Sola o en compañía de otros

"A dos velas. The Singles Collection", Liz Prince (Ediciones La Cúpula)

Silencio. Una bola de pelo de gato que se desplaza, sin prisa pero sin pausa. En la nevera, un bote de helado a medio comer. Tirada en la cama, con la única compañía de sus dos gatos, la protagonista de esta historia: Liz Prince.

Es necesario tener mucho valor y, sobre todo, un gran sentido del humor, para narrar las andanzas diarias de una treintañera solitaria, sin pareja, que busca con desesperación alguien que rellene ese imaginario (pero dolorosamente real) hueco que hay en su cama, en su vida.

Este slice of life está compuesto por anécdotas, triviales la mayoría, pero que poco a poco van componiendo un tapiz que, mirado a cierta distancia, nos ofrece un nítido retrato de la autora: Borde por momentos, con una vena punki muy acentuada, ñoña e infantil en otros, bocazas, amante de los felinos, devoradora de caramelitos con destructivos mensajes… Pero también genial como autora de cómics, incisiva. Sabe retratar a la perfección la situación de muchas, muchísimas personas que, como ella misma, son incapaces de encontrar su media naranja por mucho que se esfuerce. Y ella lo hace.

Y para ello se vale de las redes sociales, en este caso una llamada OKCupid (imagino que falsa…) en la que nos muestra un desfile de perfiles masculinos variados pero que, por un motivo u otro, no terminan de encajar con su manera de ser: El complicado, el tímido, el extremo… En fin, un zoológico humano en el que Liz se interna como una valiente exploradora, para irse dando de bruces con la realidad una y otra vez.

Sin embargo, la vida te suele dar una de cal y una de arena. Si en el terreno amoroso, Liz no es precisamente una triunfadora, sí que lo es en el profesional. Su debut en esto de los tbos la hizo ganar el prestigioso Premio Ignatz con “¿Me seguirás queriendo si mojo la cama?”. Su actividad artística la ha llevado a ilustrar revistas así como bandas de su amado punk. Acaba de publicar su primera novela gráfica, “Tomboy”, en la que vuelve a hablar de sí misma, en este caso de su infancia y juventud. Después de haber saboreado este “A dos velas” la esperamos como agua de mayo.

Y es que como suele decirse, “más vale estar solo que mal acompañado…” ¿O no?

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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