Bigas Luna. Cine de toma pan y moja

Así se las gasta el tiempo: si se le deja a su aire, se las apaña para convertir en clásico al vanguardista más rompedor. Sin ir más lejos, ahí tenemos a Bigas Luna, el iconoclasta que nos regaló “Bilbao”, ejerciendo de homenajeado venerable en festivales de cine como el de Málaga, con reconstrucción del bareto de “Jamón, jamón” incluida. Pero este enamorado de los alimentos frescos, del aceite de oliva y de la leche materna, no está por la labor de dejarse amojamar sin resistencia: que no sufran los adictos a las imágenes de alto valor nutritivo. De videoarte, de culos quiméricos y de la cotización de la Juani en el E-mule nos habla el respetable Sr. D. Bigas Luna.

 

: Esta “Vía láctea” que viene al Festival de Málaga… ¿tiene parentesco de algún tipo con la de Buñuel?
Yo con Buñuel tengo una gran relación. Yo he comido tanto ajo y aceite y jamón como Buñuel, creo. Quizá no tanto aún porque era mayor que yo, pero creo que voy por el buen camino. Y eso me une mucho a él. Dicho esto, “La vía láctea” evidentemente hace una alusión irónica a él, pero yo lo he puesto porque son películas mías relacionadas con la leche, el origen. Son mis video-artes en los que se habla de la leche. Me gusta la idea de llamarlo “La vía láctea de Bigas Luna”.

: Sigue entonces a “Verge lactatio”, “Mamador molar”…
Sí, ésas son las que se van a exhibir en esa especie de laberinto que se ha montado.

: Hay un director americano que también hacía lo que podríamos llamar cine mamario, Russ Meyer, que…
Russ Meyer estaba obsesionado con la cosa estética y con el exceso mamario. Y a mí eso, bueno, me interesa pero relativamente. A mí lo que más me interesa de un pecho es que es un símbolo al que recurro representando la alimentación. De un pecho puedes comer. Y luego también es un gran representante de la sexualidad. Esto es algo que me interesa mucho: la mezcla de la sexualidad y el comer, la alimentación, la nutrición. Y además la leche: la leche es uno de los líquidos relacionados con el cuerpo humano que me parecen más interesantes.

“Yo he comido tanto ajo y aceite y jamón como Buñuel”

: Lo que Russ Meyer venía a decir es que un director de cine tiene una ocasión de oro para hartarse de ver chicas guapas desnudas, y tonto quien la desaproveche. Más que eso… ¿se trata, quizá, de una ocasión para escenificar obsesiones?
Hombre, en alguna ocasión sí. Esto que dices de Meyer lo decía también un productor amigo mío, un productor importante francés que fue quien produjo muchas cosas de Fellini. Él decía que éste es uno de los pocos oficios en los que puedes tener fotos de chicas desnudas en la mesa y nadie te dice nada (risas).

: ¿Qué tal le ha ido con la Juani?
Bien, bien. Para mí la Juani ha sido una fuente de energía importantísima, porque poder meterme en todo el mundo de los extrarradios, tener la oportunidad de trabajar con un equipo tan joven y descubrir a una actriz, ha sido una aventura apasionante.

: ¿Y a la propia Juani qué tal le ha ido por esos mundos de dios? ¿Cómo la ha recibido la gente?
Ah, muy bien. Estamos contentos, la película ha funcionado muy bien de público, es una historia que ha llegado a muchísima gente y luego sorprendentemente ha ocurrido otra cosa… Ésta es una noticia buena y mala al mismo tiempo, para mí buena, por lo que significa en la época de transición en que estamos… Pues bien, hemos tenido, hasta hoy, casi quinientas mil descargas de la película entera en internet. Lo cual es alucinante, está muy bien. Sí, sí, Porque como decía antes estamos viviendo una etapa de transición y todo esto es indicativo de que la película ha interesado mucho. Siempre digo que si no la descargaran eso significaría que no ha gustado y que nadie la ha querido ver. Es como lo del top manta la primera semana que estrenan la película: “No, oye, que la Juani en el top manta la llevan y la enseñan la primera para vender las otras”, y entonces decimos nosotros, esto es que va a ir bien la película seguro. Si no estás en el top manta no eres nadie.

