11 DE JULIO, DIA NACIONAL

He conseguido en exclusiva una foto de Rajoy tomada justo la noche antes de anunciar los recortes del pasado 11 de julio. Aquí lo tienen. Loco perdío. En pleno éxtasis recortador. Al parecer, Marianico pasó la noche en Moncloa dándole al albariño y después de bajarse 5 botellas perdió la chaveta. “Soraya, trae las tijeras y el superglú que vamos a recortar”, le ordenó al pingüino mientras sus gafas hacían equilibrismos al borde de su colorada nariz.

Y cual Eduardo Manostijeras, empezó a recortar y a gritar totalmente desquiciado “¡Los parados son todos unos flojos, qué se pongan a trabajar!, ¡Al carajo los concejales! ¡Vamos a subir el IVA, que el 21 me da suerte cuando juego al bingo!”, y otras cosas así. Al día siguiente, con una resaca del copón, presentó su fantástico collage con esa letra que no entiende ni él (Recuerdan el famoso “¿Medidas para crear empleo? Las tengo aquí escritas pero no entiendo ni mi letra”). Y los 11 millones de españoles que le habían votado hace 6 meses, representados por 186 diputados del PP, gritaban “que se jodan” y le aplaudían enfervorizados, como si estuvieran ante el descubridor de la vacuna contra la malaria, o ante el inventor de la cama que se hace sola.

El 11 de julio pasará a la historia como un día en el que sentirse muy orgulloso de ser español. Por los recortes de Mariano, que los hace por nuestro bien, y por supuesto, porque un día como ése, hace dos años, nos convertimos en los mejores del mundo dándole patadas a una pelota. Funcionarios, parados y pensionistas seguro que se olvidaron por completo de sus pagas y recortes, y gozaron viendo el gol de Iniesta, cantando por Bisbal y celebrando el segundo aniversario del triunfo, que inundó las cabeceras de todos los telediarios.

Pero lo que hace que el 11 de julio nos sintamos todavía más orgullosos de nuestra patria es que, una mañana como la de anteayer, hace 10 años, Marruecos invadió la Isla de Perejil. Recuerdo que ese día, tras la heroica liberación de ese mojón flotante lleno de matojos y escarabajos, salí a la calle con aires renovados. Me compré La Razón, atropellé a un par de rumanos que intentaron limpiarme las lunas del coche en un semáforo y ninguneé con desprecio a unos negros a los que compré en el Top Manta varias películas de Alfredo Landa. Regresé a casa hinchado, satisfecho de formar parte de este imperio rojigualda que con dos cojones defiende nuestras fértiles tierras y se sacrifica por el bienestar de sus ciudadanos. Estos fueron nuestros héroes que, campantes tras la hazaña, y de vuelta a casa, se fotografiaron para la posteridad (no es broma, fueron ellos de verdad).

Afortunadamente, el 11 de julio, pasaron muchas otras cosas a las que la prensa no ha dado importancia. El 11 de julio se cumplieron 17 años de la matanza de Srebrenica. Un día en el que más de 8.000 civiles bosnios (no militares armados, no, hombres, mujeres, ancianos y niños indefensos) perdieron la vida en la mayor masacre que se ha perpetrado en Europa desde la Alemania de Hitler.

También, este 11 de julio, se han cumplido 7 años de los atentados terroristas de Bombai en los que murieron 190 personas tras la explosión de 5 trenes. Casi la misma cifra de víctimas que en Madrid en marzo de 2004. Casi todos obreros y gente de clases bajas que iban a trabajar, como también ocurrió en Madrid. Perpetrados por islamistas radicales, como también ocurrió en Madrid. Las similitudes son directamente proporcionales a nuestra indiferencia. Por suerte, en vez de ver mujeres hindúes llorando a sus maridos o restos de metralla en las paredes de las casas de Srebrenica que nos hagan pensar y reflexionar, hemos podido ver repetido el beso de Iker Casillas y Sara Carbonero 5 ó 6 veces, a cámara lenta y hasta en 3D para alcanzar el orgasmo españolista.

Si todo va bien, es decir, mal, nos quedan 3 años y medio de días parecidos a ese 11 de julio. Para tomar aire y desconectar por un minuto y medio, les dejo un poco de música de un señor que también tenía la manía de recortar y recortar pero que en vez de sembrar diferencias de clases y abonar el odio, hacía bailar las briznas de hielo. Unas notas de esperanza, para digerir este jodido 11 de julio.

#QUESEJODAN

Y una vez que se hayan aliviado con la música de Danny Elfman, pueden salir a gritar y liarla lo más que puedan a la sede del PP de su ciudad, hoy a las 8 de la tarde. No se queden viendo el futbol ni vayan de compras, por favor.

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Fernando G. Acuña

Cuando escuché por primera vez el refrán “pongo un circo y me crecen los enanos” pensé en lo afortunado que sería teniendo más enanos para mi circo. Por un momento, imaginé que los enanos crecían como las cebollas o los puerros, en un huerto, con un poco de sol y mierda de vaca. Así es mi vida: irreverente, cómica, absurda, como un circo lleno de enanos que crecen sin parar.


Un comentario

  1. Alberti dice:

    Quillo, comprarse La Razón es de gente que no la tiene ya de por sí y claro, tiene que pagar para tenerla un rato. Así que no la compres más, porque en este artículo se nota que la llevas de nacimiento.

    Responder

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