Introducción a la anatomía de las pesadillas

"Reproducción por mitosis y otras historias", Shintaro Kago (Editores de Tebeos)

Mucha gente cuando habla de los japoneses comenta aquello de “mezcla entre las tradiciones más antiguas y la tecnología más moderna”. Yo después de leer este cómic de Shintaro Kago veo una sociedad que prohibe la descripción gráfica de los órganos sexuales masculinos y femeninos en el manga e incluso en la pornografía se muestran los genitales difuminados… y sin embargo son capaces de imaginar las más grotescas atrocidades, y no sólo sexuales, sino de esas cosas que nos dan miedo de verdad, eso que parece inverosímil, pero que si pasara mucha gente se encerraría en su casa para aislarse de la realidad.

Extrañas enfermedades contagiosas mediante el sexo oral que hace que se tenga en la boca la misma forma del pene de la persona enferma. Hasta las manías más triviales se convierten en auténticas preocupaciones. O cómo pisar algo y no querer mirar qué es lo que hay debajo de tu pie puede llevarte a automutilarte, para así dejar el pie en el mismo sitio y no ver el producto del pisotón. Sí, es verdad, también te has reído por esta tontería, pero lo peor es que Kago tiende a exagerar esa preocupación en sus personajes y esas risas pasarán a terror por lo que pasa a continuación, pues todos sabemos que si esas preocupaciones llegaran a las masas, lo más mínimo se haría una montaña y podíamos ver decenas de miles de personas que hacen lo imposible para acabar con lo que le hace sufrir.

Aparte de en la perfección del dibujo y en lo original de esas ideas malvadas es en eso en lo que radica la genialidad del dibujante japonés, en utilizar la naturaleza humana para potenciar las historias que cuenta. Unas historias que tienen mucho de crítica cuando habla de los abusos que sufrieron las jóvenes japonesas por parte de militares estadounidenses en las bases del país nipón y la inmunidad de la que gozaron. O en el humor negro cuando se ríe de la preocupación por el estreñimiento que tiene cierto sector de la sociedad, cuando cuenta una epidemia de astringencia que asola a las jóvenes japonesas y su vergüenza por ir al hospital y contar su caso.

Yo a título personal le beso el anillo con una reverencia a Shintaro Kago por esa forma de tratar humorísticamente a la cultura, tanto a escritores consagrados en Japón –pone de vuelta y media al autor de “Rashomon”–, como internacionales –maravillosa la parodia de “El Señor de los Anillos”, cambiando el anillo único por un taparrabos de luchador de sumo y el volverse invisible al portar el anillo, con extraños poderes sexuales al calzarse el taparrabos–

Los fans de los cómics además tenemos que agradecerle a este hombre su obsesión por la estructura formal del noveno arte, lo que hace que se cuestione en sus historias la narración a través de una viñeta tras otra. Kago es capaz de superponer historias gracias a la óptica de la narración: colocando el recuadro en diferentes sitios de un mismo dibujo más grande, esas viñetas con inteligencia propia que se reproducen por mitosis creando infinidad de historias diferentes o imaginando cómo sería si giráramos las viñetas un poco y desentrañando su naturaleza más allá de las dos dimensiones naturales del cómic.

Un manga, en fin, que ha gustado sobre todo a mis pesadillas: a las muy cabronas todavía no se les borra la sonrisa de sus deformes caras.

 

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Juan Antonio Huertas

Comenzó a ser redactor de FREEk! como parte de un tratamiento para superar su adicción al Varón Dandy vía oral. Hoy está casi rehabilitado. Le gusta la música, el cine y la literatura que le hace sudar, que le piten los oídos, le provoquen insomnio o poluciones nocturnas. No le presten dinero ni le llamen para las mudanzas.


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