Ecos de tango

Jorge González

Dibujante argentino afincado en nuestro país, con varios álbumes publicados (“Hard Story”, “Hate Jazz”, “Mendigo”, “Fueye”) y múltiples trabajos en el mundo de la ilustración. Autor inquieto, que lo mismo sujeta el pincel que se lanza a la realización de un cortometraje.

 

:mrgreen: : En estos momentos estás embarcado en la realización de una nueva obra titulada “Dear Patagonia”. ¿Qué nos puedes contar sobre ella?
Es una historia bastante gorda, trescientas páginas y está hecha para Francia y España. Es una edición francesa de Dupuis, pero que también ha pagado parte la editorial Sins Sentido. Llevo año y medio haciéndola y es una historia sobre la zona patagónica en Argentina, transcurre durante unos cien años y son varias historias cruzadas, gente europea que fue a la Patagonia, gente de allí que se fue a Buenos Aires y de allí a Europa… Y usar la Patagonia como un espacio de experimento porque es un sitio muy, muy vacío. Es muy difícil en Europa encontrar sitios así. Donde hay un habitante cada diez kilómetros, es un sitio donde lo que abunda es el aire, el viento. Es un lugar muy transformador. A lo largo de la historia, trato de ver en qué manera esta zona influyó a los de allí: a los indígenas, a los colonizadores, a los europeos actuales… Es un poco eso.

:mrgreen: : ¿El hecho de que se vaya a publicar en Francia es porque aquí en España es difícil o imposible vivir del comic?
Económicamente sí. Entonces, bueno, el libro siempre es innegociable. Yo tengo un libro y eso lo voy a hacer contra viento y marea. Pero siempre hay que ir mirando de qué manera puedes sacar un rédito, ¿no? Sobre todo porque lleva muchísimo tiempo. Ya sea a través de Francia o si ya eres más o menos conocido, cuando alguien está en un punto bastante alto, pensar en una autoedición y utilizar a toda la gente que uno ha ido conociendo por el mundo. Entonces, uno ya está trabajando más de tú a tú. Hay gente que se enmarca en ese tipo de cosas, dice “bueno, imprimo diez, quince, veinte mil libros” y más o menos tiene una red de lectores que le permite hacer eso. Pero los casos son muy contados. Lo que también es cierto es que ya hay ciertos síntomas, un cierto ánimo de autoeditarse utilizando todo este tema de internet como para que económicamente equilibre este tipo de cosas.

:mrgreen: : De hecho, nos encontramos en un momento en nuestro país en el que se publica mucha historieta. Lo que ocurre, claro está, es que habría que dividirla en manga, comic de superhéroes… y sin embargo, es triste (por no decir otra cosa) que los autores no puedan vivir de su trabajo.
Sí, no se puede, no se puede. Es una muy pequeña ayuda, pero… Son trabajos muy largos, incluso metiéndote en un álbum pequeño son seis, siete, ocho meses. No hay manera de pagarlo en España. Pero bueno, hay síntomas de mejoría. Son muchos años, se habla mucho, pero digamos que no hay una vuelta al que dibuja o escribe. Hay como una cosa de hablar, hablar y hablar. Hay mucho apoyo y muchas ganas, pero todavía falta esa cosa más fácil.

:mrgreen: : ¿Crees que en los últimos años el fenómeno “Arrugas”, un best seller, ha ayudado a que la cosa mejore?
Sin duda, todo ayuda. Sobre todo, lo que es cierto es que hay gente, hay autores que van a poder vivir editando en España. El caso de Max, Paco Roca… Cuatro o cinco personas. Hay una brecha muy grande porque realmente no se venden más de dos o tres mil libros. No hay manera de juntar más lectores y supuestamente en Francia hay unos siete u ocho mil lectores permanentes. También hay un riesgo editorial, en el sentido económico. Hay una apuesta a autores nuevos y un manejo de la industria diferente donde sí que aparece el dinero. No entiendo mucho, pero sí que da esa posibilidad.

En cambio, aquí en España, de momento se trabaja por amor al arte o dices “bueno, mira voy a sacar un libro, a ver si gracias a éste puedo hacer otro…” Pero siempre hay una especie de idea de editar fuera. O ver de qué manera, con un libro hay distintos países en los que editar. Pero no hay manera, hoy en día, de poder subsistir con esto.

:mrgreen: : Diversificar un poco, ¿no?
Sí, lo que pasa es que realmente el único que aporta mucho es Francia. Luego, otros países se parecen: España, Italia, Alemania… Se parecen y el ingreso es ínfimo.

:mrgreen: : En Francia el tebeo, está visto, considerado como otra cosa, se le da otro valor…
Allí hay algo desde hace unos años, esto no es de un día para el otro. El trabajo que ha hecho Francia con el cómic, es el mismo que hace con el cine y con otras artes. Es otro tipo de enfoque, otro tipo de mirada. Lo trabajan industrialmente de otra manera, también el lector está preparado de otra manera, el editor también… Si bien hay cosas comparables con España, realmente es otra manera de llevar la industria. Interviene lo comercial, lo experimental. Están conviviendo, todos se ayudan y es una industria muy sólida que genera dinero. Vas a Angouleme y ves cierto poderío. Es bonito, uno entra con ganas y sale con aún más ganas. Las charlas que arman, cómo lo van preparando. Incluso hay muchísimo movimiento durante el año con pequeñas ciudades, pueblecitos que te invitan… Hay un sostén diferente. Creo que es otra cosa, ni mejor ni peor. Es otra manera de enfocar el arte.

