Cumbres anticiclónicas

Manos de Topo, “Escapar con el anticiclón” (Sones)

En los créditos del disco dan las gracias “a todos nuestros amigos y familias que ya no les da vergüenza escuchar a Manos de Topo”. Es todo un manifiesto sobre tu música que los amigos y familia hayan tardado dos álbumes en perder la vergüenza de escucharla. Con el tercero llega la hora de la confirmación como banda. En el primero sorprendieron, sobre todo por la voz, diferenciadora y muy personal de Miguel Ángel Blanca. Muchos otros lo hicieron: Brian Molko de Placebo epató con su ambigüedad andrógina y yéndonos al terreno nacional Los Punsetes dieron que hablar con sus letras y con las magníficas coreografías de su cantante. Y con el segundo disco, los propios Manos de Topo se adelantaron con humor a lo que pudieran decir los oyentes del álbum titulándolo “El primero era mejor”.

Ahora han perfeccionado en esas canciones que cantan al desamor y a las injusticias del sentimiento amoroso. Y la verdad que a la voz de Blanca (una vez escuché decir que era una mezcla entre Robert Smith y la Rana Gustavo) le viene como anillo al dedo. Seguro que al escucharlo te identificarás y se te hará un nudo en la garganta como pasó con “Es Feo”. Pues de esa mezcla entre rencor y amor hay mucho en este disco en temas como “Mentirosa” o “Haz tu magia”. En otros temas como “Pinzas en los ojos” o “Tragedia en el servicio de señoras” te das cuenta de que Manos de Topo no es sólo ese grupo que te hacía gracia porque el cantante le da forma a lo que quiere decir casi llorando. Abres las orejas y te das cuenta de la profundidad lírica y de la psicodelia surrealista que contienen sus letras como “contrabando de bolas de nieve, qué difícil ser sexy en Navidad”, “decir que fue un orgasmo inadecuado no me deja en buen lugar” o “tu juventud en despedidas de soltera en Fukushima”. Y cuando titulan una canción como “Maquillarse un antifaz” yo me acuerdo de un mapache o de Daryl Hannah en “Blade Runner”, me hace muy feliz y muchas veces escuchar un disco no es más que eso, buscar la felicidad en la música.

Vale, no me culpéis viendo como soy feliz escuchando a un hombre cantar llorando su desamor. Mira, si al chaval lo dejan, normal, cualquiera lo aguanta todo el día hablando con esa voz. Y si además canaliza toda la frustración en discos como éste, estoy dispuesto a presentarle chicas que lo dejen tirado continuamente y que no acabe su producción musical. Lo que sea por la buena salud del pop español.

 

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Juan Antonio Huertas

Comenzó a ser redactor de FREEk! como parte de un tratamiento para superar su adicción al Varón Dandy vía oral. Hoy está casi rehabilitado. Le gusta la música, el cine y la literatura que le hace sudar, que le piten los oídos, le provoquen insomnio o poluciones nocturnas. No le presten dinero ni le llamen para las mudanzas.


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