Nacer con condena

Never let me go

Esta es la historia de tres jóvenes condenados, tres recipientes que desde pequeños han sido educados son severidad, dejando muy clara cuál es su labor en la sociedad. Son meros receptáculos que contienen los órganos vitales que en algún momento les serán extraídos para ser trasplantados a sus identidades originales. Son clones, copias que tienen sentimientos, se enamoran y, a veces, se replantean su papel. Kathy (una estupenda Carey Mulligan), Tommy (espléndido Andrew Garfield, próximo “Spiderman”) y Ruth (una Keira Knightley más en forma de lo habitual y alejada por fin de corsés de época) son sus nombres, aunque tampoco esto importa demasiado…

Mark Romanek adapta en ésta, su segunda película tras la más que reivindicable “Retratos de una obsesión”, la novela de Kazuo Ishiguro y nos narra una historia terrible, dura. Lo hace con frialdad, dejando que los hechos que contemplamos en la pantalla sean los que nos emocionen o nos hielen la sangre y para ello cuenta con la complicidad de los tres protagonistas, que hacen una labor impecable, dando cuerpo a estos tres chavales que no pueden evitar dejarse llevar por las emociones.

Es ésta una película triste pero profundamente hermosa, que recrea una realidad científica paralela, pero centrándose en el drama de los personajes, meros peones en un terrible tablero de ajedrez.

Título original: Never let me go. Director: Mark Romanek. Guionista: Alex Garland. Intérpretes: Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley. Distribuidora: 20th Century Fox (EE. UU; 2010).

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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