Elektra libre de complejos

“Elektra Asesina”, Frank Miller y Bill Sienkiewicz (Panini Comics)

 

“Es punk, es contracultura”, dijo el amiguete Bill de ésta, su propia obra a medias con Frank Miller. Un Miller en pleno estado de forma, muchísimo antes de convertirse en una parodia de si mismo. No sé si el creador de “Stray Toasters” o “Big Numbers”, por citar dos de sus obras más alejadas del mainstream, era objetivo en sus declaraciones. Pero no andaba desencaminado: “Elektra Assassin” es, sin duda, mucho más que un cómic. Fue –y lo es todavía- toda una patada en los cojones de una industria que, de repente, veía como sus tipos en mallas podían atraer el interés de un público sin pantalones cortos.

Recuerdo cuando cayó por primera vez en mis manos “Elektra Assassin”, en aquellos cuatro volúmenes editados por la extinta Forum que hoy están desvencijados (¡y eso que eran ediciones Prestige!), con páginas a medio caer del uso y abuso. Eran otros tiempos, los tebeos pasaban de mano en mano, siempre presto como estaba uno a inocular el veneno de las viñetas a un amigo prestándole su último descubrimiento… ¡Juventud divino inodoro!

Casi a la vez, el lector español se encontró en aquellos tiempos dorados, de buenas a primeras, con obras como “Batman: The Dark Knight Returns” –otro Miller pletórico- o el mítico “Watchmen”. O este “Elektra Assassin” que nos ocupa. Como para no babear de la nostalgia, ¿eh, chicos?

Decididamente, eran otros tiempos. ¡Que se lo pregunten a Frank y Bill! En esta miniserie (8 entregas en el original yanqui, 4 volúmenes en su primera edición en nuestro país, hoy recopiladas por Panini en un tomo de auténtico lujazo) Miller y Sienkiewicz explotaron su creatividad hasta extremos insospechados.

Claro que contaban con encontrarse liberados del yugo de Daredevil y de una serie continua. Así que con un arrojo y una ambición poco habituales hasta el momento, reinventaron a su bellísima protagonista (impagables esos flashbacks infantiles, donde Sienkiewicz imita los dibujos de un niño), la metieron en un sarao de política-ficción con delirantes toques ci-fi que ya hubiese querido filmar Kubrick y entregaron una obra pluscuamperfecta, marcada por un diseño de personajes impecable –el agente Garrett, Chastity McBryde, Ken Wind…- y un equilibrio envidiable en la narración, que avanza en todo momento a un ritmo endiablado.

Ultraviolenta, esquizoide, a todas luces excesiva y puntuada con un humor negro a prueba del Comics Code, no es de extrañar que viera la luz bajo el sello de Epic Comics, la vertiente adulta, para entendernos, de Marvel. Y que abriera así, definitivamente, la puerta a futuras incursiones arriesgadas en un universo, el de los superhéroes, que se liberaba de complejos.

Aun hoy, más de 25 años después de su lanzamiento (el primer número apareció en agosto de 1986), “Elektra Assassin” sigue manteniendo intacta su pegada. Y su poder de seducción.

Ya era hora que nos llegara una edición así. Chapeau, Panini.

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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