La frágil mujer de hierro

"Martha Jane Cannary", Matthieu Blanchin, Christian Perrissin (Dolmen Editorial)

En muchas ocasiones tenemos una visión falsa o deformada de la vida de figuras históricas, en el caso de Martha Jane Cannary, conocida por todos como Calamity Jane, la hemos visto, a lo largo de los años, en coloridas producciones de Hollywood, encarnada en los rasgos de, por ejemplo, Doris Day o Carol Burnett, y en la que se daba una pátina legendaria a sus aventuras y, sobre todo, a su “romance” con Wild Bill Hickock… Nada más lejos del glamour. La vida de esta mujer fue, aunque parezca contradictorio, una gran victoria y sobre todo, un enorme fracaso. Hasta el momento, el único medio que la había retratado a la perfección fue el televisivo, en aquella obra maestra inacabada titulada “Deadwood”.

Nacida en 1852, en el seno de una familia de religión mormona, hermana mayor de  seis. Sus pobres padres tuvieron que ir de un lugar a otro de los Estados Unidos, tratando de, infructuosamente, buscar una forma de mantener a la numerosa familia. Pero la sombra de la mala suerte pesaba sobre el grupo y en un relativo corto espacio de tiempo, los hijos se quedan solos, perdiendo a sus progenitores. Martha Jane debe hacerse con las riendas de la familia, cosa que resiste durante un tiempo. Pero al final termina huyendo, con la idea de conseguir trabajo y dinero para esos niños con los que no volverá a tener contacto (a excepción de Cy, y que terminará de la forma más dramática posible…)

La victoria a la que me refería antes es que, contra todo pronóstico, la mujer sobrevive una y mil veces, cuando parece que la suerte la abandona, un último hálito de vida la hacía levantarse y seguir adelante. Ésa fue realmente su vida, caer y ponerse en pie, una y otra vez. Para ello tuvo que ocultar su condición femenina, y mezclarse con trabajadores rudos, hombres que hacían de la desesperación una forma de vida. Donde el alcohol era el único medio para conseguir el olvido. Y en este ambiente, años después, Martha Jane conocerá al único y verdadero amor de su vida: El jugador de cartas, pistolero y alcohólico Wild Bill Hickok, con el que mantendrá una relación tan apasionada como corta que marcará a la mujer para siempre y dejará en ella un recuerdo imborrable.

Una existencia, la de Calamity Jane, como era conocida en el Far West, destinada al fracaso. Su rudo comportamiento, afición a la bebida y una espíritu desesperado la hicieron una mujer desgraciada, que tan sólo disfrutaba de la vida cuando podía cabalgar por las amplias llanuras, lejos de la civilización. Y una losa que portó durante mucho tiempo, un secreto que la obsesionó y sólo plasmó en unas misivas a su hija Janey, separada de ella cuando tan sólo era un bebé.

Los autores galos Blanchin Y Perrissin retratan por primera vez y con fidelidad la desgraciada existencia de esta mujer, que sin proponérselo estuvo en el medio de hechos que han quedado marcados en la Historia (su camino se cruzará con el del cruel general Custer); que pocas veces conoció la felicidad y que, pese a todo, ha quedado como ejemplo de valentía y perseverancia. Ahora podemos ser testigos de lo que realmente aconteció.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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