Mi pistola es veloz

"Tyler Cross. Río Bravo", Nury, Bruno (Dibbuks)

He tomado prestado el título de una novela de Mickey Spillane por una razón fundamental. Nos encontramos ante un hard boiled en toda regla (al igual que las peripecias del mujeriego, fascistoide y violento detective Mike Hammer). Pero será mejor que hagamos un pequeño ejercicio de memoria literaria: Raymond Chandler y Dashiel Hammet establecieron los parámetros de lo que fue la evolución de la novela de misterio, el whodunit, que tanto popularizaron escritoras como Agatha Christie. Pero la versión norteamericana se hizo más sucia, áspera. En estas novelas, su protagonista era un detective serio, introspectivo, amante del whisky y con una relación de amor-odio con las mujeres (ya que alguna le había partido el corazón). Femme fatales que lo traían de cabeza, encargándole un caso de complicada resolución, en el que el sabueso se vería metido en más de un problema.

Con el paso del tiempo, algunos escritores de este género de novela, que en aquellos tiempos eran consideradas lecturas de usar y tirar (pulp), comenzaron a explorar otros parajes bastante más oscuros. Por primera vez veríamos la historia desde los ojos de un criminal. James Hadley Chase, Richard Stark y al que considero que revolucionó el género noir: Jim Thompson. El podridísimo sheriff que protagoniza “1280 Almas” o el psicópata que nos hace partícipes de su existencia en “El asesino dentro de mí” son tan sólo dos ejemplos. En las novelas de estos autores es difícil encontrar a personajes con buenos sentimientos: chantajistas, violadores, asesinos, viudas negras… Toda una galería que hizo que con grandes historias criminales el género evolucionara.

Y en este glacial (término que se utiliza para la serie negra en Francia) nos encontramos con Tyler Cross, el estereotipo de tipo duro, asesino sin remordimientos, que sólo busca su propio beneficio y no duda en utilizar todo lo que tenga a su alcance para lograrlo, aunque las cosas se tuerzan… Y es que la irrupción de unos agentes mexicanos corruptos (ya os lo decía, aquí no se libra ni el apuntador…) hará que la banda de Cross quede reducida a un sólo miembro, él mismo. Con muy poco dinero en el bolsillo y un tentador cargamento de droga llega a un pueblo dominado por la familia Pragg, cuyo padre, un expeditivo y cruel tipo, controla con mano de hierro. Claro está, el resto de las fuerzas vivas del lugar, el alcalde, el sheriff y el director del único banco, son sus vástagos.

Por desgracia, la intención de Cross de pasar desapercibido será inútil, y sin comerlo ni beberlo, tendrá que involucrarse y, sobre todo, enfrentarse a los Pragg.

Fabien Nury, guionista galo al que estamos acostumbrados a encontrarlo en ficciones de corte histórico (“Silas Corey”) y Brüno (“Atar Gull”), con un peculiar y personal estilo que resulta de lo más adecuado para el tono de la historia, componen una sinfonía noir, repleta de influencias y homenajes, pero que no se queda tan sólo en eso, sino que crean a un personaje que bien podría haber salido de la pluma de los escritores anteriormente citados. Una auténtica gozada para los amantes del género criminal.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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