“Aquí en España, de momento se trabaja por amor al arte”

:mrgreen: : Y volviendo a “Dear Patagonia”, ¿colaboras con algún otro autor?
Sí, hay unas paginitas que va a trabajar Altuna, después tengo un amigo que vive en Madrid, se llama Hernán González y estoy haciendo unas 50 páginas con él. Estamos todos muy cruzados pero la idea de que hay partes que las pueden hacer otros, hablándolas conmigo. Después hay otro chico que está haciendo una parte del libro que es específicamente histórica, es un chico especialista que es de allí y que sabe perfectamente de qué habla y eso sí lo hace todo absolutamente él. Yo toco algunas partes, lo hago un poco más ficcional, trabajo desde el guión, pero todo el aporte, el documento, la línea la hará esta persona.

:mrgreen: : Viendo tu anterior obra, “Fueye”, y sabiendo de este nuevo proyecto, se puede deducir que te gusta el comic histórico.
Sí, el histórico, el social… Me está interesando mucho hablar sobre Argentina, el próximo no lo sé, pero hay veces que esas ideas te surgen y te gustan, le das para adelante. No sé por qué pero hay cosas que te parecen familiares. Me gustaría hacer cosas sobre España, pero también me parece un poco… No sé. Ahora que estoy en Cádiz, pero aún no lo siento. Me gusta la idea, me divierte pero me siento un poco extraño, extranjero… Como robando algo que no es mío.

:mrgreen: : Sin embargo, dos de tus álbumes escritos por Horacio Altuna eran serie negra y el resultado fue muy bueno.
Sí, la verdad es que yo me escondo. Lo trabajo con él, pero es una idea de él. Me entrego, era una época de aprendizaje… Pero en el momento que ya tienes ganas de contar algo tuyo, te suena raro contar algo que no lo es, ¿no? Desconfías mucho de lo que no tiene que ver contigo. No se trata sólo de dibujarlo, sino de contarlo. Lo que cuento, que me pertenezca de alguna manera. No sé si haría algo mío que tenga que ver con el jazz, lo hice con Altuna pero… Me gusta la música, me gusta Nueva York, pero no sale de mi imaginario hacer algo sobre el jazz.

:mrgreen: : Eres un autor abierto a la colaboración…
Sí, no tengo ningún problema. Si me gusta la idea, creo que son dos labores diferentes. Trabajar una cosa con uno y con otro, lo que sí debe de haber es mucha química. Es indiscutible. Mucha apertura, mucha diversión. Aptitud para construir algo, no se puede… Si no es una tortura. Pero trabajar con otra persona es muy rico, divertido… Te ayuda a ver las cosas mejor desde fuera, es mejor que haciéndolo tú solo.

:mrgreen: : ¿Trabajas en alguna otra cosa a la vez que realizas tu proyecto?
Estoy trabajando con Hernán Casciari, hay una revista que se llama Orsai y bueno, va a salir el primer número y me llamó hace un mes. Hice diez páginas, es una idea cojonuda. Creo que es una idea que va a abrir puertas, de lo que hablábamos antes. Eliminar al intermediario y trabajar directamente con la gente a precios saludables y precios puestos ahí, en tu cara. El precio del libro se encarece en cuanto metes intermediarios, tienes al distribuidor y la librería. Todo eso encarece el libro. Un álbum como “Fueye” sale de la imprenta y sale por tres euros y se vende por veintidós, veintitrés… Toda esa diferencia, todo este andamiaje, que tengo la sensación que se va a romper de un momento a otro, porque no se sostiene. El que compre el libro le parece caro, yo no recibo nada. Es un monstruo infernal, el editor no controla lo que se vende o no se vende, el librero te dice una cosa, el distribuidor pone y no pone. Todo el mundo parece que hace las cosas bien, pero… es muy complicado. La solución está en reducir los intermediarios, pero para eso has de ser medianamente conocido. Hay grupos de música que lo hacen, ponen sus discos en la red. Porque claro, hay dos, tres millones de personas que visitan su página diariamente. Así hay una posibilidad económica de autofinanciarte.

:mrgreen: : Además has creado unos Talleres de Cómic…
Sí, espero que interese. Ya tengo algunos alumnos, me lo estoy pasando muy bien y esperando que uno por mes. Sobre todo armar un grupo interesante de gente que dé un poquito de dinero, para que a su vez poder empezar a traer gente de Barcelona, Madrid, Valencia… A dar unas pequeñas charlas los fines de semana. Reinvertir. Y yo sé que en Cádiz debe haber potencialmente treinta, cuarenta personas con interés, con ganas de meterse en este mundo.

:mrgreen: : Cómo autor, ¿qué te influencia?
Pintura, cine sobre todo… Leo mucho, también. Leo muy poco cómic, realmente. Hace unos diez años que no leo. No porque no me guste, sino por me he ido aburriendo y realmente leo cosas muy puntuales que me interesen a mí o que venga otro y me diga: “Mira, léete esto”. Te puedo decir que leeré cuatro comics al año. No de ver los dibujos, eso siempre me interesa, ver algunas cuestiones narrativas, pero leerlo entero no llego a cinco al año.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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