¡Quédate en la orilla, niño!

“Terror bajo las aguas. El cine de monstruos marinos", Carlos Burgaleta y José Luis Viruete (Ilarión)

Escrito al alimón por dos enamorados del cine fantástico y la cultura pop como son Carlos BurgaleteJosé Luis Viruete“Terror bajo las aguas” -subtitulado apropiadamente “El cine de monstruos marinos”- es un repaso tan ameno como exhaustivo por un subgénero que ha dado mucho que hablar (y que chapotear).

Burgalete colabora habitualmente en revistas de videojuegos, mientras que Viruete es toda una institución como guionista, bloguero y articulista, dejando su impronta en cabeceras como Popular 12000 Maníacos, además de haber creado la tan seguida web Viruete.com y el no menos comentado videocast Videofobia. El oficio de ambos en el noble arte de reseñar queda patente en este tomo, diseñado en sucesivas fichas de películas que incluyen datos técnicos, sinopsis y un comentario (siempre con ese punto jocoso que caracteriza a la pareja), así como singular atención a curiosidades sobre el rodaje u otros aspectos del filme, secuencias y diálogos de interés y las recurrentes frases promocionales.

Como buenos cinéfagos antes que cinéfilos, condición indispensable si quieres dedicarte a esto de la cultura pop, los autores no escatiman en esfuerzo y desgaste de retina, y reseñan todo lo reseñable y más. Desde clásicos imperecederos como “La mujer y el monstruo”“Tiburón” o exploited tan estimables como “Piraña” y“Orca, la ballena asesina” hasta joyas recientes del subgénero como la coreana “The Host”, en estas aguas tan procelosas y concurridas caben bichejos de todo pelaje: “El monstruo de piedras blancas”,“Octaman”“Tintorera”“Barracuda”“Cocodrilo”“Caimán”… hasta engendros tan abisales como “El monstruo del surf”“Zaat”, candidatas por méritos propios a ser hundidas en el más profundo de los abismos.

Una lectura ideal para retomar este verano en la orillita playera.

 

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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