The american way of fighting!

"Rex Steele: Nazi Smasher", Matt Peters, Bill Presing (Aleta Ediciones)

A ver, hagamos memoria: ¿Qué héroe no se ha enfrentado en algún momento de su carrera a la amenaza nazi? Si pensamos en justicieros provenientes de la novela pulp, nos encontramos con Doc Savage, The Shadow (que se han cruzado también en sus encarnaciones comiqueras, como en la genial “La astróloga de Hitler”). Por supuesto, no podemos olvidar al Centinela de la Libertad de los USA, Capitán América, que precisamente comenzó su carrera durante la Segunda Guerra Mundial y repartió mamporros a diestro y siniestro, muchos de ellos en el feo careto del malvado Craneo Rojo…

Pero si hablamos de defensores del american way of life, el mejor, el más expeditivo, es sin duda Rex Steele: Avezado aviador, siempre acompañado por su pizpireta y fiel ayudante Penny Thimble, que aunque tenga ese aspecto regordete e inocentón, ha sacado al héroe de más de un aprieto. Siempre vamos a encontrar a la pareja enfrentándose a los malvados nazis, que no paran, una y otra vez, de elucubrar terribles planes para conquistar el planeta. Siempre comandados por Herr Schnitzler, que protegido tras una enorme pantalla ordena a sus tropas con una pose de lo más operística (seguro que escucha a Wagner, ¿no creéis?).

La hombría de Steele no sólo será medida por la cantidad de puñetazos que pegue, si no que se verá amenazada por la perturbadora presencia de la más letal y curvilínea de las feminazis, Frau Greta Schultz, una rubia oficial tan malvada como sensual. Y es que el pobre Rex no es de piedra…

Remotos parajes, sombríos castillos, civilizaciones perdidas, el letal desierto… A todos estos parajes acudirán la pareja de agentes de E.A.G.L.E., una organización creada con el único y patriótico fin de borrar a las tropas de Hitler del mapa.

Matt Peters y Bill Presing nos ofrecen en este cómic una divertidísima parodia de los antiguos seriales en blanco y negro que mantenían a los chavales norteamericanos pegados a los vetustos televisores, esperando siempre que el protagonista saliera indemne de mil y un peligros. Con un especial gusto por las más refinadas torturas, y siempre acompañados por un ayudante, en este caso, mecánica, que lo ayudaba en sus misiones de alto riesgo.

La pareja de autores se conocieron en la Escuela de Comic de Joe Kubert, uno de los más reputados centros de Norteamérica, de donde han surgido infinidad de grandes ilustradores, ente ellos los propios hijos de Kubert, Adam y Andy. Con el paso del tiempo, lo que en un principio había sido un trabajo de fin de curso, se fue transformando en una idea más ambiciosa: un cortometraje de animación. Y es que, como podréis observar, el estilo de Presing es meramente cartoon. Después de algún tiempo y dificultades pudieron realizarla. Esta obra fue la que les abrió el camino para trabajar en una compañía de animación que no sé si os suena demasiado, una tal Pixar

En fin, nos encontramos ante un cómic que se lee de un tirón, divertido, que no se toma muy en serio a sí mismo y genialmente ilustrado. Qué mejor manera de combatir el tedio canicular que machacando a algunos krauts, ¿no?

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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