Tristán Ulloa, sin pudor

Famoso por sus papeles de hombre torturado en películas como “Mensaka” o “Lucía y el sexo”, Tristán Ulloa parecía últimamente empeñado en borrar esa imagen trágica que sus personajes más populares le han acarreado. Películas como “El juego de la verdad” o “Kilómetro 0” han demostrado que el intérprete  tiene más registros de los que el gran público conoce. Pero además, se ha revelado como un inquieto realizador. “Ciclo”, cortometraje dirigido junto a su hermano David, le confirmó como una más que estimable promesa. La experiencia se ha repetido en “Pudor”, donde los Ulloa nos cuentan los pequeños dramas de una familia con temor a expresar sus deseos y miedos más íntimos.

 

: ¿Cómo surgió la idea de adaptar la novela de Santiago Roncagliolo?
David y yo estábamos escribiendo una historia que no nos llevaba a ninguna parte. Estábamos un poco estancados y había un poco de desidia en el tema. Realmente queríamos encontrar un buen filón y lo encontramos en esta novela. Fue todo muy casual. Leí una reseña del libro en un periódico y me gustaba lo que contaba la sinopsis. Por otra parte, pensaba que lo  mejor para una primera película era partir de algo que conoces bien, como es el mundo de la familia, al margen de que sus miembros vivan en Lima o Madrid.  Leí la novela muy rápido y vi que era muy adaptable, a pesar de que otras personas me decían que no.

: ¿Cómo habéis repartido el trabajo tu hermano y tú a la hora de rodar?
Realmente en lo que es la preparación y la posproducción, los dos hemos estado presentes en todo, absolutamente en todo. Los dos hemos hecho planificación y hemos ensayado con los actores. Eso es fundamental porque, a la hora de rodar, divides tareas y sabes perfectamente qué es lo que el otro va a hacer. Eso es lo que produce una buena compenetración: el haber trabajado mucho antes y saber que vamos a hacer la misma película. Llegar a rodar es entonces llegar a hacer cosas que ya se han hablado, sobre todo en una producción barata como ésta donde hay que llegar con las cosas muy preparadas.

: ¿Cómo ha sido el salto del corto al largo?
El corto fue un capricho. Nos apetecía hacer un cuento escrito, “Ciclo”, y queríamos hacer una especie de capítulo de “Creepshow”, con una estética muy setentera y muy Lynch. Era más bien un ejercicio de estilo. A la hora de hacer un largo no nos queríamos envarar en un género. En una ópera prima creo que debemos hablar de lo que conocemos. Hubiese sido muy lioso meterse en una historia de género para una primera película. Hubiese supuesto mucha más responsabilidad que esta película que, al fin y al cabo, habla de cosas muy cercanas, aunque difíciles de tratar. Para mí ha sido un salto muy natural. De hecho, para mí escribir, interpretar y dirigir son lo mismo: una forma de contar historias.

“Para mí escribir, interpretar y dirigir son lo mismo: una forma de contar historias”

: Por cierto, tanto “Ciclo”, el corto, como películas como “Los sin nombre” o “Memorias de un ángel caído”, en las que has participado como actor,  se pueden circunscribir al género fantástico, ¿ te gusta este tipo de cine?
A mí me gusta mucho el género, tanto el terror  como la comedia negra. A mí la comedia fantástica es algo que me encanta y creo que se ha explotado poco aquí. Creo que se hace buen cine de género en España y hay muy buenos directores, aunque creo que David y yo no nos atrevemos con él. “Ciclo” fue como una diversión o una gamberrada.

