Recuerdos del salitre

"Aquel verano", Jillian Tamaki, Mariko Tamaki ( Ediciones La Cúpula)

¿Qué define a un buen cómic? Ante todo, el guión, claro está. La historia que se nos narra (aunque en ocasiones, el aspecto gráfico puede llegar a ser tan rompedor que deje en un segundo plano al argumento). Pero, qué gran placer cuando nos encontramos ante un tebeo que reúne las dos condiciones: Un guión impecable y unos dibujos impresionantes. Éste es el caso de “Aquel verano”, novela gráfica de esta pareja artística de  talentosas primas que nos traslada a las vacaciones de verano de dos amigas, las jóvenes Rose y Windy. Siempre regresan al mismo lugar, Awago Beach, un lugar lleno de recuerdos, momentos detenidos en el tiempo que ha creado un lazo irrompible entre las jovencitas.

Pero claro, el tiempo pasa, sus cuerpos comienzan a cambiar y los antaño divertidos juegos infantiles comienzan a perder interés. Un joven encargado de un videoclub será el objeto de atracción de Rose, que a base de miradas huidizas y espiando conversaciones, crea una imagen que tal vez no sea la real. Mientras Windy, la locuela Windy, rememora coreografías y disfruta de películas de terror.

Y la llegada de la pubertad no será lo único que golpee a Rose, la relación entre sus padres se deteriora por momentos y sólo nosotros, lectores, podremos saber cual es la pesada losa que carga sobre su espalda la madre de la chica.

Pero la mejor cualidad, a mi parecer, que posee esta historia es que muchos de los que la leamos nos podemos sentir muy identificados con los lugares, la época y algunas sensaciones: Esos largos veranos en el campo. Te acostabas tarde, exhausto de jugar y saltar todo el día, despertándote con el piar de los pájaros. Pantagruélicos desayunos y a la playa, a disfrutar de las límpidas aguas… A través de las páginas de esta obra podemos escuchar el entrechocar de las olas, el olor a sal, el roce de la brisa marina…

¿Y cómo lo consiguen las primas Tamaki? Ya lo demostraron con su anterior obra, “Skim”, pero creo que aquí se han superado si cabe: En primer lugar con un guión perfecto, que va narrando sin prisas el devenir diario de estas amigas, sus encuentros, las conversaciones de los adultos, para, de repente, romper con la palabra y mostrarnos esos momentos de diversión dentro del agua, que Jillian, gran, gran ilustradora, retrata de manera talentosa. El movimiento de sus personajes es perfecto, creíble, pero en ningún momento fotográfico.

Hace tiempo que no disfrutaba tanto de una historia tan redonda, que merece un puesto entre los mejores cómics publicados en nuestro país en lo que va de año.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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