Corazones bajo cero

"Infierno blanco", Joe Carnahan (2012)

Los caminos que un director de cine ha de tomar a veces no pueden ser comprendidos por los espectadores. En el caso de Joe Carnahan, que debutó con la demoledora “Narc”, quise ver hace años a un prometedor narrador de historias duras, secas, que golpean desde la pantalla. Pero después de propuestas como “Ases calientes”, demasiado influenciada por la sombra tarantiniana, y el insustancial intento de reboot de “El Equipo A” (¿hacía falta?), pensé que el talento de Carnahan se había diluido, vendido a producciones destinadas a la ingente venta de palomitas. Me equivocaba: con “Infierno blanco” regresa ese tipo duro, que nos ofrece una historia con la que se nos helará la sangre en las venas. Literalmente.

Ottway (Liam Neeson) trabaja en una explotación petrolera en Alaska, su labor es mantener la zona limpia de predadores, por lo que debe confiar en su buena puntería. Pero es un hombre roto, acosado por recuerdos de su vida en común con su esposa. Ya no siguen juntos, y Ottway se aferra a una carta, lo que pretende ser una despedida, que lo coloca en la boca del cañón de su rifle. Al final, se muestra incapaz de pulsar el gatillo y regresa a la base, junto al grupo de hombres que trabaja en el lugar.

De vuelta a la civilización, el avión que los traslada sufrirá un terrible accidente, del que sólo ocho hombres saldrán vivos. Comenzará el infierno para ellos: sin víveres, en medio de un desierto blanco y congelado, acosados por una tenaz manada de lobos que parecen salidos de la peor de las pesadillas.

Ésta no es una película para parejitas, nada de ñoñerías y mariconadas. En ella sólo hay tipos duros, ex presidiarios, gente poco fiable que tendrán que unir sus esfuerzos a la experiencia y conocimientos de Ottway si quieren escapar con vida. Macho movie con una filosofía propia, en la que los protagonistas encaran cada momento como si fuera el último, superados por la terrible Naturaleza y unos predadores que dan miedo, mucho miedo. Atención a la primera escena donde se nos presenta a los lobos: mostrando muy poco, el director hace que se nos ericen los vellos del cuello. En sucesivas apariciones, los fantasmales animales irán diezmando al grupo y en los pocos momentos de tranquilidad de los que pueden disfrutar, seremos testigos de que bajo la dura coraza, hay personas con familias, hijos y sentimientos.

Liam Neeson interpreta con su aplomo habitual a este hombre acabado, que deberá superar una última prueba, un samurái moderno, cuyos recuerdos harán que lo conozcamos mejor y que al final grabará en su memoria la última estrofa de un poema escrito por su padre y que define a la perfección el argumento y filosofía del film: “Vivir y morir cada día”.

 

Título original: The Grey. Director: Joe Carnahan. Guionistas: Joe Carnahan, Ian Mackenzie Jeffers. Intérpretes: Liam Neeson, Dallas Roberts, Frank Grillo, Dermot Mulroney, Nonso Anozei. Distribuidora: Deaplaneta (EE. UU; 2012)

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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