Cesar Strawberry nunca quiso ser como tú

Con César Strawberry nos podríamos dar el gusto de entrevistarlo todos los años: cuando no es por un disco de Def Con Dos, es de su otra banda, Strawberry Hardcore, o bien porque ha publicado su tercer libro, el desternillante “Nunca quise ser como tú” (Ediciones B).

:mrgreen: Con esta novela saltas a primera línea editorial. ¿Qué expectativas tienes?
Mis expectativas con este libro se ven cumplidas con el sólo hecho de llegar a publicarlo con una editorial que sé que distribuye bien. Con eso me doy por satisfecho.
:mrgreen: Ikikomoris, yomismistas, tipos que se quieren insonorizar o que viven en una pecera de agua turbia, y ahora un fulano que sueña con encerrarse en una ecosfera. ¿Querencia por los anacoretas?
Cada vez me chirría más el ajetreo constante de la civilización en que me ha tocado vivir y hace ya tiempo que la idea del aislamiento eremita se me antoja más apetecible, de ahí la reiteración a que haces referencia. Me he ido a vivir a un pueblo muy solitario, porque la soledad del campo (ya soy todo un jipi) exorciza mis miedos, paranoias y mierdas mentales. No sé si ya me toca visitar a un psiquiatra o es al psiquiatra a quien le toca imitar mi modo de vida.
:mrgreen: Cerca del final del libro citas tu canción “Fin de siglo” y dices que se ha cumplido con exactitud pero que las profecías sirven de poco porque no funcionan con la bonoloto. ¿Hay al menos algún tipo de placer perverso en predecir cómo se van las cosas al cuerno?
Las predicciones no sirven de nada. Si son acertadas, puedes convertirlas en calorías para el ego, pero poco más. Es como cuando los padres le dicen a su hijo adolescente que no conduzca borracho y al final el chaval se mata en la carretera un fin de semana completamente pedo. “¡Que viene el lobo…! ¡Que viene el lobo…!”. Pues que venga.
:mrgreen: Últimamente se te ve más proclive a escribir sobre el amor, aunque sea de refilón y entre descripciones de pústulas venéreas. En la novela hay hasta alguna escena romántica. ¿Se te han hecho difíciles o han salido por su cuenta?
Si quieres hablar sobre la vida en un tono más o menos realista no puedes obviar hacer referencias a la importancia que las relaciones personales tienen en ella.
:mrgreen: Siempre has tenido talento para mosquear a propios y extraños. ¿Esperas que alguien se rebote con tu retrato del grupo ficticio Expresidentes y su cantante?
No busco cabrear a nadie sino todo lo contrario. Cuando escribo me esfuerzo por contar las cosas de un modo divertido y de que el lector se ría lo más posible. Ya hay demasiado cabreo, queme y mala hostia en la vida cotidiana de todo quisque.
:mrgreen: Vienes burlándote, al menos desde “Dogmatofobia”, de la escena musical “reivindicativa” en la que los medios suelen colocar a Def Con Dos. ¿Rescatarías algo de ese tinglado cuyas tripas conoces tan bien?
Rescataría muchísimas cosas. Es una escena que me encanta, en la que he crecido desde muy joven y a la que le debo mucho, pero por convicción estoy obligado a no respetar parcelas sacralizadas por la corrección política imperante, sea ésta la que sea. En el libro intento hablar de cómo las contradicciones con que vivimos normalmente se reproducen por igual en todos los ámbitos, incluso en los que se venden como más antisistema.
:mrgreen: ¿Sigues con planes de dirigir un largo? Tus dos novelas parecen bastante adaptables con un presupuesto modesto, y se diría que guardan parentesco con la tradición más negruzca del cine español.
Lo intenté durante muchos años, pero reconozco que he sucumbido al desaliento. Tiro la toalla en ese campo y me quedo con seguir escribiendo libros. Me encuentro bien así.
:mrgreen: Te aseguro que no es por tocar las narices pero tengo que preguntarlo. ¿Qué pasó con la versión pirata de “No soy perfecto”? ¿Hubo algún tipo de acción legal? ¿Alguien llegó a sonrojarse siquiera levemente?
No denuncié porque me consta que sólo sirve para quemarte más por el desamparo que brinda el sistema judicial ante esos temas. Lo copiaron unos listos y punto. Así funciona este país. España sigue siendo mayoritariamente un país de trileros y mangantes. Cuanto antes lo asumamos, mejor.

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Alejandro Romero

Mientras se hunde en el asfalto, Alejandro Romero traduce libros de magia, escribe tebeos crípticos como "La canción de los gusanos" y tratados herméticos como "El humor en la sociología posmoderna" (sí, en serio), y se materializa en las más recónditas universidades andaluzas para enseñar sociología a los inocentes, así, a traición y con toda su mala idea.


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