Like a rolling chanante

"Realidad a la piedra", Joaquín Reyes (Reservoir Books - Mondadori)

“Menos da un humano”, dice un canto rodao en la minimalista pero esclarecedora portada de esta “Realidad a la piedra”, nueva entrega viñetada del humor entre lo surrealista y lo cotidiano de Joaquín Reyes, un actor / humorista / showman -que diría Zoolander- que hizo del chanantismo junto a sus compañeros de televisión casi una religión. Tal confesión rocosa es toda una declaración de principios: las piedras protagonistas de este peculiar libro dicen más de la condición humana que una antología de Balzac, oiga.

El truco parece fácil: Reyes toma buena nota de la cantera (ejem) de grandes humoristas gráficos y pone a piedras, pedruscos, rocas y hasta dolmenes y menhires en situaciones por todos reconocibles, desde el complicado arte de entrar en la disco de moda al no menos arduo de intentar pillar cacho. Ahí es nada. Ojo, el truco parece fácil pero no lo es: porque es el autor quien acierta en escoger esas situaciones, convirtiendo más de una, dos y diez veces una viñeta en mucho más que una carcajada instantánea.

Además, y de nuevo es mérito claro del autor, más de un lector se reconocerá también en tal o cual pedrolo. Hay una tipología humana fácilmente detectable, que invita a más de una risa cómplice: el tipo que nunca pilla los chistes, el amante presto a fingir, el bromista sin temor a las consecuencias… No cuesta demasiado imaginarse que se ponga de moda cualquier día masacrar estas viñetas por FB vía mensajes privados, cada uno reproduciendo algún chiste, y todos con el enunciado: “Querido/a, esto me recuerda a vos”.

Reyes saca a relucir también su background -palabro molón que significa “to lo que tengo aprendío”- jugando con múltiples referentes. Hay chistes con guiños cinéfilos (el clímax de “El Exorcista”, la rueda de reconocimiento en la comisaría), citas culteranas (la Venus de Willendorf, la piedra Rosetta) y hasta un momentazo gafapasta: esa piedra lanzándose colina abajo al grito de “¡Al Benicassim!”. Impagable.

No podía faltar el humor coyuntural con apunte social: ante esa piedra que responde a otra interesada por la situación laboral de su primo un sucinto “aprobó las oposiciones y está fijo en un mechero”, uno no sabe si reír o llorar. Sonrisa pétrea, que diría el poeta.

En apenas 50 viñetas, Joaquín Reyes se pasa por la piedra, nunca mejor dicho, al ser humano. Y sortea hacer el chiste de turno con Sharon Stone o Lucía Lapiedra, olé ahí.

 

 

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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