Emoción sin freno

Tom Cary, Festival Zemos98, Auditorio Sede CICUS, Sevilla, 13 de abril de 2012

Catorce ediciones vienen celebrando de su peculiar festival los chicos del Zemos 98. Un festival en el que siempre han trabajado para ofrecer actividades sorprendentes de forma gratuita o a precios muy bajos en nuestra ciudad. Así pudimos ver a Dj Spooky remezclando “El nacimiento de una nación” de Griffith, a Peter Greenaway haciendo lo mismo con una de sus obras más extravagantes, “Las maletas de Tulse Luper”, a Israel Galván bailando al compás de la voz de Terremoto y la música metalera de Orthodox, o esos franceses expertos en el fiesteo del click & cuts que son Dat Politics o a Alec Empire en su propuesta apartada de Atari Teenage Riot. Por ahora me acuerdo de ésos, pero son tantos años que han pasado y tantas neuronas destrozadas por el alcohol, que tengo que concentrarme bastante para rescatar alguno más…

Que estos últimos años, con el azote de subvenciones que está sufriendo el panorama cultural, que las mentes inquietas de Zemos98 sigan teniendo esa actitud de compromiso con la cultura, es para ponerles su nombre a un teatro.

Este 2012 tenía especial interés en ver a los malagueños Tom Cary y ver cómo se comportaban en directo uno de los cuatro grupos españoles que ha producido Steve Albini. Y parece que no han aprendido mucho de su viaje a Chicago, porque sonar no sonaron muy bien. Pero muchas veces a mí el sonido puede darme igual si el concierto me produce emoción o me transmite sentimiento. Pero ellos se tomaron muy en serio lo de “darlo todo”. En la primera canción ya estaban tirando cerveza al público. Y eso puede sentarte bien en un momento clímax, pero desde el principio… Y a lo mejor te parece divertido si no eres tú el fotógrafo que está en primera fila haciendo fotos y la cerveza te chorrea por la oreja y el sobaco.

No se le puede decir que no le pongan pasión a su música pero me suena a pose cada vez que pronuncian un “motherfucker” por toda la cara. Ni que estuviéramos dándoles la espalda… Suena a ser rebelde, pero de forma hueca; a intentar calentar a un público con ruido y distorsión en lugar de con talento. ¿Saben eso que hacen los grupos de tocar a lo loco dándole a todos los pedales a la vez y dejando la guitarra pegada al ampli para que suene todo distorsionado y a un volumen ensordecedor? Sí, esas cosas que se hacen como despedida y que algunos se emocionan e incluso parten guitarras o las queman y tal… Pues eso. Pero al final de cada canción -y no del concierto- para que el público responda exaltado. A mí me parecen trucos baratos: que en la tercera canción el bajista ya estuviera despojado de su camiseta y arrodillado en un charco de cerveza a mí me parece excesivo espectáculo para el concierto que estaban dando.

Si se hubieran preocupado más (por ejemplo en si el saxo sonaba bien pues no se escuchaba nada) hubiéramos disfrutado de un concierto diferente. Que se puede hacer de todo: tralla y que haya melodías y un poco de sentido. Ni siquiera que tocaran “Dirt”, mi canción favorita del “Fun House” de los Stooges, hizo mucho para que cambiara mi opinión sobre ellos. Como mucho en que pensara que ya mismo tenemos a Iggy Pop en el Festival Territorios y cruzando los dedos para que suene mucho mejor que ellos…

 

FREEK! te recomienda:

Juan Antonio Huertas

Comenzó a ser redactor de FREEk! como parte de un tratamiento para superar su adicción al Varón Dandy vía oral. Hoy está casi rehabilitado. Le gusta la música, el cine y la literatura que le hace sudar, que le piten los oídos, le provoquen insomnio o poluciones nocturnas. No le presten dinero ni le llamen para las mudanzas.


Deja tu comentario


− 1 = dos

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD