Ésta es tu vida

"Putokrío", Jorge Riera y A.A.V.V. (Edicions De Ponent)

Como si de un patrio padre Karras se tratara, Jorge Riera, se planta frente a un espejo, preparado con agua bendita (aunque por el olor igual es ginebra…). Está dispuesto a enfrentarse al oscuro reflejo que el objeto le devuelve y que no es más que un eco del pasado, de su vida.

Pese a que en algún que otro momento, las anécdotas, esos retazos de lo cotidiano que nos va narrando el guionista, nos hará esbozar una sonrisa (como sus peripecias con el mundo del cine y la televisión), ésta queda congelada en un rictus. No se están contando bonitas historias de la infancia y juventud del autor (ésta no es la vida de Tamara Falcó) sino que nos enfrentamos a la total y cruel realidad. Riera no se corta un pelo y nos presenta a su familia, donde destaca el padre, ese cabeza de familia que por sí solo podría protagonizar un libro… Y nos muestra a sus amigos, algunos de los cuales se perdieron en el “lado oscuro” de la vida. Parajes por los que el propio autor, que carga una pesada mochila de excesos, estuvo a punto de quedarse para siempre, con las funestas consecuencias que ello conlleva.

Se suele decir que la realidad supera a la ficción. Y aquí tenemos un ejemplo perfecto: Los fenómenos paranormales, los porros (y otras substancias…), un abuelo con una oscura historia, una novia con problemas, las muñecas… Son sólo parte de este collage vital. Seguro que algunos lectores considerarán exageradas algunas de las historias aquí narradas, pero si algo destaca en su protagonista y narrador es la honestidad. A veces demasiado, también hay que decirlo, ya que en la mayoría de ellas no deja títere sin cabeza. Solo me vienen a la cabeza tres autores que lleguen a tal nivel de sinceridad: Chester Brown, Joe Matt y Julie Doucet. Se abren tanto ante el lector que puede llegar a ser hasta doloroso, por vernos reflejados en lo que narran.

Riera se acompaña en este viaje al pasado por un grupo de ilustradores magnífico y de lo más variado, cada uno con su propio y personal estilo: Desde el tenebrismo de Sequerios, pasando por el toque cartoon de Juaco Vizuete; ese punto surreal que pone siempre Darío Adanti; el desasosiego del trazo de Miguel Ángel Martín (por cierto, he de confesar que yo también estuve en esa exposición en el 93 y sufrí un terrible dolor de cabeza horas después…) y así hasta veinticinco partners in crime. Con algunos de ellos, en la parte final del volumen,  incluso se permite el realizar un experimento de lo más peliagudo: Les pide que reflejen en una historieta la visión que tienen de Riera… Y claro, luego pasa lo que pasa.

Si sois amantes del exceso, si os molan las historias autobiográficas o pertenecéis a esa generación que se sienta en las terrazas de los bares con una novela gráficas bajo el brazo, éste es vuestro cómic. Y si no, también.

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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