“Nos creemos mucho lo que hacemos”

Garaje Jack, más convencidos que nunca

Estamos de enhorabuena, Garaje Jack diez cumple años subidos a las tablas. Con tres discos en estudio, en donde dan rienda suelta a un rock callejero con claras influencias a los mejores Stones y Black Crowes, presentan un directo grabado en la sala Joy Eslava, ofreciendo lo mejor que saben hacer encima de un escenario. Y eso son canciones. Rodeado de una banda de metales y de grandes amigos como Joe Eceiza o la líder de Tahúres Zurdos, Aurora Beltrán, nos regalan dieciséis canciones más una versión de sus amados Led Zeppelín. Demos paso al rock and roll.

 

¡Estamos de aniversario! Han pasado más de diez años desde “Alma en celo”, el disco con el que debutasteis el año 2001, ¿qué queda (musicalmente hablando) de esos chicos que deslumbraron con un rock fresco cantado en castellano?
Las influencias de entonces siguen siendo las mismas, lo único que las hemos ampliado; se puede decir que el abanico musical de ahora es más amplio. Puede ser que con “Alma en Celo” estábamos más encorsetados, ahora mandan las canciones más que el estilo en sí. Lo más importante de todo es que la raíz sigue ahí… Es importante no olvidar de donde venimos pero hay que evolucionar constantemente, no te puedes estancar en lo musical, ni llegar a la monotonía.

Para aguantar tantos años siendo las mismas personas, tiene que haber mucha complicidad entre los cuatro integrantes del grupo, así como de las personas que giran alrededor. ¿Cómo es la vida del día a día en un grupo tan compacto como este?
Ante todo, somos grandes amigos. Cuando compartes tantas horas y tanta carretera, si entre los compañeros de trabajo no hay química, la cosa no funciona. Son muchos años y nos tenemos muy calados, sabemos perfectamente lo que piensa el otro en cada momento y respetamos mucho los espacios. Cada miembro del grupo tiene muy claro cual es su papel y cada cual lo desarrolla de una forma muy natural. Hemos aprendido a delegar los unos con los otros, de esa forma el trabajo sale de una forma fluida y natural.

¿Cuántos obstáculos habéis tenido que sortear para llegar adonde estáis ahora mismo?
En todas las profesiones hay que ir sorteando baches. El hecho de que el camino no sea fácil te hace valorar lo que tienes. En esta profesión, la máxima “carpe diem” hay que tomársela muy en serio; hay que disfrutar del camino y de cada concierto. Siempre decimos que somos una banda muy positiva y aunque nuestra carrera no ha sido fácil, ahora estamos disfrutando de lo que tenemos; sacar cuatro discos con la que esta cayendo es para sentirse orgulloso, y lo estamos. También estamos muy agradecidos a la gente que nos ha seguido durante todos estos años y a los nuevos seguidores.
La máxima shakespeariana de “lo que sucede conviene” ayuda mucho a aceptar las cosas cuando vienen mal dadas, sacar lo positivo de algo que parece no tenerlo. Realmente si tu vida girase entorno a esa frase serías un tipo indestructible.

“En esta profesión, la máxima ‘carpe diem’ hay que tomársela muy en serio”

¿Se llega a echar de menos a los compañeros / amigos que se “han quedado por el camino”?
Claro que sí, tanto en lo musical como en lo personal. Tenemos buena relación con todos lo que han pasado por nuestras vidas y aunque nos veamos menos de lo que nos gustaría hay mucho bagaje juntos, muchos conciertos, muchas noches. El pasado pesa, y a veces se echa de menos. En el concierto de la Joy vivimos un momento muy especial con Nico. Tocar otra vez con él después de tanto tiempo fue increíble. Él ha encontrado su camino con Delta Hot y es muy feliz haciendo la música que siempre corrió por sus venas de blues.

Llenar la sala Joy Eslava para una ocasión especial, es un buen augurio de que las cosas se están haciendo bien.
Siempre nos ponemos metas, llegamos a ellas y miramos a la siguiente. La Joy era una de ellas, poder grabar un directo con buenos medios y con la sala llena; el hecho de colgar el cartel de todo vendido fue muy importante para nosotros, eso nos hace pensar que las cosas van bien. Una cosa es cierta, desde que estamos en BMG las cosas están yendo muy bien; es un apoyo muy importante para la banda, un sostén que antes no teníamos. Tocar en la Joy, para nosotros, es como el punto de partida a salas de un mayor aforo.

En esta ocasión podemos disfrutar del sonido real de la banda, ya que habéis llevado con vosotros una banda de metales.
Se trataba de una ocasión muy especial y quisimos contar con buenos amigos para hacer la mejor versión posible de cada tema, no es la primera vez que lo hacemos. Con Alex, Elías y Jorge “El Chino” a los vientos grabamos un cd con cuatro versiones que regalamos ese día con la entrada. Nos encantaría llevarlos a lo M-Clan, la banda con ellos suena genial. En la Joy también estuvieron Moi a las teclas que se hizo casi todo el concierto, Suso Moreno al violín, Joe Eceiza, Nico y Aurora Beltrán… Geniales músicos y muy buenos amigos.

