Javier Gurruchaga

 

¡Ladies and Gentlemen!! Píntense la cara de blanco, súbanse a la silla, griten, bailen como posesos… Bienvenidos a un tren muy especial, en el que sin frenos nos estrellaremos contra una burbuja de rock, blues y jazz. Arránquense la camisa de fuerza y aúllen a la luna como locos geniales… Estaremos rodeados de enanos travestis, monjas en ropa interior, genios sin brazos… ¡Viajen con nosotros!

 

Los padres de la criatura, AntoniaVicente, no sabían que estaban criando a un loco genial. Entre los pucheros de ella y los trenes que él conducía se crió el pequeño Javi, al que ya le tiraba el mundo de la música. Tanto es así que cuando hizo el servicio militar recibió clases de saxofón de un mando, el Subteniente Maeztu.

Como si de un Sacarino cualquiera se tratara, trabajó como botones del Banco de San Sebastián mientras estudiaba Filosofía y Letras. Pero a él lo que le molaba era el mundo del espectáculo y la música. En el año 1976 funda La Orquesta Mondragón, un grupo de locos geniales que tomaron su nombre de un famoso psiquiátrico del lugar.

Desde el principio demostraron que no eran el típico grupo de rock, ya que mezclaban un espíritu muy teatrero, casi circense en sus actuaciones. Disfraces, pin-ups y sobre todo el genial Popotxo, alter ego, punching ball, muñeco hinchable que saltaba de un lado al otro del escenario, poseído por el demonio del rock.

Después de una gira de precalentamiento por tierras vascas -incluso tocaron en el colegio donde Javierín estudió de pequeño- éste contacta con la discográfica EMI en Madrid y graban su primer LP, “Muñeca Hinchable”, auténtica declaración de principios, donde la desquiciada genialidad de sus letras surge de cada surco. Cuentan como letrista con Eduardo Haro Ibars (autor del libro “Gay Rock”) y nace un auténtico himno a los alopécicos del mundo: “Ponte peluca”.

En plena Movida madrileña el grupo saca a la calle su segundo disco, con un título que ya forma parte de la historia de nuestro país, “Bon Voyage”. Su fama sube como la espuma y de aquel trabajo nacen temas como la guitarrera “Caperucita Feroz” o la festiva “Viaje con nosotros”.

Pero Javier tenía ganas de hacer otras cosas, de expandir ese personaje que él mismo había creado y es por ello que en el 82 protagoniza la película “Bésame, tonta”. En ella interpreta a un friki (¡cómo no!), empleado de banca, que es trasladado a una sucursal donde él tal vez sea el menos raruno. Se rodea de un casting donde se codean Popotxo con Fernando Fernán Gómez, o Paola Dominguín con Manolo Gómez Bur… Lo más increíble es que el guión lo escribió el gran Rafael Azcona, junto al ¿director? Fernando González de Canales.

Y entonces se cruza en su camino un programa de televisión, “La Bola de Cristal”, genial cajón de sastre, donde la visionaria Lolo Rico le da a Javier el espacio “La Cuarta Parte”, donde hablaba de cine y música, pero siempre desde su alocada óptica, mezclando videos a lo Sinatra con sketches que debió dejar a más de un chaval de la época (el que suscribe entre ellos) con la boca abierta. En este bloque aparecían sus padres, Gregorio y Cayetana, interpretados por él mismo. Gruñones, escatológicos, geniales… Nunca un vaso de leche dio para tanto.

En los años siguientes vino la debacle del grupo, teniendo cada vez más un carácter menos desquiciado, más comercial. Sin embargo la carrera cinematográfica de Gurruchaga es impresionante, ya que ha trabajado bajo las órdenes de lo mejorcito: AlmodóvarColomoArandaUribe… La sombra del cabezón Goya ha planeado sobre él en un par de ocasiones.

Viaje con nosotros”“El Huevo de Colón”“El show debe continuar”“Bailando con Cugat”“La Cucaracha Express” fueron programas de televisión en los que Javier epató, escandalizó a la audiencia, todavía virgen de algunos temas algo escabrosos para la época (no era el curtido público de “Sálvame”…) y en el periodo comprendido entre los años 96 y 98, el showman es implicado en el oscuro y sórdido Caso Arni, del que sale absuelto, pero tocado artística y personalmente…

Es tanto así que durante mucho tiempo ha estado desaparecido en combate, hasta que a uno de los directivos deCuatro, con un criterio algo freak, se le ha ocurrido ponerlo de miembro del jurado del concurso “Fama ¡a bailar!”, donde ha vuelto a dar rienda suelta a su locura, disfraces y colección de sombreros. Merece una mención especial su participación en el programa de Florentino Fernández“Tonterías las justas”, en el que ofreció un auténtico recital de caras, gritos y corchopanazos a diestro y siniestro.

Mezcla de Howard Hughes, crooner, mad doctor y Ed Wood, se ha ganado a pulso el que hablemos hoy de él aquí, en este Panteón de Locos Excelsos.

 

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admin


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