Negro soleado

"Tungsteno", Marcello Quintanilha (Ediciones La Cúpula)

Oscuros y desiertos callejones de la gran urbe neoyorquina, detectives bebedores, féminas fatales que llevan a la perdición a todo hombre que se cruce en su camino, ladrones, estafadores… Los iconos clásicos del género noir se pueden enumerar a puñados. La primigenia novela detectivesca se transformó al dar el salto a los Estados Unidos y que escritores como Hammet y Chandler introdujeran al atormentado detective, que se dejaba arrastrar por la misteriosa femme fatale de turno. Con el tiempo, el género se fue renovando, cambiando y explorando nuevos terrenos. Ahora el protagonista ya no era el, a fin de cuentas, heroico investigador, sino que se nos mostraban retratos repletos de crueldad y cinismo. Jim Thompson, James Hadley Chase y Richard Stark (Donad E. Westlake) son ejemplos de esta corriente literaria, a la que si añadimos al fascistoide personaje Mike Hammer, fue rebautizada como hardboiled.

Pasan los años y surgen dos genios del este género: James Ellroy y Elmore Leonard. El primero, empecinado en exorcizar sus fantasmas personales y ofrecernos un descarnado, pero no menos real, retrato de su país, los USA. El hace poco fallecido Leonard, sin embargo, juega con el cinismo y una impresionante galería de ladrones chapuceros, ex convictos y atracadores de bancos, entre otra fauna criminal, que hemos tenido oportunidad de conocer en su traslación al cine y la pequeña pantalla.

Serie negra, noir, hardboiled, polar… Pero en este cómic, magnífico, del brasileño Marcello Quintanilha no vamos a encontrar sombra, lluvia y frío, sino sol y brisa marina. La de Salvador de Bahía: Un par de tipos en una barca será el detonante (nunca mejor dicho) de una serie de hechos que implica al tapiz de personajes que pueblan esta apasionante historia. Los pescadores utilizan un “método” brutal para encontrar peces y el joven Caju así se lo advierte al sargento Ney, un jubilado que es lo más parecido a una olla llena de vapor. En el juego entra otro peón, Richard, un expeditivo miembro de la policía que no se anda con chiquitas a la hora de enfrentarse al crimen. Lo malo es que la violencia que lleva dentro también la ejerce en su hogar, con su mujer, Keira, que rememora los días pasados mientras viaja en autobús con una amiga.

Una vez que la primera pieza de un imaginario dominó caiga ya será imposible detener lo que va a ocurrir. Recelo, venganza y una buena dosis de violencia se unen en esta magnífica obra del autor brasileño afincado en nuestro país. Pero no se queda ahí, la serie negra ha sido siempre un reflejo de la sociedad y sus problemas. Ésta no lo es menos, ya que se habla de la violencia de género, la soledad en la vejez y sobre todo, la “filosofía del trapicheo”, de la cual Caju es un perfecto representante. Un pobre camello cuya venganza no saldrá tan bien como la tiene prevista en su cabeza.

¡Y como narra Quintanilha! Acelera y detiene el tiempo a su antojo, jugando con una paginación ejemplar (las espectaculares escenas de acción me recuerdan al nipón Matsumoto Tayou) y los textos de apoyo retratan a la perfección los pensamientos de los protagonistas.

La Cúpula vuelve a dar en la diana con una de las mejores lecturas de lo que queda de año.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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