El padre de Rambo se llama David Morrell

El profesor educado y cortés que sufre visiones sangrientas. Así lo saludó la crítica cuando este canadiense que impartía clases de literatura americana en la universidad empezó a darse a conocer con novelas como “Primera sangre” (adaptada al cine como “Acorralado”) o “Testamento”. Alcanzó el estatus de superventas internacional con “La hermandad de la rosa” y desde entonces viene explorando los recovecos más oscuros de lo humano con el detallismo minucioso de un relojero maniático y la potencia adictiva de un narrador consumado. Acaba de publicar en España su última obra maestra, “Allanadores”.

 

: Incluso en sus thrillers más “convencionales” suele encontrarse un fondo de terror y obsesión. ¿Cree usted que se aplica a todo su trabajo?
En Penn State, mi profesor de literatura, William Tenn (que había sido escritor de ciencia ficción en la Edad de Oro de los ‘50) pensaba que cada autor cuenta con una emoción principal y tiene la oportunidad de producir una obra característica si exploraba dicha emoción. Él creía que la mía era el miedo, y estaba en lo cierto: el miedo dominó mi infancia, mi madre se vio forzada a internarme durante un tiempo en un orfanato por circunstancias económicas y, después, mi padrastro y ella se pasaban el día discutiendo. Me asustaban tanto que dormía bajo la cama. Era natural que, una vez adulto, escribiera historias sobre el miedo y que prefiriese los thrillers porque cuando era pequeño los thrillers suponían una maravillosa distracción de mi terrible vida familiar. Es interesante que el miedo me hiciese buscar historias sobre el miedo: el miedo ficticio me distanciaba del real.

Por supuesto, los thrillers no se basan sólo en el miedo: hay excitación, suspense, euforia. Pero a menudo la excitación en los thrillers se crea superando el miedo. En ese sentido, los thrillers están emparentados con el terror, porque es un género que también se define por el miedo. Hablo extensamente de todo esto en la introducción a una de mis recopilaciones de relatos, “Black Evening”.

: Usted que se documenta tan concienzudamente, ¿qué piensa de ciertas novelas históricas, muy de moda últimamente, que se presentan como revelaciones genuinas aunque se basan en datos dudosos?
Creo que un escritor debe dejar claro dónde empiezan los hechos y dónde la ficción. Mi reputación, en parte, se basa en lo exhaustivamente que investigo mis temas. Fui profesor de literatura en la Universidad de Iowa durante 16 años. Me parece muy importante ser riguroso con los hechos. En mis novelas intento siempre proporcionar las fuentes de los hechos que presento, especialmente los históricos. Nunca cambio la Historia a conveniencia. Al contrario, adapto mi ficción a la Historia. Sin embargo, algunos autores de novela histórica nos confunden. En el comienzo de una bastante famosa actualmente hay una nota que nos asegura la veracidad de la historia que presenta el autor, pero en realidad, hay bastante desacuerdo respecto a esos “hechos” que aparecen en la novela.

“Nunca cambio la Historia a conveniencia. Al contrario, adapto mi ficción a la Historia”

: ¿Se han puesto en contacto con usted para hacer la próxima película de Rambo? ¿Cómo cree que puede salir?
La saga de Rambo tiene una historia embrollada. Las primeras tres películas las produjo Carolco, una compañía con la que tuve una relación excelente. Los productores me mantenían informado de lo que estaban haciendo con el personaje y, aunque no siempre me gustó cómo quedaban las películas, valoré esa comunicación. En particular, me molestó un grave fallo en la estructura de “Rambo III”. Los actos segundo y tercero se confunden. Acto primero: secuestran a Trautman. Acto segundo: Rambo intenta rescatarlo y falla. Acto tercero: Rambo intenta rescatarlo y lo consigue. La repetición da lugar a una historia endeble. Aun así, me sentía vinculado a las películas. Carolco incluso pagó para que mi mujer y yo volásemos a Israel cuando rodaban “Rambo III”.

A mitad de los ‘90, sin embargo, Carolco quebró. Miramax compró en subasta los derechos para hacer nuevas películas de Rambo. Pero no entendían el personaje, lo tomaban por un mercenario. Al cabo del tiempo, Miramax los vendió a otra compañía, la que está haciendo la nueva película. Aunque he intentado establecer una relación similar a la que tenía con Carolco, han guardado las distancias y no tengo la más mínima idea sobre el proyecto. Parece un tanto raro, ya que doy centenares de entrevistas al año y siempre me preguntan por Rambo. Si el guión de la nueva película fuese efectivo, podría estar difundiendo la buena nueva. Pero así, todo lo que te puedo decir es que espero que hagan justicia al personaje.

: ¿Alguna vez le han regañado otros profesores de universidad por escribir terror y thrillers, en lugar de limitarse a ensayos “respetables” como el que dedicó a Barth?
Muy al contrario, mi relación con las universidades ha sido excelente. Doy clases de escritura en algunas de ellas y cuando estaba en la de Iowa conseguí hacerme profesor con infrecuente rapidez, en siete años, por mis obra de ficción aunque ni siquiera estaba en el Taller de Escritores sino en el Departamento de Literatura, dando clases sobre Hemingway y otros clásicos americanos. Eso ocurrió antes de las películas de Rambo. La controversia política que levantaron puede que me causara algún problema después pero, para entonces, me sentía fatigado por mantener dos profesiones a tiempo completo y, a mi pesar, dejé la universidad. Tengo buenos recuerdos de aquellos años.

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Alejandro Romero

Mientras se hunde en el asfalto, Alejandro Romero traduce libros de magia, escribe tebeos crípticos como "La canción de los gusanos" y tratados herméticos como "El humor en la sociología posmoderna" (sí, en serio), y se materializa en las más recónditas universidades andaluzas para enseñar sociología a los inocentes, así, a traición y con toda su mala idea.


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