“Me siento como una amazona a veces”

Maika Makovski, wonder woman

Maika Makovski vuelve a la actualidad con su quinto trabajo, segundo este mismo año. Un disco mucho más luminoso y vitalista que otras obras anteriores como “Desaparecer” o el homónimo “Maika Makovski”, en donde las tonalidades oscuras recorrían gran parte de sus canciones. En esta ocasión (“Thank you for the boots”) los teclados toman el papel protagonista que antes tenían las guitarras acercándose a terrenos glam. Maika es así de ecléctica y alegre. No nos separemos de este disco, que será disco del año para muchos (yo incluido).

Quinto trabajo de Maika Makovski, titulado “Thank you for the boots” y en la portada muchas botas. ¿Qué significan esas botas? ¿Y de quién son?
En la portada hay muchas botas pero solo un par son “Las Botas”. Las botas de motorista que me ponía siempre en el instituto, aunque no eran mías. Un día, mi amiga y dueña de las botas me las regaló, y desde hace trece años esas botas son mis fieles e indestructibles compañeras… Porque, como la amistad, y de eso se trataba, me ayudan a caminar por lugares imposibles.

Echando la mirada al 2005, año en que presentaste tu primer disco (“Kradiaw”), ¿cuántos obstáculos has tenido que saltar para llegar adónde estás ahora mismo?
Básicamente uno, el recurrente, que no es otro que las autobatallas. Me siento como una amazona a veces. Con la teta cortada y el arco a cuestas.

¿Limita tu creatividad el hecho de tener que responder a unas expectativas creadas de antemano por tus discos anteriores?
Para nada… Lo que limita mi creatividad es la zorrilla de la realidad.

“Me da vértigo enfrentarme a Shakespeare en Inglaterra”

¿Da vértigo el salto internacional al que te tienes que enfrentar?
Me da vértigo enfrentarme a Shakespeare en Inglaterra, pero supongo que es porque todavía no sé qué hago, estoy dándole forma a las canciones. Una vez sepa qué estoy haciendo, no tendré que rezar más rosarios…

Cantar y tocar el piano en una obra de teatro como “Desaparecer” junto a Juan Echanove, ¿ha sido una prueba de fuego para ti o ya tenías experiencias sobre las tablas del teatro? ¿Te ha abierto puertas artísticas en tu forma de ver tu música?
No había hecho teatro nunca, no. Y sí, ha sido una experiencia alucinante que me ha enseñado a ser paciente, a cocer la música a fuego lento, a escucharme, me ha devuelto el gusto por cantar, que es algo a lo que le había cogido cierta manía precisamente por tener buena voz, y además me ha reconciliado con el bello piano.

¿Qué ha ocurrido para que Maika Makovski deje de un lado la guitarra y tenga al piano como elemento principal de sus canciones?
Supongo que llevaba demasiado tiempo tocando la guitarra sin saber tocarla. Si tengo sello tocando la guitarra es por limitación, como los Ramones haciendo canciones… El piano hoy por hoy satisface todos mis deseos.

“Si tengo sello tocando la guitarra es por limitación, como los Ramones haciendo canciones”

¿Fue “Desaparecer” el puente perfecto entre “Maika Makovski” y “Thank you for the boots”?
No creo que sea perfecto, pero con todo es lo mejor que me podría haber pasado. “Desaparecer” es un disco prematuro lleno de música, un reencuentro con el piano, al que tenía censurado y apartadísimo, y “Thank you for the boots” recoge el legado y lo lleva a terrenos más espontáneos todavía. Hacer “Thank you for the boots” fue casi festivo, y eso en parte porque después de años sin tocar el piano, “Desaparecer” me dio la confianza.

Canciones de “Desaparecer” se han colado en “Thank you for the boots”, o al revés.
Hay una canción en “Thank you for the boots”, “A Dream”, que es un poema de Poe musicado. El muso de “Desaparecer” fue en gran parte Poe, pero esta canción en particular, la escribí después de haber grabado ya el álbum. Así que no se ha colado, pero sí es una canción puente, que une el mundo de un disco con el del otro.

Llama la atención el estilo pop de las canciones de “Thank you for the boots”, después de la fase oscura de “Desaparecer” y “Maika Makovski”, como si quisieras quitarte el traje negro (musicalmente hablando) e ir por derroteros más luminosos: “Get Along”, “Your Reflection”, “Cool Cat”…
Yo soy de la opinión de que no hay oscuridad sin luz y viceversa. Mis discos se decantan siempre por una de las dos, pero no eliminan a la otra. Hay canciones como “Vulnerable” o “Number” que no son especialmente alegres.

Tras editar tus dos primeros discos -“Kradiaw” (2005) y “Kraj so Koferot” (2007)- ahora en solo tres años ha editado tres más -“Maika Makovski” (2010), “Desaparecer” (2011) y “Thank You For The Boots” (2012)- en un ritmo intenso de creación y conciertos. A pesar de que la gira ha arrancado hace poco, los próximos planes para Maika ¿suponen mantener este ritmo o necesita recuperar cierta pausa?
No me veo llevando este ritmo toda mi vida, la verdad… Ha sido interesante hacer cuatro conciertos a la semana, pero a veces muy miserable y agotador. Quería dormir, nada más. Aún deseo dormir. Me gustaría despertarme mañana con el sol oblicuo y oír cantar a algún pajarillo.

Para finalizar, ¿te invitó Juan Echanove a comer o a recorrer parte de España descubriendo comida?
¡Y tanto. Juan Echanove es un hombre increíble! Está lleno de datos y pasiones y es muy generoso. Es de lo más maravilloso que me ha dado “Desaparecer”.

 

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Paco Gené

Mallorquín de nacimiento, madrileño de adopción, apasionado de las carreteras secundarias de la cultura popular, que en sus ratos libres se dedica al noble arte de escribir sobre música y todo lo relacionado con ello.


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