Chester Brown se va de putas

“Pagando por ello. Memorias en cómic de un putero”, Chester Brown (Editorial La Cúpula)

El autor canadiense plasma en estas páginas otro trozo de su vida, su biografía, y a la vez propone un interesante debate. Tras la ruptura con su novia, Brown, acuciado por una necesidad biológica de carácter sexual, planea su acercamiento al mundo de la prostitución. Su forma de ser, extremadamente cerebral, lo hace elaborar y estudiar todos los sucesos e imprevistos con los que puede encontrarse en este mundo, desconocido para él.

Con la seriedad de un, perdónenme la comparación, zoólogo, irá relatando cada encuentro con las diferentes prostitutas y sus posteriores pensamientos sobre cada una de ellas. Curiosamente, el retrato que Brown nos ofrece no es al que estamos acostumbrados, sino que se trata de una serie de situaciones que carecen de ese elemento lumpen o criminal que acuden rápidamente a nuestras cabezas cuando se habla del tema. Aquí no salen chulos con navajas, ni drogatas amenazantes. Todo lo contrario, las chicas con las que durante años el artista va a tener sexo (y algo más, ya que siempre conversa con ellas) son personas que se buscan la vida, a veces para mejorar el nivel de ésta  y otras para mantener a algún vástago.

Y defino el acercamiento como casi científico por la forma en la que nos narra sus experiencias: pequeñas viñetas, ocho por página y donde se van repitiendo por una parte, los encuentros y por otro “la otra vida” de Brown, sus conversaciones con los amigos, los cambios que su existencia experimenta (mudanzas, viajes, trabajo…). Todo aparece narrado con una pulcritud extrema, el artista ha evolucionado en su estilo (en obras anteriores, era más anárquico en su narración, por ejemplo, “Nunca me has gustado”) y se retrata como un protagonista sin expresión, una especie de robot (así lo llaman sus colegas de profesión y charlas, Joe Matt y Seth) que no da un solo paso sin planearlo todo antes, racionalizando su comportamiento.

El debate propuesto es el que enmarca al mundo donde se ofrece sexo por dinero. Todos poseemos nuestra opinión sobre el tema y lo bueno es que Brown define claramente su postura pero nos ofrece en una serie de apéndices las opiniones de ex prostitutas, activistas contrarias, amigos…

Deja una puerta abierta para que todos discutamos sobe ello, pero lo más elogiable es la sinceridad con la que el autor nos narra cómo abandona la dura búsqueda del amor romántico (con los “beneficios” sexuales que conlleva) y prefiere pagar por ello, por follar.

Curiosamente, el final de la obra, Brown se encuentra con la horma de su zapato, ya que entre la gran cantidad de mujeres con las que comparte lecho, encuentra a una con la que le sucederá algo curioso, y la vez contradictorio, según su manera de pensar. Denise no es su novia, ya que paga sus servicios, pero es la única prostituta con la que termina teniendo una “relación”, por llamarla de alguna manera.

Será que al final los hombres siempre buscamos lo mismo…

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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