Cuando la guerra fría se vuelve caliente

"Capitán América. El Soldado de Invierno". Ed Brubaker, Steve Epting, Michael Lark, Mike Perkins (Panini Comics)

Originalmente publicada en 2005, la saga conocida como “The Winter Soldier” (precedida por esos seis números de “Out of Time” también recogidos en este volumen) no solo propició uno de los mejores momentos de la última trayectoria del Capitán América, sino también el bautismo de fuego -y vaya bautismo- de un guionista tan dotado como Ed Brubaker en las andanzas del superhéroe de las barras y estrellas.

El tipo tras algunos de los más aplaudidos instantes recientes de personajes como Daredevil, Batman o la Patrulla-X optó por comenzar su dilatada presencia al frente de la serie del Centinela de la Libertad apoyándose por un lado en su cariño por los personajes de corte clásico -Sharon Carter, Cráneo Rojo, ¡un recuperado Bucky!- y por otro por las tramas de espionaje tan al gusto de su maestro Jim Steranko.

Rompiendo una de las reglas no escritas del Universo Marvel -”Nadie permanece muerto, excepto Bucky (y el tío Ben y Gwen Stacy)”- el guionista premiado con un Eisner decidió revivir al añorado colega de aventuras del Capi, el bisoño Bucky, transformándolo en un asesino con el cerebro lavado por el enemigo, en la tradición de clásicos del thriller conspiranoico como “El mensajero del miedo”.

¿El resultado? Una historia que bebe del pasado -los restos de la Guerra Fría, la amenaza soviet siempre palpitante, un Steve Rogers martirizado por una memoria que no logra recuperar del todo, enemigos de ayer, hoy y siempre como Calavera, Cráneo Rojo o Zemo- para edificar un presente de lo más vibrante, capaz de sacudirte a cada página y que no esquiva momentos verdaderamente trágicos, poco habituales en viñetas como éstas. Lean si no ese interludio titulado “La solitaria muerte de Jack Monroe”, tristísima crónica de una muerte anunciada narrada entre el delirio en primera persona y la más desasosegante de las miserias del eterno secundario. Una filigrana de apenas una veintena de páginas que produce más emociones que muchas aventuras interminables.

No se engañen, hay espectáculo y acción a raudales (el trazo rotundo de Epting le viene como anillo al dedo a esa violencia física tan real, de batalla cuerpo a cuerpo, tan propia de los tebeos del Capi), pero también congoja, pesares y pasajes de un intimismo tal -la relación entre Rogers y Sharon Carter, la amistad inquebrantable entre Bucky y su mentor- que hará las delicias de todo aquél que busque, más que superhéroes, personajes de carne y hueso en un buen cómic. No es de extrañar que esta saga haya dado pie, o eso afirman desde Marvel Studios, a la nueva entrega del “Capitán América” en la pantalla grande: un thriller que dice aunar el sense of wonder del cine de superhéroes con el thriller americano de los 70, aquél que dio obras maestras como “Todos los hombres del presidente”, “El último testigo” o “Los tres días del cóndor”.

El volumen editado por Panini Comics que nos ocupa y que recopila tan laureada saga ofrece además como suculento extra “Una mirada entre bastidores”, una nutrida serie de bocetos, storyboards, diseños y aguadas de Steve Epting que supone todo un regalazo para coleccionistas.

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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