Punto y aparte

"Lulú. Mujer desnuda", Étienne Davodeau (Ediciones La Cúpula)

¿Nunca habéis sentido, de repente, el deseo de pisar el freno de vuestras vidas? Detenerse, romper con la monotonía, con las reglas autoimpuestas, con el día a día… Lulú es una madre de familia de mediana edad, madre de una hija y dos espídicos gemelos. Su marido Tanguy es, digámoslo claramente, el típico espécimen de bebedor, que pasa horas repantigado en su sofá, viendo partidos de fútbol. Un prenda, vamos.

Una entrevista de trabajo es el detonante para que Lulú pase unas horas más lejos de su hogar. Y aquí empieza su aventura, un viaje interior en el que se descubrirá a sí misma y se dará el placer negado durante todos los años de esclavitud que ha pasado junto a los suyos. Conocerá a varios personajes que la cambiarán: Charles, con el que redescubrirá que aún tiene un corazón en el pecho; a los hermanos de éste, una pareja de mochileros de lo más alocados, pero con muy buen corazón; Virginie, una joven esquiva, con la que sufrirá una gran decepción y finalmente Marthe, una anciana. Cínica, protestona y tremendamente desprendida.

Pero la historia de Lulú la vamos a conocer de manera fragmentada. Todos los amigos de la pareja se reúnen para desentrañar el misterio de la huida de la mujer. Xavier y la hija mayor de Lulú y Tanguy, Morgane, serán los narradores, testigos obligados de las peripecias de su amiga y madre.

Como ya hicieron Akira Kurosawa y Orson Welles en sus clásicos cinematográficos “Rashomon” y “Ciudadano Kane”, estos personajes irán desgranando el misterio de esos días de escapada y el inesperado giro final con el que termina la escapada de Lulú… Un tema éste, el del abandono súbito e inesperado del hogar, que ya han tratado otros, como la escritora norteamericana Anne Tyler en su magnífica novela “¿Qué fue de Delia Grinstead?”.

Étienne Davodeau abandona la crónica social (“Rural”) o la experiencia autobiográfica (“Los Ignorantes”) para narrar la historia de esta mujer de ojos tristes y mirada perdida, que se reencuentra a sí misma paseando por las solitarias arenas de una inacabable playa y con la que podemos cruzarnos por la calle en cualquier momento. Sólo hay que detenerse y observar.

FREEK! te recomienda:

José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


Deja tu comentario


5 × = diez

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD