Joan S. Luna. Última revolución pop

Ecléctico y, a la vez, unitario, “Los colores del underground” (Astiberri) supone el resumen perfecto para el movimiento llamado surrealismo pop. El inquieto Joan S. Luna entrevista a algunos de los artistas más representativos del mismo, para que sean ellos mismos los que dictaminen su propio discurso, junto a las reproducciones de sus obras.

:mrgreen: ¿Con qué artista, de los que has entrevistado, sientes mayor conexión estética?

Lo cierto es que, si nos referimos estrictamente a su obra, siento una conexión especial con un buen puñado de los artistas que aparecen en el libro. Desde las obras más orientales de Alex Gross a los primeros trabajos llenos de robots de Jeff Soto, pasando por los niños de Kathie Olivas, los personajes de Greg Kraola Simkins, las criaturas de Scott Musgrove o Yoko D’Holbachie, los seres deformes de Chris Mars y muchos otros. Lo que ocurre es que no quiero destacar a uno por encima del resto, porque precisamente la riqueza de la escena (si es que puede llamársele así) está en la diversidad de estilos, en los puntos en común que existen entre ellos y sobre todo en los que les diferencian.

:mrgreen: Sabemos de su nexo de unión, a través del surrealismo pop, pero…¿Dirías que hay algo que los separa a todos ellos, en común?

Hay influencias comunes entre los artistas que he entrevistado, existe un acercamiento a la pintura con aspectos similares, pero por suerte cada uno tiene su personalidad propia. La magia está en ello y en que unos puedan acercarse a otros, que se conviertan en influencias al mismo tiempo que son influidos. En todo caso, el empaparse tanto de clásicos del arte y la pintura como de la cultura pop es algo que comparten prácticamente todos. Es decir, que tanto puede influirles un pintor surrealista como un manga.

“No entiendo de arte, pero sí se perfectamente qué es lo que creo que vale la pena descubrir en este mundo lleno de propuestas”

:mrgreen: Algunos tienen un discurso muy bien articulado, y otros, en cambio, divagan sin querer desvelar demasiados sus secretos.

Pintar no tiene por qué sustentarse en un decálogo o un discurso concreto. La pintura es, en la mayoría de casos, una necesidad vital, algo muy íntimo y que quizás se articula o argumenta a posteriori. Que unos sean más concretos y otros divagen más tiene que ver, por tanto, con su personalidad, con su carácter.

:mrgreen: ¿Te gustaría escribir una segunda parte, desprovista de entrevistas, a la manera de ensayo sobre el movimiento?

La respuesta es no. Mis conocimientos sobre pintura son escasos, y eso es algo que me gusta subrayar. Mi acercamiento al surrealismo pop llega por otros caminos. Soy uno de esos freaks que no deja de comprar libros, muñecos, discos, cómics… No entiendo de arte, no lo pretendo, pero sí se perfectamente qué es lo que creo que vale la pena descubrir en este mundo lleno de propuestas.

:mrgreen: ¿Hasta qué punto crees que la democratización del arte, y más concretamente del surrealismo pop, es bueno?

Es fundamental que los artistas puedan ofrecer su obra en internet, que puedan llegar a mucha gente, que su trabajo no quede circunscrito a las galerías. Eso es lo principal para mí. En cuando a si piensan en el público, las entrevistas me han dejado claro que no. Pintar un cuadro no es componer un hit single. El negocio es muy distinto. Si compones un hit quieres que se vendan centenares de miles. Si pintas un cuadro, cuanto más exclusivo y personal, será más apreciado.

:mrgreen: Algo muy curioso de todos estos artistas es esa conexión con el mundo animal.

Sí, varios artistas pintan animales, pero en pocos casos se trata de animales corrientes. Suelen ser más bien criaturas extrañas, imaginarias en algunos casos, así que quizás los hagan porque viven en su imaginación (como bien comenta Yoko D’Holbachie).

:mrgreen: El concepto de toy es peculiar. Por una parte es una salida económica, pero por otro lado, también una evolución natural en algunos de los artistas tratados, por la cuestión de que es otra línea más directa con la infancia, otra obsesión recurrente..

Sin duda. El diseño de toys es un ejercicio de justicia poética con la infancia de todos esos artistas que, como yo, son una suerte de kidults sin remedio (risas). Lo que sí puedo decirte es que a la mayoría de ellos les interesa hacerlos y no solamente por el dinero que pueden generar, sino porque les permite ver cómo funcionan sus creaciones en tres dimensiones en lugar de en plano.

:mrgreen: ¿Con qué otro estilo artístico te gustaría hacer un nuevo libro de las mismas características?

He pensado en diversas ocasiones en empezar a trabajar en un nuevo libro, pero si lo hago no me cabe duda de que girará entorno al mundo del cómic o del anime.

 

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Ignacio Reyo


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