Vidas cruzadas

"Gente corriente", Vincent Zabus, Thomas Campi (Ediciones La Cúpula)

Una ciudad cualquiera, una calle al azar, un edificio… Suenan, tempraneros, los estridentes despertadores. Se reanudan estas vidas que no tienen nada de especial, son personas como tú o yo. ¿O tal vez no? Quién sabe las historias que se esconden tras estos vecinos, igual nos encontramos con alguna que otra sorpresa…

Un padre, viudo, y su hijo. El amable propietario de una biblioteca. Una anciana que limpia casas. Una mujer que todos los días entra en un teatro abandonado. Un funcionario del servicio de Objetos Perdidos. Todos y cada uno de ellos tiene una historia que contar, pero que no se inicia hasta que la relación entre los diferentes personajes prende una imaginaria mecha que hace que nos sumerjamos en sus existencias diarias, monótonas algunas, grises otras, dolorosas, en silencio.

Nuestro recorrido sigue a las agujas del reloj y descubriremos el secreto tras una permanente sonrisa, una misiva que no termina de ser enviada, un secreto e inimaginable hobby y el factor curativo de la palabra.

Los autores, Campi y Zabus componen una sinfonía de lo cotidiano. El dibujante, con un particular estilo semi caricaturesco nos conduce con precisión por las calles de la ciudad y las casas, los trabajos de estos personajes. Curtido durante años en la omnipotente editorial italiana Bonelli (trabajó en la serie de misterio “Julia”) se lanza a la piscina en esta obra con un estilo personal, alejado de los estándares que impone la editora italiana en sus producciones.

A su lado, el guionista Vincent Zabus, que logra algo realmente difícil. Con una admirable economía de diálogos, dándole mucha importancia al factor visual, nos conduce y presenta a este elenco de personajes con pocas pinceladas, logrando una perfecta fusión de guión-dibujo. Esta habilidad para el retrato tal vez le venga de su faceta como dramaturgo.

Esta pareja de artistas pertenecen a esa “nueva ola” que, aunque publican en el mercado galo tratan, y lo consiguen, de narrar otro tipo de historias, más personales, alejadas de lo que nos ha tenido siempre acostumbrados el mercado francés.

Todo lo expuesto anteriormente logra una sinfonía de lo cotidiano, en la que todos y cada uno de nosotros, silenciosos espectadores, nos podemos ver reflejados. Al fin y al cabo, a diario saludamos y nos cruzamos con nuestros vecinos en la escalera, el ascensor. Y lo que es más importante, seguro que todos tenemos una historia que contar. Eso es la vida.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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