El corazón de la oscuridad

"Hellville". Thomas Ott (Ediciones La Cúpula)

Me imagino al autor germano-suizo, encorvado ante su mesa de dibujo, en penumbra. Con un filo escalpelo va arrancando, arañando finas líneas que surgen de negros, negrísimos formatos. De esa oscuridad extrae historias, personajes a los que miramos de reojo si los encontramos por la calle, en la estación de Metro, en desiertos callejones: Seres que viven al otro lado del espejo, son un reflejo distorsionado, pero no por ello menos real, de nosotros mismos.

Homenajeando a las antiguas publicaciones pulp, en cuyas entradillas se nos invitaba a conocer un amoroso “True romance” o el desasosiego de “A shock suspense story”, recorreremos el mundo de Thomas Ott: Diez historias que mezclan la tragedia, el terror, el misterio, todo mezclado en una coctelera de la que surge una brebaje de amargo sabor, pero que no podemos evitar beber.

La locura y la violencia de la guerra llevada al extremo. La peor de las venganzas ejercida sobre un racista. Los cambios que la cirugía plástica pueden hacer en una persona. Todas y cada una de las, infructuosas, maneras en las que podemos morir. ¿De qué sirve ser un héroe? Un extraño encargo… El amor, ah, el amor llevado a sus últimas consecuencias. Un crimen y el terrible castigo que, sin pretenderlo, se impone el asesino. Los peligros de ser un hombre de fe.

Recuerdo con especial inquietud un momento de la película de David Lynch “Carretetera perdida”, en la que su protagonista, Bill Pullman, que interpreta a un saxofonista, llega a su solitaria casa y en uno de los pasillo de ésta se encuentra con la “oscuridad”, un ser vivo que parece respirar y observarlo y en la cual se interna. Lo mismo ocurre con estas historias cortas de Ott. Hay que paladearlas poco a poco, con lentitud, ya que un atracón puede hacer que permanezcas hipnotizado, atado a ellas, incapaz de retirar la mirada de este mundo que está esperándonos ahí, dentro de las sombras.

Afortunadamente, los lectores españoles han tenido al oportunidad de conocer la obra de este autor que siempre se ha movido en los terrenos del underground y que con su pincel expresionista y técnica única (carte-a-gratter) nos ha ofrecido diferentes postales de un mismo lugar: “R.I.P.”; “El Número”; “Breakdown”; “Cinema Panopticum” y esta nueva edición en tapa dura que La Cúpula acaba de reeditar, para deleite de aquellos, entre los que me cuento, que aún no habíamos podido viajar a esos tenebrosos lugares. Y es que, en el fondo, todos somos un poco sadomasoquistas, ¿verdad?

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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