Cachondeo rock

The Vagos y Las Muñecas de la Calle Feria, Nocturama CAAC, Sevilla, 26 de junio de 2014

Pues aquí nos encontramos en nuestras marcas para comenzar Nocturama 2014 y qué mejor que los que marquen la salida sean dos grupos de rock ‘n’ roll locales, los ya veteranos The Vagos y savia nueva perteneciente a Las Muñecas de Calle Feria.

Como buen sevillano que se precie, me cuesta mucho llegar a tiempo a los sitios, así que cuando estoy en la puerta del Monasterio de La Cartuja ya estoy escuchando a Las Muñecas de Calle Feria. Y al llegar al patio donde se realizan los conciertos en lo primero que pienso al ver al vocalista de este grupo es: “¡Joder qué bien traído este concierto con la cercanía del de los Rolling! Por los movimientos del cantante y sus melodías me parecieron que serían los teloneros perfectos de sus satánicas majestades si el mundo fuera justo y vinieran al sur para remendar el despropósito de El Ejido. Pero no, el concierto es en el Bernabéu y no en el Villamarín y de telonero está Leiva aka (bastante) Pereza.

Rock ‘n’ roll simple efectivo con concesiones al glam es lo que practican estos chicos cuyo debut homónimo está fechado en el año pasado. Tocan como si llevasen toda la vida juntos o a lo mejor es porque es un proyecto formado por componentes de otras bandas del lugar como Sick Buzos, The Milkyway Express, Los Sentíos o La Mula. La cosa es que tocan como la pasaba Laudrup, mirando para otro lado y el pase llegaba milimétrico.

Segundo turno de la noche, The Vagos. Antes de nada voy a explicar mi relación con esta banda. Este grupo habrá dado como veinte mil conciertos en Sevilla (docena arriba, docena abajo), así que es raro el melómano sevillano que no haya asistido a uno de sus bolos. Pues no es mi caso, a mí siempre me han echado un poco para atrás con ese look de chirigota hippie setentera que es una mezcla entre Los Yesterday y zombies; y los títulos de discos como “No soy gay, pero me cabe el Ave” pues me habían parecido como unos clones de Los Mojinos Escozíos adaptados a la idiosincrasia sevillana…

…pero aquí estamos para quitarnos de encima prejuicios estúpidos. Este grupo basa su fuerza en una puesta en escena contundente por lo chocante, donde todo es un show y cuyo epicentro es el cantante, que es un monologuista de gatillo fácil y lengua incoherente a lo Pedro Reyes (musical y más sevillano que las espinacas con garbanzos en Cuaresma). Pues con glam, rock and roll y espasmos funk el cantante se dirige a los presentes explicando las bodas de plata que cumple el grupo y tirando magdalenas de esas pequeñitas que venden en el Mercadona, explicando que ya no quedaban hongos psicoactivos en el mercado. Saludo a “Ladies and horses” y empieza el concierto, donde van desgranando canciones del disco que se llama como ese saludo al público. Entre canción y canción un poco de histrionismo local, lanzamiento de magdalenas y saltos al público. Tras “Charlatán” y “Cornúpeta”, canciones donde se justifica la taquilalia del cantante y su cornamenta, llegan “Bar Lombriz” y “Caldaca”, esta última presentada con una descojonante defensa de la lluvia dorada pura que tras una llamada a Pérez Reverte se afirma sólo puede hacerse por una trabajadora del sexo a dieta estricta de dos días agua y en un prostíbulo, que es dónde los cánones del dorado líquido mandan. Entre canción y canción subasta de merchandising como el relleno de paquete, pelo púbico que previamente ha frotado al público y de una bufanda de lana que protege el nabo (he puesto la analogía vegetal por cariño a los veganos y porque no sé si en esta santa publicación puede decirse pene), para lo cual tiene que mostrar a todo el mundo el ciruelo, por si a alguien le atrae la mercancía y por un precio módico decide comprarla.

Tras esto dicen que ya llevan mucho tiempo en el escenario así que se saltan “Disco sieso” y continúan con dos canciones y un bis compuesto por un medley del rock sevillano. Podrá parecer que todo esto no es más que cachondeo, pero otra vez son solo los prejuicios: estos tipos tienen más tablas que el aserradero de Twin Peaks y aunque el cantante en sus parlamentos tenga la voz como de un yonki acatarrado, no es más que una transformación del camaleónico vocalista. Charlie cumple sus funciones con efectividad y además llevándose por una interpretación desquiciante, tanto para el público como para sus compañeros que lo mismo testaban el producto de hurgar sus narices que se llevaban un puntazo de los de toda la vida.

Una cobertura de puro espectáculo y cachondeo para un rock glam y funky ejecutado profesionalmente y sin fisuras. Porque puede haber coña marinera y no faltar uno a los estándares de calidad.

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Juan Antonio Huertas

Comenzó a ser redactor de FREEk! como parte de un tratamiento para superar su adicción al Varón Dandy vía oral. Hoy está casi rehabilitado. Le gusta la música, el cine y la literatura que le hace sudar, que le piten los oídos, le provoquen insomnio o poluciones nocturnas. No le presten dinero ni le llamen para las mudanzas.


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