Nacho Vegas, vida y leyenda

“Hay mil maneras de contar la misma historia y solo un puñado de ellas se aproximará algo a la verdad”, canta el asturiano en “Cosas que no hay que contar”, uno de los diez cortes que rasgan “La Zona Sucia” (Marxophone), su último -y bellísimo- disco. No existe mejor manera de acercarse a la historia de siempre, ésa en la que chico pierde chica y levanta cabeza. ¿Pero cuánto habrá de verdad? ¿Cuánto de ilusión? ¿Y a quién le importa? Entre el apunte autobiográfico y la leyenda fordiana se sitúa un álbum valiente, honesto, que se revela bisagra emocional y artística para Vegas: nuevo disco, nuevo sello, nueva vida al fin y al cabo.

 

:mrgreen: Cartel colgado de “No hay entradas” en Málaga, Barcelona y Valladolid -en estas dos últimas ciudades además con dos fechas- y anuncias ya una tercera en Madrid… Menudo regreso, ¿no?

Nos hemos quedado un poco flipados con esto, sobre todo con que se agotaron algunas fechas antes incluso de que el disco saliera a la calle. Es muy halagador pero no me apetece pensar que todo está ya hecho. Tengo a veces esa sensación extraña de saber si el disco les habrá gustado luego o no, a ver si van a devolver las entradas una vez que lo hayan comprado después de haberse dejado el dinero en ellas…

:mrgreen: No creo. Pero hablemos del disco: hay muchas referencias al amor en las canciones, a un amor perdido, y a aceptar ese cambio (“Tengo miedo, ¿para qué mentir”, dices en “Reloj sin manecillas”). Decía Caetano Veloso que todas las canciones son autobiográficas. ¿Ha sido, es, esta “Zona Sucia” una zona de tránsito para Nacho Vegas?

Ummm, bueno, es más bien un punto de partida. Sí que es verdad que en el disco se habla de amor, pero más bien de esos momentos en los que cosas que hasta entonces te parecían sólidas se vienen abajo y te quedas un poco con cara de tonto, cómo algo tan fuerte de repente se vuelve tan frágil… y en ese momento es cuando tienes que empezar de nuevo, ¿no? Tienes que empezar a reconstruir las cosas, a aprender a volver a arder. Y ésa es la sensación que ha planeado sobre el disco.

:mrgreen: Dice mi madre que los arañazos y las heridas duelen más cuando son cortos, y las madres son sabias. De “La Zona Sucia” me seduce su concisión, su brevedad, a pesar de hablar de ese momento en el que, como dices, aparece el dolor… ¿fue premeditada su duración desde el principio?

En realidad es una duración un poco clásica de disco, más o menos de cuarenta y pocos minutos, lo que dura la mayoría de álbumes. Entré en el estudio a grabar unas dieciséis canciones, lo que hago siempre, y las suelo distribuir entre un LP y un EP… pero en esta ocasión quería mantener este orden y esta duración porque estaba pensado que la edición fuera en un vinilo, sencillo, y entonces había que cuidar un poco la duración de cada cara y que estuvieran equilibradas. Y eso también hace, creo, que la escucha del disco sea fluida

Me encanta colaborar con gente a la que respeto y admiro.

:mrgreen: Aunque pueda parecerlo en principio -ese título, esa portada- no es un disco tan oscuro. Hay momentos de luz, de esperanza, de humor (algo socarrón, como en “Perplejidad”)… Supongo en “La Zona Sucia” nada es totalmente blanco ni totalmente negro, ¿no?

Sí, sí, claro. Al final las canciones siempre son las que buscan su propia identidad, y precisamente aquellas que suelen surgir de sentimientos o revelaciones más duras, o más tristes, son las que te llevan finalmente a algo más positivo. Y eso también te lo da, claro, el humor, el cuestionarse no sólo las cosas que te rodean, sino también empezando por cuestionarse a uno mismo dentro de la canción.

:mrgreen: Hablando de luz, me encantan esos coros infantiles que aparecen en un par de ocasiones, Las Super Rockeras son las niñas de Jose Amosa, de Mistercometa, ¿no?

Así es.

:mrgreen: ¿Y qué puede deberse haber incluido algo así. He oído que últimamente andabas dándole muchas vueltas a bandas como Dead Man Bone’s, que utilizan recursos similares…

Bueno, es un poco de todo. Llevaba un tiempo, el último año, escuchando el disco de Dead Man’s Bones pero también había hecho ya alguna cosilla con niños en otros discos míos… y surgió otra vez el gusto por trabajar con niños. Es también una cosa que me pedían algunas canciones, al hacerlas escuchaba a los niños, incluso en alguna hay también referencias a la infancia, al mundo de los niños o más bien a la manera que tienen los niños de ver las cosas, esa mirada un poco limpia, comparada sobre todo con la nuestra… Y supongo que las canciones que tienen esos coros hablan de eso, de esa sensación que tienes a veces al hacerte mayor y darte cuenta que has perdido esa inocencia. Y que al fin al cabo siempre intentas preservar durante toda la vida. Un poco de inocencia siempre es necesaria para tirar palante.

