A la caza

"Marshal Law: Odiosos muertos", Pat Mills y Kevin O´Neill (ECC Ediciones)

Regresamos a las peligrosas calles de San Futuro, la ciudad donde todo el mundo quiere (y pretende) ser un superhéroe. Pero el largo y cruel brazo de la Ley está representado por Marshal Law, un agente de policía que no se anda con chiquitas y que, como ya todos recordaréis, siente una especial aversión hacia los tipos con capas y mallas ajustadas.

Bajo la máscara de Law se esconde Joe Gilmore, un ex-soldado que fue víctima de torturas en su entrenamiento para la cruenta guerra en La Zona. Esto lo dejó marcado de por vida, y el único objetivo de ésta es encontrar, y masacrar, a los psicópatas que se esconden tras los llamativos colores de sus trajes de héroe.

Este nuevo volumen nos ofrece tres apasionantes y divertidas historias autoconclusivas (bueno, la tercera nos deja con un cliffhanger que para qué…): En la primera, el poli vestido de cuero se traslada a New York (“Takes Manhattan”), concretamente a un sanatorio mental para supertipos (o eso creen ellos) en el que se verá las caras con un antiguo instructor, Don Matrione, “El Perseguidor”, un tipo que enloqueció y se dedica a masacrar a todo criminal con el que se cruza (¿os recuerda a alguien?). El choque entre Law y Matrione será tan brutal como corresponde al tono de la serie. De paso conoceremos a una galería de “héroes” desquiciados, que aprovechan el enfrentamiento para huir del manicomio…

En la segunda, titulada “El reino de los ciegos”, Law se enfrenta al Señor de la Noche, el Héroe Oscuro por antonomasia, Ojo Privado. Pero lo que la gente no sabe es que tras su terrorífica máscara se esconde un sádico asesino que mata sin compasión. Y claro está, Marshal Law no va a consentir que se salga con la suya, aunque el villano Gangrena se lo ponga difícil y sufra la tragedia de perder a un compañero.

Y para rematar, la historia que da título al tomo. En ella conoceremos por primera vez al padre del policía, que tiene un trabajo de lo más inusual (ahora comprenderemos muchas cosas…). El camino de Law se cruzará con el de Everest, un tipo de lo más podrido que representa a otros “héroes” y que siente una especial aversión por el representante de la ley. Si a todo esto le mezclamos una visita al enooorme camposanto de la urbe, un lugar donde, por culpa de la fuga de un extraño líquido verdoso los muertos vuelven a la vida y reclaman la cabeza de Marshal Law. La ensalada de tortas está servida, pero con la aparición final de un personaje que nos dejará congelados a los lectores y, sobre todo, al propio Law…

El tándem Mills-O´Neill siguen narrando con mucha retranca y mala baba las andanzas de este traumatizado personaje, y de paso hacen una completa disección del superhéroe, desde una óptica adulta, cínica y hiperviolenta. No recomendada para estómagos débiles.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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