Divine

Su gorda figura embutida en modelitos imposibles son ya clásicos de la iconografía contemporánea más vanguardista, convirtiéndose en todo un referente y una influencia para nuevos artistas como Leigh Bowery o quedando como máximo ídolo para iconos como Alaska. Y es que cuando se ponía sus vestidos, su cuerpo escenificaba su propia concepción de la estética corporal, de la belleza y de su forma de entender el arte, la diversión, la elegancia, el género, el glamour y la sexualidad.

 

Con un corazón más grande de lo normal, Harris Glen Milstead vino a parar al mundo en otoño de 1945. Al año siguiente nacía quien iba a ser su descubridor, nada más y nada menos que John Waters, maestro del exceso y la basura cinematográfica. Era cuestión de tiempo que en una ciudad no tan grande como Baltimore, dos personajes como éstos unieran sus intelectos y su futuro.

Waters conocía a Glen desde pequeño. Cuando el padre de Waters lo llevaba en coche a la escuela, ya lo veía en la parada del autobús, siempre solo y con unas pintas muy raras. Más tarde el cineasta pudo comprobar como aquel niño era el escupidero de los compañeros de colegio. Todo esto no parecía importarle al pequeño Glen, ya que seguía su carrera de freak con mucho gusto.

“Yo no intento parecerme a nadie. No molesto a nadie, así que no me molestéis tampoco”

Por aquella época Waters estaba muy excitado por el underground, el cine y la marginalidad. Empezó a adquirir compulsivamente material fílmico comprando y robando cámaras. Su primera colaboración juntos fue en 1966 con “Roman Candles”, un mediometraje rodado en 8 mm, donde Glen ya aparecía travestido y bajo el seudónimo de Divine. Ambos se divertían rodando películas amateur coloridas y feístas, con sexo y sangre, con drogas y canibalismo, con zoofilia y glamour. Conceptos contradictorios que sin embargo, en el universo de Waters, iban de la mano.

Bajo estas referencias estilísticas Divine protagonizó títulos como “Cómete tu maquillaje” o “Mondo Trasho”. Pero la fama internacional llegó en 1972 con la película “Pink Flamingos”. Este mito del undergroundamericano tuvo muy poca repercusión el día de su estreno, ya que se distribuyó sólo en los circuitos más independientes. Curiosamente, quizás por esnobismo, se erigió como una película de culto, supuestamente porque Waters y Divine comenzaron a confesar secretos del rodaje. De este modo, se desveló que la mierda de perro que el personaje de Divine se come en el film era verdadera y que no se trataba de un trucaje de planos. Catapultada a la fama por comer mierda de perro: todo un sueño hecho realidad.

“No me preguntéis por qué les gusto tanto, debe de haber necesidad allí fuera”

Divine se autobautiza ipso facto como “La Reina del Mal Gusto” y es en este momento cuando su vida y nombre son conocidos más allá de las fronteras de Baltimore, mientras continua rodando con Waters burradas como “Cosa de hembras”, “Vivir desesperadamente” o “Polyester”.

Una diva no puede conformarse con una sola faceta artística y entonces acepta de buen gusto el ofrecimiento por parte de un cazatalentos de convertirse en ídolo musical de masas gays. Bobby O, celebérrimo por encumbrar a Pet Shop Boys, se ofrece a componer un primer álbum para Divine titulado “Jungle Jezebel”. Al éxito de su primer single le siguió de inmediato otro hit en su momento, la pegadiza “You Think You´re A Man”.

Comenzó entonces a ser reclamado por todo tipo de publicaciones. El Washington Post llegó a declarar incluso que “Divine puede rozar los dos polos: ser un actor más fino que Alec Guiness o convertirse en su propia caricatura”. Realmente la carrera de Divine en cine no pasaba de los papeles que le patronaba Waters a su medida, mientras su adicción a la marihuana, acentuada por una insomnia crónica llamada apnoea, se disparaba. Apenas puede contarse un pequeño papel sin acreditar en “El precio del poder”, de Brian De Palma, donde curiosamente no salía travestido. Casi nadie se hizo eco de su presencia, ni los críticos de cine más respetuosos.

Todo un logro supuso colarse entre el elenco protagonista de “Inquietudes”, bajo la dirección de Alan Rudolph. Divine siguió sin pegar ojo, alcanzando el éxito en su carrera discográfica con discos como “T-Shirts and Tight Blue Jeans” o “So Far” y colaboraciones con Stock-Aitken-Waterman, los mecenas de Kilye Minogue, pero cada vez se interesaba más por el cine.

Tras una incursión con George A. Romero para la televisión, iba a comenzar otro rodaje alejado de Waters. Contratado por los creadores de la serie “Matrimonio con hijos”, interpretaría a un nuevo personaje de tan celebrada sitcom, tío Otto, cuando la mañana del 7 de marzo de 1988 apareció muerto en su casa de Los Angeles, a causa de un ataque al corazón. Curiosamente, la muerte le visitó mientras dormía.

 

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Jorge Artiel


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