“Si no estás en el top manta no eres nadie”

: Hablando de películas que quedan un poco lejanas, como “Bilbao” o “Caniche”… ¿alguien ha seguido por ahí? ¿Se oyen ecos de ellas en otras películas españolas?
“Bilbao” es una película que a mí me ha marcado muchísimo, es posiblemente mi primera como autor, y me imagino que sí ha podido influir. Mucha gente me lo dice, que es una película que ha dado mucha energía creativa porque rompió mucho los esquemas tanto por la forma de estar hecha, porque fue rodada en 16 milímetros, en cuatro semanas, e hinchada después…  como por muchos aspectos en los que tiene aportaciones que creo que estuvieron muy bien en su momento. Lo mismo que utilizar técnicas simpáticas en el montaje, jugando con la música y con la película…

: ¿Qué demonios pasó con “Bámbola” para que se montase aquel jaleo en Venecia?
Bueno, la actriz que cogí era un monstruo mediático, y quería que quitara un plano que había sacado del culo de ella, maravilloso. Yo le dije: “No, este plano no sale, te he cogido para hacer precisamente este plano”. Y bueno, se montó un pollo porque ella se puso en contra de la película, y la historia tuvo eco entre todos los políticos italianos importantes, entre todos los directores, y montó una impresionante. Yo he visto hacer la ola en el estadio de Roma, pasar un spot de “Bámbola” y el estadio haciendo la ola: “¡Baaaaaámbola!”. Montó un pollo realmente impresionante. Esto, claro, puesto que ella como actriz no tenía ninguna carrera y era un personaje muy querido pero desde un punto de vista kitsch italiano, generó todo un fenómeno en contra de ella, de la película… y le hizo daño a la película. No se valoró el trabajo de los actores. A “Bámbola” le tengo muchísimo cariño, y ahí Jorge Perugorría hizo uno de sus trabajos más impecables. Me lo paso muy bien viéndola. Es la única película mía que me he descargado, porque un día que quise probar cómo funcionaba lo de las descargas en el E-mule y me bajé “Bámbola”. Y me salió en francés, con subtítulos en francés, cosa que me hizo mucha gracia.

: ¿Hace gracia eso de que le reconstruyan a uno el bar de una película, “Jamón, jamón”, de hace quince años?
Sí, sí, está muy bien. Es una película que tuvo mucha magia. Y además un libro que han hecho sobre “El poderoso influjo de Jamón, jamón”, y que posiblemente vengan Javier, Penélope, y Jordi Mollá al acto, también está muy bien. La película les dio mucho a ellos y ahora curiosamente se lo están dando ellos a la película. La película se está volviendo mítica a través de ellos.

: Hay una película italiana de terror, “Demons”, con un planteamiento muy similar al de “Angustia” y que salió prácticamente al mismo tiempo…
Es una copia (pausa enfática) absoluta de “Angustia”. Vamos, de escándalo. Es que además la película será de un año pero el guión… Para empezar, “Angustia” se hizo primero, pero es que además el proyecto se había estado moviendo desde hacía cinco años. Lo malo de esto… Yo siempre digo que cuando te copian a mí me preocupa relativamente. Hombre, es mejor que no te copien nada, pero si te copian lo bueno es que lo hagan mal. Y eso es lo que pasa, la italiana no me gusta nada, me gusta mucho más “Angustia”. Ésta coge sólo trocitos de “Angustia”, y “Angustia” va mucho más lejos, planteando cuestiones sobre el mimetismo, la sobreidentificación… Y “Demons” se queda sólo en la anécdota, hacer miedo y nada más.

“Es mejor que no te copien nada, pero si te copian lo bueno es que lo hagan mal”

: Hablando de cine de género, se quedó usted a las puertas de encargarse de “Perdita Durango”. ¿Cómo habría sido la versión que no llegó a filmar?
Yo tenía una idea muy irónica, la “Perdita Durango” nuestra tenía una sátira grande de Estados Unidos, que era lo que me motivaba. La de Álex (de la Iglesia) fue un poco la visión más potente, más envolvente de los personajes, y ésa es la que quería el productor. La del guión que yo hice con Barry Gifford era una visión más irónica… El padre de la chica secuestrada se moría de un ataque a base de comer Pizza Hut. Era otra cosa.

 

 

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Alejandro Romero

Mientras se hunde en el asfalto, Alejandro Romero traduce libros de magia, escribe tebeos crípticos como "La canción de los gusanos" y tratados herméticos como "El humor en la sociología posmoderna" (sí, en serio), y se materializa en las más recónditas universidades andaluzas para enseñar sociología a los inocentes, así, a traición y con toda su mala idea.


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