Viñetas lascivas

"Sexo majara". Robert Crumb (Ediciones La Cúpula)

Todos los admiradores de la obra de Robert Crumb conocemos su obsesión patológica por el sexo femenino, en concreto esas féminas robustas, de larga melena, que calzan botas de piel y con las que el autor imagina una y mil posturas sexuales que desafían a la gravedad y sobre todo a la flexibilidad del cuerpo humano.

La Cúpula edita una pequeña gran joya dentro de su sello Kisscomix , una exhaustiva recopilación de todos los cómics guarrillos que un joven Crumb publicó en los años sesenta en la revista Snatch Comics, que pese a su corta vida (sólo tres números) lubricó las calenturientas mentes de unos lectores que en aquellos convulsos años buscaban cuantas vías de escape pudieran encontrar (entre ellas la de las drogas, claro está).

Por su pequeño formato podría tratarse de un sentido homenaje a aquellas clandestinas y prohibidas Biblias de Tijuana, que en sus páginas mostraban parodias de corte sexual de los cómics más famosos de la época (“Blondie”, “Barney Google”, “Popeye”, “Dick Tracy” fueron sólo algunos de ellos…) y que pasaban de mano en mano, teniendo especial cuidado de que ningún receloso agente de policía las descubriera.

Y es que Robert Crumb nunca ha ocultado ser un sátiro, su calenturienta mente parió decenas de historietas cortas donde se mezcla el humor más bruto con el sexo directo y sin concesiones; anuncios publicitarios de la revista, portadas y chistes de una sola página que son una divertida delicia a la vez que somos testigos de cómo el estilo del autor de va definiendo más y más. Pero no nos quedemos en la superficie, en lo simplemente guarrón. Crumb, a lo mejor, sin darse demasiada cuenta, estaba gritando a los cuatro vientos, exigiendo un cambio y criticando una época, unos políticos que no entendían a aquellas hordas de jóvenes de pelo largo que experimentaban con drogas como el LSD y que pedían un golpe de timón.

Historietas protagonizadas por enormes negras zumbonas, tipos con descomunales miembros, exploradores salidorros, orgiásticos grupos donde es difícil identificar de quién es esta teta o aquella chorra, familias tradicionales unidas por el sexo y mi preferido: el pobre Napio Polla, un sujeto con un apéndice nasal deseado por hordas de féminas y que le acarreará más de un problema…

A la ya larga biblioteca del autor publicada por Ediciones La Cúpula se une esta delicia de volumen, un tomito que rezuma sudor, gemidos, cachetes, alguna que otra sospechosa salpicadura y que los admiradores de Robert Crumb no pueden dejar de tener en sus estanterías. En estos convulsos tiempos que también, por desgracia, vivimos, no viene nada mal evadirse de la realidad cotidiana y divertirnos y ponernos calentorros con las historias del maestro Crumb.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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