Corrección en frío

"La Isla De Los Olvidados", Marius Holst (2010)

España no es la única nación aficionada a recordar su historia más negra en la ficción cinematográfica. Todos los países poseen capítulos oscuros en su historia y de vez en cuando los cineastas los sacan a relucir. En esta película es Noruega la que rescata cierto pasado oscuro que ha arreglado brillantemente. Vamos con un recurso muy fílmico, el de explicar unos hechos en el presente que entroncan con un tiempo más lejano. La isla de Bastøy, a 75 kilómetros al sur de la capital noruega es hoy día una prisión de mínima seguridad y de las más ejemplares del mundo, donde los presos cultivan la comida que les abastece y procuran el mantenimiento de la misma y pueden disfrutar de esparcimiento y actividades, como esquí de fondo o hípica. Incluso aparece en los extras del DVD de “Sicko“, el documental sobre la industria sanitaria de Estados Unidos dirigido por Michael Moore.

Pero no siempre esta prisión fue así de modélica, a principios del siglo XX fue un correccional para menores que reformaba a los chavales mediante el trabajo, la disciplina y el frío nórdico. Pero claro, pasa a menudo que quienes pueden utilizar su autoridad a veces la van a utilizar desproporcionadamente y van a empezar a llover palos y donde había disciplina habrá humillación y vejaciones. Los oprimidos entonces se hartarán y recurrirán a la violencia. Es una historia muy vieja y que volvió a repetirse en esa isla en 1915.

Marius Holst fue un tanto profético al retratar la sociedad opresora –recordemos que la película es del 2010 y llega con 2 años de retraso a las carteleras españolas–, y el que no vea paralelismos entre un grupo de chicos que se rebelan contra las autoridades utilizando todas las armas a su disposición y los sucesos de la primavera árabe –en especial el linchamiento a Gadafi y el del prefecto del reformatorio, si hasta se parecen en las imágenes–, puede ser tomado por un ingenuo. Una hornada de películas nos está mostrando que estar en contra del orden establecido y rebelarse no puede acabar bien, cómo se ve en la última película de Batman, que nos quiere mostrar que el dar el poder al pueblo puede no ser la mejor elección y ensalzan la labor de las fuerzas públicas como los buenos y los ciudadanos de parte del villano que quiere desajustar Wall Street entre otras maldades. Pero otras enseñan que la unión hace la fuerza aunque estemos en inferioridad de condiciones.

Si vemos la película en este sentido podemos encontrarle algo de interés, porque sino, lo único que encontraremos es una anodina película carcelera de las que hay cien películas mejores –dos así a bote pronto: “Bronson” y “Shutter Island“–, con los abusos de poder, los carceleros golpeando a los presos, celdas de aislamiento y abusos sexuales habituales de este tipo de películas. Vale que la fotografía es impecable, en eso las panorámicas de la naturaleza noruega hacen el trabajo casi solo y sería de esos filmes en los que mi madre exclama: “Sí, pero los paisajes eran muy bonitos”. Pero más allá de eso no tiene nada, es una cáscara muy bonita sin nada dentro. Sólo te gustará si eres un adicto a las “basadas en hechos reales” o si tus películas favoritas son “Sleepers” y “Celda 211“.

Título original: Kongen av Bastøy. Director: Marius Holst. Guionistas: Dennis Magnusson, Eric Schmid. Intérpretes: Stellan Skarsgard, Benjamin Helstad, Kristoffer Joner. Distribuidora: Karma Films.

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Juan Antonio Huertas

Comenzó a ser redactor de FREEk! como parte de un tratamiento para superar su adicción al Varón Dandy vía oral. Hoy está casi rehabilitado. Le gusta la música, el cine y la literatura que le hace sudar, que le piten los oídos, le provoquen insomnio o poluciones nocturnas. No le presten dinero ni le llamen para las mudanzas.


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