La pesadilla americana

"Severed", Scott Snyder, Scott Tuft, Attila Futaki (Planeta DeAgostini)

Recopiladas en un tomo único, las siete entregas de la miniserie de terror urdida por el prestigioso Scott Snyder se devoran -nunca mejor dicho- en un santiamén, pero el poso y la congoja que deja en el lector va más allá de lo esperado.

Jugando con la estructura clásica de cuento -el niño que abandona su hogar y debe escapar del ogro- el autor de “American Vampire”, quizás el cómic de terror más premiado (el Eisner y el Harvey han caído en sus manos) de los últimos años, conjuga en “Severed” el retrato de un despiadado serial killer de ésos que no se olvidan fácilmente con la crónica de un país en construcción, un EE. UU. que en 1916 despertaba a los avances de la industria -el coche, el tren- mientras la Gran Guerra arreciaba en la vieja Europa.

También es “Severed” un relato -a ratos oscuro, por momentos tierno, siempre brillante- de iniciación a la madurez, la del protagonista, ese Jack Garron que nos narra en vibrante flashback cómo se enfrentó al Mal, y salió vivo para contarlo. Ahí, en las vivencias del pequeño Garron, es donde Snyder -en colaboración con el también guionista Scott Tuft- te atrapa sin necesidad de sobresaltos, con los pequeños detalles que hacen las delicias de cuaquiera que haya crecido con las novelas de Mark Twain y similares: la figura del padre perdido y ansiado, la amistad -y algo más, incluso el primer amor- con Sam, el deambular y sobrevivir entre raíles y la gran ciudad…

Tiene también “Severed”, más allá de los símiles literarios, algo de “Carnivale”, la recordada serie que sobrevivió en el corazón del fandom más allá de su precipitada cancelación: el gusto por la ambientación cuidada, los apuntes coyunturales de época que hacen avanzar la acción -ahí está el fonógrafo-, los colores apagados y mortecinos de su ambientación, esa progresión lógica y estremecedora hacia una oscuridad cada vez más tenebrosa, la escasa piedad con sus personajes… y sobre todo, un villano, aquí encarnado por ese hombre gris carente de identidad (llama la atención que uno de los nombres bajo los que se enconda sea Fisher, apellido con ecos de Albert Fish, el temible asesino en serie real), un ogro devoraniños que haría las delicias de David Fincher.

Como “Torso”, aquella obra gráfica trazada con envidiable pulso por Brian Michael Bendis, este “Severed” sublima su historia de horror en pos de un dibujo excepcional de personajes, que se beneficia además del tono realista que imprime Attila Futaki a sus ilustraciones.

¿Se animará alguien a trasladar “Severed” a la gran -o pequeña- pantalla? No me extrañaría nada que ya hubiera más de un interesado en clavarle los dientes…

 

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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