Actualmente tocáis pocas canciones de “Alma en celo”. ¿Intentáis alejaros poco a poco de ese rock sureño de hace años, para ir adentrándoos en terrenos más cercanos al folk, soul o pop?
No es eso… Llevamos tocando esos temas muchos años y la gente los pide en todos los conciertos, no podemos dejarlos aparcados. Las nuevas canciones piden su espacio y hay que ir descartando temas. Hacer un set list de todos los discos no es fácil, lo bueno es que las canciones conviven muy bien entre ellas, en directo el sonido se endurece y unifica perfectamente los temas; se puede decir que el sonido mas sureño de “Alma en Celo” se va al sonido más folkie de “Todo eran Canciones” y viceversa. Seguramente el siguiente disco tenga ese punto intermedio entre el primer disco y el último.

En este concierto se puede ver y escuchar a Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos) cantando la canción “Sabor a sal”, junto a Laura. Vaya duelo de gargantas. Un privilegio para vosotros y nosotros.
Conocimos a Aurora hace unos años en una entrega de premios y fue amor a primera vista. Nos dijo la cosa más bonita que nos han dicho en toda nuestra carrera; nos vio tocar tan sólo un tema en acústico y dijo que sufrió el “Sindrome de Stendhal” (elevado ritmo cardiaco debido a la exposición de una obra de arte). Viniendo de donde viene, para nosotros es todo un orgullo. Aurora, a parte de ser un brillante músico, es una persona impresionante y una gran compañera. Su ultimo disco en acústico es una delicia. Cantó “Sabor a sal”, un tema compuesto por Laura que según dice Aurora, lo ha hecho muy suyo… Vamos, que entre féminas se queda la cosa y es una gozada verlas juntas en un escenario. Todo un orgullo para Garaje Jack, pero vamos que si le preguntas a Aurora, ella te dirá que el orgullo es para ella… Aurora es así.

Es fundamental “tener en mente a nuestros padres y madres, musicales”…
Es la raíz y la savia de la que nos alimentamos los músicos. Una buena base es el punto de partida para crear tu propio sonido, tus propias composiciones. Pero hay que seguir investigando, siempre con respeto a los “abuelos”, hay que mirar para adelante y buscar, siempre buscar. Lo que pasa es que, cuando te estancas o te sales del camino, siempre vuelves a poner los vinilos y encuentras el norte de nuevo.

También podemos escuchar la guitarra de Nico Álvarez en las canciones “Cinco Flores” y “Callejón”. ¿Cómo fue subirse al escenario con el compañero que ayudó a componer esas canciones diez años atrás?
Muy emotivo. Nico estuvo con nosotros la primera época del grupo, grabó “Alma en celo” con nosotros. Con Nico hay buena relación. Hemos compartido muchas cosas y de hecho, Trujo, Nico y yo estuvimos tocando en La Frontera durante unos años. Es un grandísimo guitarrista.

En el dvd que viene junto al cd de “Diez Años -- Directo en la Joy”, se puede ver como Laura se emociona hasta llorar con la canción “Vida”. ¿Es imprescindible para un artista, creerse lo que canta y sacar el alma en cada canción?
Es fundamental. Pienso que una de las cosas buenas que tiene Garaje Jack es que nos creemos mucho lo que hacemos. Cuando escribimos las canciones buscamos la intensidad, la emoción y la honestidad. De hecho, cuando una canción pierde esa honestidad a la hora de tocarla en directo la dejamos reposar una temporada y la rescatamos, si no… se queda en el cajón.  Sería un marrón componer algo que no te crees, luego lo tienes que defender en directo y eso se nota. Es increíble ver las caras de las primeras filas cuando se emocionan, ese feedback con el público hace que las canciones crezcan. Es muy curioso ver como un tema crece desde que se compone en la soledad del estudio, hasta que la gente lo hace suyo en directo… Es mágico.

Poco después de publicar vuestro primer trabajo el grupo se deshizo, qué os ha llevado a estar en permanente acción desde que volvisteis, siete años después, con “Traje Nuevo”.
Supongo que el amor por la banda. Somos muy trabajadores y constantes, eso es muy importante para que un grupo funcione. Vas subiendo peldaños y eso te da fuerzas para continuar. Con el primer disco teníamos apenas 20 años, una edad un poco complicada como para llevar orden y constancia. Después de “Traje Nuevo” nos profesionalizamos, por decirlo de alguna forma. Ahora viéndolo desde la distancia, supongo que todo pasa por algún motivo y si la separación después de “Alma en celo” sirvió para sosegarnos y buscar un punto en común, pues bienvenida sea… Eso nos hizo valorar más Garaje Jack.

