todo, lo comparte contigo. Una pintada en la pared, unas minúsculas figuritas de un Belén… No en vano, durante su vida ha recorrido el mundo, cámara en mano, inmortalizando esos lugares que después ha trasladado a las viñetas con tanta pasión y acierto.

Y todo hay que decirlo, pese a ser admirado y gozar del éxito entre los miles de aficionados a los tebeos, ya era hora de que se le dedicara un texto hablando de su ya, larga carrera. ¿Y quiénes mejor que los señores socios de ese pozo de sabiduría comiquero que es la Asociación Tebeosfera? “Jan. El genio humilde” inaugura, y de qué manera, la línea “Tebeotextos” dentro de las, magníficas todas, propuestas editoriales que cada vez con mayor frecuencia, nos regalan estos estudiosos de La Historieta.

Para el profano, hablar de Jan es hablar de la supermedianía, Superlópez, su creación más celebérrima. Pero hay más, mucho más. Durante una introducción y catorce capítulos vamos a acompañar a Juan López, Jan en su viaje existencial y profesional: Desde ese niño aquejado de sordera que superó todas las barreras impuestas y que dibujaba en todo papel que encontraba; el joven que se asfixiaba en la España franquista y viajó a Cuba, donde aprendería mucho sobre la que sería la profesión de su vida. Y de regreso a nuestro país, las diferentes experiencias editoriales que lo llevaron a la creación de personajes y obras, ya clásicas, como Pasolargo, Pulgarcito, Viceversa, Laszivia… y, claro está, Superlópez.

Y por si los amenos y plagados de detalles textos no fueran suficiente atractivo, el volumen incluye un pequeño gran tesoro: Una amplia selección de historietas de su etapa cubana, que nos muestran a un Jan experimentador (como en “El triste”, donde juega con las viñetas y nos ofrece una historieta atípica), cuyo estilo gráfico comienza a forjarse a base de adaptar cuentos clásicos y de retratar las divertidas andanzas de personajes como Chaparrito.

Y como buenos estudiosos del medio que son, descubren, por ejemplo, obras que un servidor desconocía, como “Fechas mágicas”, un trabajo de encargo, que supone uno de los puntos álgidos de su carrera y que si alguien, por casualidad, tiene en su poder más de uno, yo estaría dispuestísimo a aceptarlo como regalo…

Y qué mejor presente que este libro para estas fiestas. Un merecido homenaje a un autor que sigue en activo, vital, comprometido con la sociedad y al pie del cañón, haciéndonos reír y, sobre todo, pensar.

¡Mecáchis, que gran libro éste!

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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