El tamaño importa

"Los Hombrecitos (1967-1970) Primeras historias", Seron, Desprechins (Dolmen Editorial)

Era yo un chaval que llevaba tiempo leyendo tebeos: Aquellos Don Miki, los Mortadelos y Filemón, Astérix, los superhéroes de Vértice… Y claro, le había inculcado el gusto por las viñetas a mi hermano pequeño. Un anuncio en la tele de la época nos dejó impactados. Terminaba con la siguiente frase: “Se escribe Spirou, pero se pronuncia Spirú…” La distribución en quioscos y papelerías en aquellos, ya lejanos, años, era caótica y no podéis imaginar la de volteretas que tuve que dar para encontrar nuestra ración semanal de Spirou Ardilla. Los quiosqueros me miraban con cara rara, pensando que intentaba burlarme de ellos.

Era aquella una revista que realmente nos revolucionó como lectores. Hasta entonces no habíamos podido acceder a ese tipo de historias, serializadas, donde los denominadores comunes eran, por una parte, el humor y por otra la aventura pura y dura. Spirou, Fantasio, Quena y el Sacramús, Bill y Bolita, Tif y Tondu…Y las peripecias de unos señores pequeñitos que me atrajeron de manera especial…

Fin del episodio nostálgico-biográfico. La editorial Dolmen se embarca en la titánica tarea de recuperar aquellas series en volúmenes monográficos y, mira por donde, el primero de ellos está dedicado a mis hombrecitos preferidos. Los habitantes del tranquilo pueblo de Rajevols, un lugar como otro cualquiera, encuentran por casualidad un extraño y colorido meteorito. Un leve contacto con el objeto hace que la persona o animal se reduzca de tamaño, pasando desapercibido para los ahora “gigantes”. La “epidemia” se propaga con un simple apretón de manos y de la noche a la mañana hay una auténtica comunidad de reducidos que deben ocultarse para no provocar los recelos de sus antiguos vecinos y, sobre todo, los militares que pululan por los alrededores.

Y es en unas cisternas abandonadas, en el castillo de Eslapión, donde construirán una futurista urbe, oculta a los ojos de todos. Allí desarrollan una sociedad avanzada, con naves y artilugios que les permiten sobrevivir en un entorno hostil.

Podemos afirmar que ésta es la obra de toda una vida de Pierre Senon (heredero gráfico del genial Franquin), dibujante y creador de la serie, a bordo de la cual le acompañaría durante mucha parte de la travesía el guionista Albert Desprechins (para más datos y anécdotas os remito a los magníficos extras incluidos al final del tomo).

Seguiremos a la diminuta comunidad en sus primeras y alocadas aventuras. Siempre liderados por el resolutivo Sr. Durand. Conoceremos el origen de la comunidad, como se las ingenian para que los atontados militares nos les roben el hogar, perseguirán a un par de reclusos de lo más curioso, resolverán con la ayuda de un doctor el origen de una desopilante enfermedad y así hasta cinco aventuras por las que el tiempo parece no haber pasado.

Y es que éste es un “pequeño” gran tebeo…

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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