Shikaeshi

"47 Ronin". Mike Richardson, Kazuo Koike, Stan Sakai (Planeta DeAgostini)

La palabra japonesa que da título a la reseña es la equivalente a “venganza”. Pero claro, en la filosofía nipona esta se refiere más a limpiar una afrenta, al honor, que a otra cosa. Los que conozcáis el bushido, el “camino del samurái”, sabréis a lo que me refiero. Y este sendero es el que tomarán estos cuarenta y siete samuráis al perder a su amo Asano tras ser vilmente asesinado. Ésta es una de las más famosas leyendas niponas, que en su momento fue llevada a los teatros como obra de marionetas (bunraku) y que a lo largo de los años ha tenido diversas adaptaciones en le medio cinematográficos. La última, y poco, acertada, la ha protagonizado el expresivo Keanu Reeves y ha resultado ser algo más parecido a un videojuego que otra cosa…

Pero centrémonos en su adaptación al cómic. Hace veinte años, el editor de la norteamericana Dark Horse descubrió el manga japonés y nació una historia de amor por este medio que lo ha llevado a publicar una larguísima lista de obras realizadas en el País del Sol Naciente. De hecho, bajo el logo del caballo de ajedrez, los norteamericanos pudieron disfrutar de una de las obras cumbre del género de samuráis, la imprescindible “Lone Wolf and Cub” (“El Lobo Solitario y su cachorro”), escrita por Kazuo Koike (“Crying Freeman”, Hanzo”, “Lady Youngblood”) e ilustrada por otro clásico del manga, Goseki Kojima (“Asa, el ejecutor”).

Pasaron los años y tras varias reescrituras, Richardson se ve finalmente preparado para adaptar la leyenda, y con la experto conocimiento y asesoramiento de Koike y las ilustraciones de Stan Sakai lo consigue, realizando una miniserie de cinco números, que tenemos la suerte de ver recopilada en un tomo. Y realiza un acertado retrato de la mentalidad japonesa,  basándose sobre todo en las relaciones de los personajes, dibujando sus personalidades y conflictos, conduciéndolo todo hasta el final, en el que las espadas probarán la roja sangre.

A estas alturas de la película creo que la gran mayoría conocéis al creador de Usaji Yojimbo, el conejo ronin, que recorre el Japón feudal resolviendo entuertos de toda clase. En su camino hará grandes aliados y amigos, conocerá el amor y se enfrentará a variados peligros, algunos sobrenaturales. ¿Qué mejor dibujante podía elegirse? Y tal vez penséis que el darle protagonismo a animales antropomórficos en su serie le quitaría fuerza a la obra, todo lo contrario. Sakai echa el resto (como siempre, por otra parte), disfruta con los detalles, las vestimentas, la arquitectura de la época. Nos ofrece un magnífico punto y aparte antes de regresar al sendero con su orejuda creación.

En fin, una muy recomendable obra para los aficionados a las historias de samuráis y también para los que no lo son.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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