Provenís de Madrid, y concretamente del barrio de Malasaña. ¿Qué tiene esa zona de Madrid, tan cercana a Madrid, pero tan alejada de lo típicamente madrileño? Bares como Siroco, Vía Láctea, Angie…
La verdad es que cada uno es de una punta de Madrid (Aluche, la Prospe, Chamartín) y ninguno somos de Malasaña, lo que pasa es que conocí a Óscar allí, en un garito que se llamaba El Baroja y esa noche decidimos juntarnos a tocar a ver qué pasaba, luego hemos hecho de Siroco nuestra propia casa, hemos tocado un millón de veces allí y prácticamente vivíamos allí, quizá por eso dicen que somos de Malasaña, pero sería mejor decir que somos de San Dimas nº 3. Nos encanta el barrio de Malasaña, es un hervidero de todo, de música también, son las calles que más hemos pateado y para mí es la mejor zona de Madrid de día y de noche.

Aunque realmente la voz y sonido que más se echa de menos es la de Buenas Noches Rose.
¡¡¡También nos han dicho que éramos de La Alameda!!!
Yo estuve viviendo unos años en la Alameda, es un barrio muy musical. ¡Los Buenas Noches eran grandes!.
Una vez para un concierto en acústico conseguimos juntar a Alfa, Rober y Rubén y tocar con ellos el “Remedy” de los Black Crowes, ¡fue tremendo!

“Cuando llevas tanto tiempo tocando con tus compañeros de toda la vida, el hecho de tocar con gente externa se agradece mucho”

De ahí vuestra amistad con Joe Eceiza (Perros de Paja, Le Punk), que también colabora con unas guitarras en la canción “Vida”. ¿Qué aportan a vuestras canciones las personas ajenas a Garaje Jack?
¡Joe aporta mucho todo el rato! Es un músico tremendo. Tiene un sentido musical impecable. Cuando llevas tanto tiempo tocando con tus compañeros de toda la vida, el hecho de tocar con gente externa se agradece mucho. Siempre aportan nuevas ideas, visiones diferentes que por regla general, hacen que mejore la canción. Tampoco se puede decir que seamos un grupo que se mezcle mucho con otras bandas a la hora de tocar; lógicamente, a lo largo de los años han habido colaboraciones, Manolo Benitez y Chema “Animal” de Los Enemigos, Leiva de Pereza, Joe, Buenas Noches Rose, Rosana… pero vamos, han sido muy improvisadas. Es bonito ver a otros compañeros interpretando tus canciones y que las pasen por sus tamices….

Habéis colaborado en una pequeña gira por centros penitenciarios. ¿Qué se puede aprender de esas actuaciones en la que tocáis para gente que está privada de libertad, intentando redimirse de sus errores?
Es algo que hemos estado haciendo los últimos cinco años en las cárceles de Madrid, en total llevamos 35 conciertos, lógicamente ya conocemos a más de uno que repite año tras año por obligación… Hay grupos de música de reclusos en casi todas las cárceles, son con los que más relación tenemos, más de uno nos ha venido a vernos al terminar su condena y hay muchos que lógicamente es mejor que estén ahí dentro (aunque no nos corresponde a nosotros juzgar nada ni nadie). Hay muchos sentimientos que se agolpan a la hora de tocar para gente que está privada de libertad, por un lado el sentimiento de gratitud con el que la mayoría nos recibe, durante la hora y media del concierto dejan de pensar en su cansina rutina, en el día a día, muchos están deseando que pase algo distinto y para nosotros es un placer ser participes de esa hora y media de libertad. Pero como te decía hay de todo, si sacan al módulo de los que sólo les gusta el regetón vamos aviaos y el romanticismo que tiene tocar en una cárcel se va por el desagüe, por lo general se ve que gustamos porque año tras año nos han llamado. Ojalá este año repitamos también.

Para terminar. Si os ofrecen telonear a los Rolling Stones o a los Black Crowes, el mismo día, en la misma ciudad. ¿Qué opción escogéis?
¿A quién quieres más, a papá o a mamá? Cualquiera de los dos sería un lujazo… pero yo personalmente, a los Stones, así podríamos decir que hemos tocado con los más grandes.
Pues yo por llevar la contraria tocaría con los Black Crowes, seguro que es más fácil tomarse algo después del concierto y charlar con los Robinson que con Jagger y Richards. Pero vamos, los quiero a los dos por igual.

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Paco Gené

Mallorquín de nacimiento, madrileño de adopción, apasionado de las carreteras secundarias de la cultura popular, que en sus ratos libres se dedica al noble arte de escribir sobre música y todo lo relacionado con ello.


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