Abuelita, dime tú

“Influencia”, Ramsey Campbell (La Factoría de Ideas)

Aunque le solamos hacer menos caso que a vampiros, zombis y licántropos, el abuelete malévolo es otro de los grandes mitos del panteón del género terrorífico: de los Castevet de “La semilla del diablo” a la “Abuela” de Stephen King, del emperador Palpatine al Puzzle de “Saw” (que, en su calidad de pensionista sermoneador que atormenta a quienes no hacen las cosas como él quiere, no es más que una versión light del aterrador Paco Martínez Soria de “Don Erre que Erre”), la literatura y el cine fantástico y de horror están plagados de ancianos siniestros que entretienen las partidas de mus en el hogar de la tercera edad maquinando maldades. De hecho, podría argüirse que buena parte de la ficción de terror se basa en una desconfianza instintiva hacia los ancestros: fantasmas, vampiros, muertos vivientes, representantes todos de un pasado que se niega a retirarse a la tumba.

Ramsey Campbell es uno de los más eximios virtuosos del subgénero en cuestión,  y esta novela, con un título insuperable en su elocuencia, es quizá la versión más depurada y perfecta de dicho modelo de relato. En la ficción de Campbell abundan los progenitores y demás parentela que recurre a todos los medios naturales y sobrenaturales para condicionar la existencia de sus descendientes y de los jovenzuelos en general: desde su primera novela (la muy estimable “El muñeco que se comió a su madre”, otro título pavorosamente elocuente), hasta algunas de las más recientes publicadas en castellano (por ejemplo, “Silencio”, que además explica algunos de los usos más perversos que se pueden dar a una dentadura postiza). El propio Campbell exploró las posibles causas de la recurrencia en su obra de semejante leif motiv en el desgarrador prólogo autobiográfico de “La cara que debe morir”, uno de sus mejores trabajos. En términos de poder perturbador, “Influencia” está como mínimo a la misma altura y, en cuanto a la elegante sutileza de su prosa, no nos cansaremos de repetir que Campbell es, con Thomas Ligotti, el mayor estilista del terror contemporáneo. En suma, este cuento venenoso sobre una niña tutelada por el espíritu de su tía abuela Queenie es una de las obras maestras indiscutibles del último clásico vivo del género. Y eso significa que también es, no lo duden, una de las mejores novelas de género fantástico que leerán este año.

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Alejandro Romero

Mientras se hunde en el asfalto, Alejandro Romero traduce libros de magia, escribe tebeos crípticos como "La canción de los gusanos" y tratados herméticos como "El humor en la sociología posmoderna" (sí, en serio), y se materializa en las más recónditas universidades andaluzas para enseñar sociología a los inocentes, así, a traición y con toda su mala idea.


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