: Te has hecho famoso como actor gracias a personajes torturados, como los que interpretabas en “Lucía y el sexo”, “Mensaka” o “Las voces de la noche”. ¿Crees que algo de ese espíritu torturado se refleja en “Pudor”?
No, no lo creo. Te puedo citar películas como “El juego de la verdad” o “Volverás” que no responden a ese estilo. Llevo diez años currando en cine y siendo actor, y he hecho prácticamente de todo. Otra cosa es aquello que se conozca. De todas formas, la idea que la gente tiene de ti es una cosa y lo que tú eres es otra. En ese sentido, no me siento obligado a hacer algo. Hago simplemente los personajes que me apetecen sin tener en cuenta si he hecho algo parecido o no. Para mí lo que funciona son las historias al margen de que sea un drama o una comedia. Es verdad que me han ofrecido más dramas, pero también es verdad que la comedia es más difícil. Bueno, luego también uno emana algo y la gente piensa que uno es de una forma. De hecho, yo confío mucho más en los actores que lo que suelen confiar los directores. Por ejemplo, hemos elegido como protagonista a un actor que otro productor hubiese desechado. Nancho Novo es un tipo que está muy identificado con el personaje de cachondo y macarra, y nadie se lo imaginaba como padre de familia y con una enfermedad terminal. En ese sentido, yo creo que se confía muy poco en los actores en este país.

: A este respecto me ha sorprendido la soberbia actuación de Elvira Mínguez, una actriz que hasta ahora ha tenido que conformarse con hacer papeles de reparto. ¿Por qué  decidiste confiar en ella para el papel femenino protagonista?
Todos los actores han hecho pruebas. De hecho, había propuestas por parte del productor, mías, de mi hermano y de la directora de casting. Para mí era la mejor. Elvira Mínguez me parece una de las mejores actrices de su generación, aunque es una opinión personal. Además es una persona que te lo pone tan fácil… Estoy cansado de actrices complicadas y me he encontrado con actrices muy jodidas. En ese sentido, Elvira es un pedazo de pan.

“Se confía muy poco en los actores en este país”

: Aunque todos los actores comentáis que es bastante difícil elegir una película entre todos vuestros trabajos, en tu caso parece que “Mensaka” y “Lucía  y el sexo” marcaron un antes y después en tu carrera. ¿Cuéntanos que supusieron ambos papeles para ti?
A pesar de haber hecho dos personajes pequeños antes de “Mensaka”, yo considero a esta película como mi debut. Fue la primera vez que un director confió en mí para un personaje con cierta enjundia, y yo disfruté mucho. Tanto en “Mensaka” como en “Lucía y el sexo” tengo la sensación de haber hecho un personaje que se parecía al director. En “Mensaka” interpretaba a un personaje parecido a Salvador García y en “Lucía y el sexo” hacía de Julio Medem. Esas dos películas son las que me han dado la fama que antes me comentabas.

: “Salvador” ha sido otro pequeño hito en tu carrera, pese a que interpretabas a un personaje secundario. ¿Cómo fue la experiencia de interpretar al abogado del protagonista?
Fue un auténtico bombón. A mí, al principio, me ofrecieron otro personaje con menos participación. Sin embargo, Sergi López, que iba a hacer mi papel, rechazó participar en la película para hacer “El laberinto del fauno”. Fue entonces cuando me ofrecieron el personaje. Yo venía de Argentina de rodar “El destino” y, de hecho, me mandaron el guión allí. Al leerlo me di cuenta que estaba escrito en gran parte en catalán y me preguntaba cómo lo iba a hacer. Al final nos pusieron un coach que nos ayudó a Daniel Brühl, a Leonor Watling y a mí. Fue toda una experiencia caracterizarse como el personaje, y conocer a las hermanas de Puig Antich me ayudó muchísimo.

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Julio Vallejo

Creció queriendo ser un héroe Marvel. Sin embargo, las películas, los libros y la música se cruzaron en su camino y, desde entonces, se fijó como meta escribir de asuntos más o menos culturales. Desde entonces lo ha hecho en Lainformacion.com, Europa Press, Freek Magazine, Cine para leer, Culturamas,Tendencias Magazine, Notasdecine.es, Aviondepapel.tv, los libros “Cine para leer” o la agencia Coveritmedia, entre otros medios.


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