Bajo el volcán

"Conversación de sombras en la Villa de los Papiros", Max (Ediciones La Cúpula)

La nueva obra de Max comienza presentada por un inusual ser que recorre unas ruinas romanas, silenciosas y desiertas. Lo que fuera, años atrás, una magnífica villa, fue sepultada sin piedad por la lava y roca ardientes del furioso volcán Vesubio… Pero afortunadamente, el pincel del autor nos traslada en el tiempo a minutos antes de la tremenda desgracia, haciéndonos partícipes de la breve, pero interesante conversación entre el joven Graco y Filodemo. El primero, asustadizo y nervioso por los sueños que le han perseguido durante toda la noche, pasea por los jardines de la villa. Cuando le cuenta sus temores a Filodemo, éste le quita hierro al asunto, y transforma los repetidos temblores sísmicos en inquietos movimientos del dios Vulcano.

El bisoño e inexperto Graco es recomendado por Filodemo, que le habla de los placeres de la existencia y de la conveniencia de entregarse a ellos completamente, evitando las preocupaciones y los miedos tan propios del ser humano. Le recomienda que siga la senda del filósofo Epicuro, centrada en todos los placeres que logran que la vida del hombre sea mejor. Enseñanzas que Graco está empezando a conocer, aunque no termine de asimilar demasiado bien la lengua griega.

Y qué mejor sitio para empaparse de las más diversas enseñanzas que esa ensombrecida villa, en la que Lucio Capurnio Pisón, reunió miles de papiros (que curiosa y milagrosamente, sobrevivieron a la tragedia, habiéndose recuperado y convertido en un perfecto referente de aquella antigua cultura y pensamientos). Música, filosofía, religión… Todos estos temas son estudiados por el preocupado joven, sobre cuya alma pesa el temor, miedo que unos días antes se refrendó por la “actuación” de un histérico augur en una plaza.

Filodemo se enfada e intenta tranquilizarlo, riéndose de las supersticiones de un viejo loco, pero cuando amistosamente le recomienda que regrese a la lectura de los papiros, llega el horror, un final inesperado en forma de erupción volcánica…

Max nos habla de la inevitabilidad del fin, pero que lo importante está en el camino que recorremos, y que portemos en nuestra imaginaria mochila cosas buenas, placenteras, inolvidables, pues en cualquier momento, la Parca puede llegar (en múltiples formas) y llevarnos con ella. En ése instante de nada servirán los llantos y golpes de pecho. Todos somos iguales ante su presencia.

Esta breve historia en bitono del Maestro Max contiene, a modo de epílogos, tres misivas, cartas de el filósofo Epicuro a Meneceo y de Plinio el joven a Tácito, que terminan por redondear el círculo narrativo, filosófica y argumentalmente.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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