David Peace. Bailando con lobos

“Creo que el capitalismo corrompe a todo el mundo, con placa o sin placa”. Así de tajante se muestra David Peace en sus convicciones sobre el mundo que nos rodea. Ese espíritu crítico es el patrón que corta su obra: “GB 84″, “The Damned United” o su ciclo de cuatro novelas bautizado como Red Riding, que Alba está publicando en nuestro país (ya lleva dos entregas: las desoladores y brutales “1974″ y “1977″) resuman la misma denuncia social aunque se disfracen con igual fortuna de crónica periodística, relato deportivo o novela negra. La idea es la misma siempre: el hombre, ese lobo.

 

:mrgreen:  Tus novelas suelen tomar o inspirarse en personajes y hechos reales: el Destripador de Yorkshire Peter William Sutcliffe, el entrenador de fútbol Brian Clough, la huelga minera de mitad de los ’80, el asesino en serie Kodaira Yoshio… ¿acaso la realidad supera siempre la ficción?
Totalmente, desde tiempos inmemoriales, bien sea en poesía o teatro, el hecho de contar historias comienza como un intento de entender el mundo en que vivimos. Cuando aun hoy entendemos tan poco, simplemente no veo el motivo por el que inventar historias. Para mí la ficción es una manera de explorar e intentar entender la realidad del mundo en el que vivimos.

:mrgreen:  Yorkshire es otra de tus fuentes de inspiración, aunque no sale demasiado bien parada en tus novelas…
Yorkshire es el lugar donde nací, donde vive mi familia. Tiene una tremenda belleza y una gente genial. Pero también ha sufrido mucho económica y socialmente. Y está volviendo a sufrir ahora. Este sufrimiento, el de entonces y el de ahora, causa muchos antagonismos y división entre la gente.

“Ellroy fue y continua siendo una enorme influencia y una de las personas con la que estoy más en sintonía”

:mrgreen: Con “Tokyo Year Zero” emprendiste otro ciclo de novelas ambientadas en la ciudad en la que has vivido hasta hace un par de años y cuya historia no debías conocer tan a fondo. ¿Pasas mucho tiempo previo investigando y documentándote antes de ponerte a escribir?
De hecho viví en Tokio durante quince años, de 1994 al 2009, y me mudaré allí de nuevo a finales de este año. Tuve que vivir durante diez años allí antes de ser capaz de escribir sobre ello. Pero para todos mis libros investigo, investigo, e investigo todo lo que puedo antes de comenzar a escribir. Uso todos los periódicos de la época y todos los libros de no ficción acerca de un caso o una persona que pueda encontrar. También leo novelas, veo películas y escucho toda la música que puedo de los años en los que se desarrolla la acción.

:mrgreen: Tu prosa es muy musical. ¿Sueles ambientar tus sesiones de trabajo con música?
Sí, cuando escribo el borrador siempre es con una banda sonora del tiempo en concreto sobre el que escribo. Cuando escribí “1974″, prácticamente solo escuchaba “Diamond Dogs” de David Bowie, con “1980″ escuchaba Throbbing Gristle, y así. Sin embargo, el segundo boceto lo escribo en completo silencio, escuchando mi propia música.

:mrgreen: Son muchos los que comparan tu estilo con James Ellroy. A mí personalmente tus novelas me recuerdan también a Ted Lewis, menos conocido en España, pero que solía combinar también crimen y crítica social…
Sí, Ellroy fue y continua siendo una enorme influencia y una de las personas con la que estoy, digamos, más en sintonía. Es el escritor contemporáneo de novela policíaca más importante. “Jack’s Return Home”, de Ted Lewis y muchos otras de sus novelas también fueron una influencia importante. Como dices, Lewis combina la novela policíaca con temas más sociales de autores como John Braine, David Store y Allan Sillitoe. El otro miembro de esta trinidad sería Derek Raymond, o Robin Cook, como lo conocen en Francia. Derek Raymond escribía con una tristeza particular, una empatía especial por el sufrimiento de la víctima. Esta búsqueda de empatía fue una importante influencia.

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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