Coitus interruptus vaticanum

“The Devil Inside”, William Brent Bell (2012)

Esto es un llamamiento para todos aquellos que les gusten las películas de terror y hayan visto el tráiler de “The devil inside” y se hayan interesado por verla: no paguéis la entrada si no queréis sentiros estafados. Los únicos momentos importantes de la película ya lo habéis visto en dicho tráiler. No quiero que os sintáis traicionados por la publicidad de este filme y que cuando más intrigados estéis… se acabe la película. Porque eso es lo que pasa. No es dejarte con la miel en los labios con un final abierto. No es un final cerradísimo, un ex-machina que dirían los expertos, cómo solucionar la cosa de pronto y de una manera fácil y rotunda.

Cuando salgas de la sala te harás muchas preguntas: “¿Se les acabó el presupuesto y tuvieron que hacer un apaño de última hora?”, o “¿Habrá muerto el guionista, por respeto no quisieron reemplazarlo y terminaron la película con lo primero que se les ocurrió?”. Seguro que al final de la película la gente gritará: “¡No, venga ya…! ¿De verdad?”. O incluso como escuché decir al chico de mi butaca delantera: “Pero si no me ha dado tiempo a comerme las palomitas…”. Porque a las 20 horas estaba empezando y a las 21.18 ya estaban empezando los créditos y dejándonos una sensación de estafa en la mente. Dios bendiga los preestrenos gratuitos, porque sino la audiencia del cine hubiera arrancado las butacas y metido fuego a la moqueta.

Bueno, vamos al lío y a explicar de qué va la historia por la cortesía de haberme invitado a ver la película… Una chica decide hacer un documental sobre su madre, una mujer que en un momento de su tranquila vida, hace 20 años, mató a tres personas en Estados Unidos y fue juzgada e internada como enferma mental en una clínica en Roma. Su hija se entera que las tres personas que murieron fueron dos sacerdotes y una monja y decide investigar. Sobre todo porque quiere saber qué le pasó a su madre y si su enfermedad mental o lo que le pasó, puede repetirse en ella. Cómo las víctimas fueron sacerdotes frecuenta círculos exorcistas del Vaticano para documentarse. Se hace amiga de dos curas que hacen exorcismos a aquellos casos que el Vaticano cree que no son posesiones. Estos dos curas actúan fuera de la ley e investigan aquellos casos que creen que la Iglesia se ha equivocado con su diagnóstico. Por eso visitan un exorcismo, antes de hacer el suyo propio a la madre de la chica que, como mató a tres religiosos, pues ya el Vaticano no quiere tocarla, pero la tiene bien vigilada.

Después aparecen las cosas típicas que hemos visto en otras películas, como cuerpos contorsionando, levitaciones, heridas con forma de cruz, hemorragias vaginales, conocimientos de varios idiomas, curas fuera de sí e insultos lúbricos que aquí parecen de coña y dan vergüenza ajena como “déjame que te coma la polla, padre, que sé que fantaseas conmigo”, “deja que esa niña se acerque a mí y su coño nunca me olvidará” o “te voy a arrancar la lengua para darle placer a esa puta”. Y entonces, tras todo esto, viene el auténtico mogollón y es cuando la película se transforma en el peor capítulo de “The Walking Dead” (y mira que la serie tiene capítulos pa’ echárselos a los perros): resulta que la vieja posesa tiene dentro a un montón de demonios y se pueden transferir de cuerpo a cuerpo poseyendo a toda la peña en muy poco tiempo, como un virus. Y de pronto se acaba la película del modo más fácil imaginado.

Todo ello realizado con el aspecto estético de un documental. Y uno no hace más que pensar el daño que ha hecho al cine “El Proyecto de la Bruja de Blair”. Más que nada porque es un documental engañoso: se ruedan muchos momentos que no son relevantes para un documental o resulta misterioso cómo la misma cámara graba una secuencia a una calidad ínfima con muchísimo grano y momentos después tenga una calidad y una definición suprema porque está grabando una entrevista frente a cámara. A lo mejor piensan que esto puede pasar desapercibido… pero no.

Y los movimientos de cámara en mano no acrecientan el miedo psicológico por aquello que no vemos que está fuera de plano, sino que lo que hace es que maree. Un recurso vacío, hecho para atraer a incautos fans de “Rec” y películas afines.

En el tráiler dicen que “el Vaticano no respalda esta película”. Nadie lo diría por los tres mensajes antiaborto que se ven en la película. Pero es normal: no creo que una institución con tantos años de experiencia respalde un truño de este tamaño.

 

Director: William Brent Bell Guionistas: William Brent Bell y Matthew Peterman Intérpretes: Fernanda Andrade, Simon Quaterman, Evan Helmuth, Ionut Grama, Suzan Crowley, Bonnie Morgan. Distribuidora: Paramount Pictures Spain (EE.UU; 2012)

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Juan Antonio Huertas

Comenzó a ser redactor de FREEk! como parte de un tratamiento para superar su adicción al Varón Dandy vía oral. Hoy está casi rehabilitado. Le gusta la música, el cine y la literatura que le hace sudar, que le piten los oídos, le provoquen insomnio o poluciones nocturnas. No le presten dinero ni le llamen para las mudanzas.


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