:mrgreen: Esas Super Rockeras no son las únicas colaboraciones en un álbum que desprende un aroma familiar: ahí están además de tu banda, nombres como Pedro Perles (Ledatres), Pablo Errea (Guinea Pig) o Mar y Alicia (Pauline en la Playa). ¿Se fueron sumando una vez la grabación en marcha o tenías claro los invitados desde el principio?

No, es como tú dices, fue una cosa familiar entre los dos hogares que pueden verse en el disco, por un lado Gijón y por otro El Puerto de Santa María, donde tiene el estudio y la casa Paco. Allí todo se iba cociendo un poco de esa manera… Pedro y Pablo son un poco parte de la familia, de esa familia del Puerto que encuentras siempre que vas al Puerto y de ese microcosmos que acaba rodeándote siempre que estás allí. Y Mar y Alicia son amigas de toda la vida, pero nunca había hecho nada con ellas y me apetecía, más aun en una canción que tiene un aire asturiano, que parte de una melodía tradicional asturiana, como la que hacemos juntos.

:mrgreen:Taberneros”, al parecer, es la canción que más te costó adelante sacar en el disco, ¿no?

Sí, es una canción muy tradicional, con una letra y un lenguaje muy de romance, un sistema métrico muy claro, con cosas muy sencillitas. Había cogido algunas partes de la canción original de la que partió esta canción, pero había otras partes de la letra que no me gustaban tanto, fue cogiendo de aquí y de allá, otros poemas tradicionales que veía, alguna cosa que añadía yo… Y al ser una canción que permitía por su esquema de estribillo-estrofa-estribillo fui escribiéndola muy poco a poco, pero más que porque me costara porque decidí dejar pasar el tiempo. Me permití tardar tiempo en darla por terminada porque pensé que era una canción que necesitaba hacerse lentamente, poco a poco.

A la industria musical tal y como estaba entendida hasta ahora, tal y como estaba montado el negocio, yo creo que le quedan dos días.

:mrgreen: Ya que hablábamos las colaboraciones, ¿habrá en el futuro alguna aventura similar a la emprendida con Bunbury en “El tiempo de las cerezas”?

Sí, la verdad es que mis colaboraciones siempre son discos muy especiales, y además aprendes a meterte en el mundo de otras personas, en la forma de hacer las cosas que tiene otra persona, y acabas siempre intercambiando y compartiendo… Aun así soy de los que piensan que este tipo de colaboraciones no hay que planificarlas demasiado. Este tipo de colaboraciones te las encuentras un poco, o ellas lo hacen contigo. Te ves con alguien, descubres de repente que tienes cosas en común y luego si acaso decides tocar juntos para ver si hay algo que decir, pero siempre es mejor no planificarlo y dejar que surja. De todos modos a mí me encanta colaborar con gente a la que respeto y admiro.

:mrgreen: Cambiamos de tercio y volvamos a tu nuevo disco en solitario. Cuando en España hasta el más indie sueña con pegar el pelotazo, llega un artista como tú y se saca un disco bajo nuevo sello, Marxophone, y con licencia Creative Commons. ¿Con dos cojones? ¿A la industria musical ya no le queda otra? ¿Un poco de ambas cosas?

Ja ja… No, hombre, con dos cojones tampoco. Es algo natural, tal y como están yendo las cosas. A la industria musical tal y como estaba entendida hasta ahora, tal y como estaba montado el negocio, yo creo que le quedan dos días. Tiene que sustituirse por otra cosa, por algo que aproveche todo lo que nos está pasando, con Internet y con todas las posibilidades que ofrece. Al final todo acaba volviendo un poco a las manos de los músicos, a las de aquellos que trabajamos en esto un poco de una manera vocacional y los que creemos que es más importante compartir música que hacer negocio con ella. Creo que es importante no mercantilizar obscenamente con la música, y que llegue a cuanto más gente mejor. Pienso que ahora se tiende hacia eso y considero que es algo muy bonito que esté pasando.

:mrgreen: Por cierto, en la recientemente creada Marxophone también militan Refree y Fernando Alfaro. ¿Habéis pensado montar un dream team? Sé de más de un fan y de dos que se haría pajitas bolsilleras con la idea…

Tal vez, algo haremos… Cuando esté listo el disco de Fernando, y a lo mejor en la segunda parte de la gira, hacemos alguna fiesta Marxophone o algo así, en la que estemos todos juntos y más invitados… Sería algo bonito.

:mrgreen: ¿Y puedes adelantarnos algo de esta primera parte de tu gira?

Tampoco puedo adelantarte demasiado, porque ahora nos vamos a Gijón y estaremos con los ensayos, y probaremos repertorios diferentes además. Supongo que intentaremos combinar canciones de anteriores discos con el grueso de “La Zona Sucia”, e intentar que todo forme parte de algo que sucede en el escenario. A mí me gusta que las giras se vayan haciendo un poco a sí mismas. Ir sacando canciones que puedas ir cambiando el repertorio de un día a otro y así no tener la sensación de que todo se repite de una manera demasiado mecánica, si no que siempre tengas la sensación de que está sucediendo algo en el escenario, que es lo necesario.

 

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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