Latidos de pánico

“Tambores”, El Torres, Abel García y Fran Gamboa (Dibbuks)

Parece un suicidio ritual, por la cantidad de cuerpos apilados, por los pollos sin cabeza, las calaveras y los fetiches santeros. El agente Irons, del FBI, tiene la sospecha de que todo es aún más extraño de lo que parece, especialmente cuando uno de los cadáveres se alza para prometerle un nuevo mundo de oscuras maravillas mientras esparce sus propias entrañas por  el suelo de la sala de autopsias.

Si a ustedes les motiva el orgullo patrio, pueden regocijarse con un dato muy cierto que apunta Hernán Migoya en su prólogo: ningún autor español ha recorrido el mismo camino que El Torres, que se ha abierto un hueco de excepción (un nicho, si lo prefieren) en el mercado americano sin recurrir a superhéroes o franquicias ajenas, escribiendo sus propias miniseries de terror. Pero si el orgullo patrio no les motiva tanto como las buenas historias, pueden regocijarse aún más porque el rasgo que define la trayectoria de El Torres es la primacía absoluta del relato por encima de cualquier otra consideración. El Torres no viene a contarnos su último desengaño amoroso ni lo triste que se pone con las tardes de lluvia, sino a agarrarnos por donde más nos duele y a no dejarnos ir hasta la última página.

Sospecho que, de aquí a unos años, los doctores de la iglesia echarán un vistazo atrás y llamarán nuestra atención sobre los ingeniosos juegos formales y los endiablados hallazgos narrativos que esconden las páginas de estos tebeos: El Torres, ya lo verán, es un maestro jugando con el ritmo, un elemento clave en cualquier narración y particularmente decisivo en las de terror. Pero como todos esos recursos están puestos al servicio de la historia, los críticos tardarán todavía un tiempo en darse cuenta de que ellos siempre reivindicaron la apabullante calidad de obras como “Tambores”.

Quizá la ironía más feliz del caso sea que, tras explotar la estética “contemporánea” del gran Hernández Walta en “El velo” y “El bosque de los suicidas”, en “Tambores” haya recuperado para el público americano el sabor clásico a tebeo de miedo de toda la vida, con los colores venenosos y sensuales de Fran Gamboa y los dibujos, ora inquietantes en su sugerencia, ora aterradores en su explicitud, siempre admirables en su difícil ortodoxia, de Abel García, que por cierto firmó la edición original de Image como Abe Hernando, igual que los destajistas de los bolsilibros de a duro que americanizaban sus nombres. Esa es la estirpe de El Torres: la de los narradores de raza, que saben lo que queremos… y luego le dan una vuelta de tuerca.

 

FREEK! te recomienda:

Alejandro Romero

Mientras se hunde en el asfalto, Alejandro Romero traduce libros de magia, escribe tebeos crípticos como "La canción de los gusanos" y tratados herméticos como "El humor en la sociología posmoderna" (sí, en serio), y se materializa en las más recónditas universidades andaluzas para enseñar sociología a los inocentes, así, a traición y con toda su mala idea.


Trackbacks para este artículo

  1. “Tambores”. La serie “Drums” editada en España por Dibbuks. «

Deja tu comentario


ocho − 2 =

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD