Xavier Cugat

 

Como -¡por fin!- se acerca el buen tiempo y el calorcillo, pongámonos tropicales recordando a este curioso personaje. Representante de la época dorada de Hollywood, que rebosaba ritmo y buen humor por todos los poros de su cuerpo. Siempre acompañado de bellas damas y un característico perrillo, llevó por todo el mundo esos ritmos que hacen que nuestras caderas parezcan tener vida propia… ¡¡Maammbo!!

Vino al mundo con la llegada de un nuevo siglo, el bebito Xavier vio la luz el 1 de enero de 1900 en Gerona. Con una fecha de nacimiento así es indudable que su existencia estaría marcada por el éxito. A la tierna edad de cinco añitos, toda la familia hace las maletas y emigran a Cuba. La inclinación política de su padre y la búsqueda de un porvenir mejor del que tenían en nuestras tierras son las razones por las que abandonan España.

El joven Francesc D’Assís Xavier Cugat Mingall de Bru i Deulofeu (ufff…) rápidamente desarrolló una especial afinidad con los instrumentos musicales: su papi le regaló un violín con ¡seis años!, y es por ello que comienza a cursar estudios de este instrumento. Siendo todavía un chaval imberbe toca en una orquesta en el Teatro Nacional de La Habana, pero él ya sentía el gusanillo del arte dentro de sí y se traslada a los Estados Unidos, tierra de las oportunidades para la gente talentosa como él. Se une a la banda Los Gigolós (ya a tan temprana edad se veía que iba a ser un auténtico Casanova) y entre los años 1915 y 1918 interpreta tangos, labrándose una muy buena reputación como músico y performer. Como buen artista renacentista, también cultivó el arte del dibujo y trabajó en el periódico Los Angeles Times elaborando tiras cómicas y caricaturas.

Pasan los años a ritmo de samba y nuestro protagonista sigue trabajando incansablemente junto a su Waldorf Astoria Orchestra, y es éste el momento en el que la mayoría de nosotros lo vimos por primera vez, apareciendo en aquellas coloridas producciones de la Metro Goldwin Mayer. Postales en Technicolor, comedietas escritas para el lucimiento de estrellones de la época como Esther Williams“En una isla contigo”“Escuela de Sirenas”“La Hija de Neptuno”“Festival en Méjico” fueron algunas de estas películas en las que compartió metraje con artistas de la talla de Ricardo MontalbánJimmy DuranteRed Skelton, el pianista José Iturbi y la voluptuosa Jane Powell.

Siempre aparecía sonriente, dirigiendo su orquesta de pizpiretos músicos. De pronto soltaba la batuta y se ponía a dibujar en un lienzo… No le busquéis la lógica, aquellas pelis tampoco es que tuvieran demasiada.

Xavier era un negociante nato. Por ejemplo, en sus actuaciones aparecía siempre con una pipa en la boca, aunque él no fumaba. Es por ello que abrió una tienda de pipas. Lo mismo ocurrió con los chihuahuas: en una de sus películas compartió escena con uno y montó una granja donde los criaba (¿acaso pensábais que la primera en portarlos fue la petarda de Paris Hilton?) y junto a su hermano Eric dirigió varios restaurantes de comida española, dándole a ésta un toque “americano”.

Era un tipo incansable. Él fue el que le recomendó a Carmen Miranda que arrasara con todo lo que encontrara en una frutería y se lo pusiera en la cabeza, creando así un icono imperecedero. Y agarraos, Cugat descubrió a una muchachita, guapa, algo tímida, que se llamaba Rita Cansino y que luego cambiaría su apellido por el deHayworth, transformándose en una de las grandes actrices de la Meca del Cine.

Y ahora debemos hacer una parada obligada en la otra gran pasión de Xavier Cugat. No, no me refiero a los peluquines, sino a las féminas. Las mujeres fueron para él fuente de inspiración y se nos hace difícil no recordarlo junto a una. Su primera esposa fue Rita Montaner, compañera de estudios musicales en La Habana y con la que formaría un dúo musical. Una cosa llevó a la otra y terminaron pasando por la vicaría. Pero Cugat se volvía loco con las nenas y cada vez que tenía una compañera musical, o una partenaire en alguna película, terminaba sucumbiendo a sus encantos… La actriz mejicana Dolores del Río fue su siguiente esposa, y a ésta la siguieron la modelo Lorraine Allen y finalmente la curvilínea Abbe Lane, con la que compartió giras por Latinoamérica y Europa. Precisamente, la ruptura con ésta vino a cuenta de un ofrecimiento para realizar varias películas. Pero un ya sexagenario Cugat no estaba dispuesto a abandonar los USA.

Eterno Pigmalión, siguió cultivando relaciones con guapas señoritas. La espídica Charo Baeza (a la que podemos ver en la edición americana de “Mira Quién Baila” como profesora) e Ivone Martínez fueron otras de sus conquistas. Y no me quiero olvidar de una jovencísima Nina (sí, la de “OT”“Mamma Mia!”), a la que presentó en el programa “Un, dos, tres… Responda otra vez”.

Con una maleta llena de éxitos, bongos y maracas, regresó a nuestro país. Su aparición en varios programas le convirtió en un personaje entrañable, con este acento medio cubano, medio catalán. Siguió metido en negocios, como la creación de una estación de radiodifusión, a la que quiso llamar “Radio Xavier Cugat”. Filmar varias películas y abrir un casino en Ibiza también entraba en sus planes cuando un 27 de octubre de 1990 recogió su violín y se marchó al Cielo, donde sigue sonriente y haciendo que no pare la música.

 

FREEK! te recomienda:

admin


Deja tu comentario


+ cuatro = 13

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD