El coleccionista de voces

Carlos Latre

Lastre, Lentre, Catre, incluso Carlos Dell´Atte eran algunos de los nombres que le colocaban antes de ser el fenómeno televisivo que es ahora. Hoy día, su rostro, por más maquillaje que le endosen en los camerinos, es harto reconocible para el televidente español. El chico de las mil voces, el marciano más esquizofrénico de “Crónicas”, el comentarista más galáctico de “Maracaná”. Con nosotros, Carlos Latre.

 

: Ahora estás con un espacio deportivo pero, ¿te gusta realmente el fútbol?
A mí me encanta el fútbol. Me apasiona. Ahora veo menos fútbol pero me sabía el portero de la selección de Holanda de la Eurocopa cuando el gol de Van Vasten. Además estuve jugando al fútbol hasta juveniles. Llegué incluso a entrenar a chavales en fútbol sala.

: Si además de imitar la voz de los futbolistas pudieras imitar también su destreza en el campo, ¿en qué equipo te gustaría jugar?
Si jugara en un equipo sería en el Castellón, para llevarlo a Primera. Aunque tengo el corazón partío con el Nastic porque nací en Castellón, pero he pasado casi toda mi vida en Tarragona. En cuanto a jugadores me gustan muchísimos: Kaká, Ronaldinho, Weah en sus buenos tiempos, Shevchenko, Zidane, Sócrates, Zico, Cruyff, Pelé… No sé, hay millones.

: ¿Eras un buen estudiante o estabas demasiado ocupado imitando a los profesores?
Con ocho o diez años empecé ya a darle al tema. De pequeño quería ser futbolista y más tarde quería ser todo lo que venía por casa. Que venía el fontanero, pues yo quería ser fontanero, para quedar bien con él supongo… Era ya un poco mentiroso. En clase imitaba a un profesor de Historia que hablaba un poco a lo Peñafiel. Cogía unas llaves, un libro e imitaba al profesor. Todos se quedaban sentados. Pero al final me pillaron.

“De pequeño quería ser futbolista y más tarde quería ser todo lo que venía por casa. Que venía el fontanero, pues yo quería ser fontanero”

: Ya despertabas la atención entonces. ¿Cómo llevas la fama hoy día?
El tema de que la gente te pare en la calle lo llevo muy bien. Creo que es algo que entra en el pack. Lo puedes llevar muy mal y ser un borde y un idiota o acostumbrarte y llevarlo con la máxima naturalidad posible e intentar incluso disfrutar de ello. Aunque a veces es complicado. Para la gente tú eres “el de la tele” y le da igual cómo estés de ánimo… pero bueno, ellos se lo toman cómo un ocasión única y tienen que aprovechar el momento. Yo lo hacía. Cuando venía la vuelta ciclista a España, yo le estaba pidiendo un autógrafo a Indurain subido en la rampa a diez segundos para salir. De todas formas, he tenido el atenuante de que al principio no me conocían, conocían a los personajes y más tarde se interesaron por saber quién había detrás. En ese sentido ha sido todo muy escalonado.

: ¿Hay algo que eches de menos de antes de ser famoso?
Sobre todo el hecho de no poder ser tú mismo con tus amigos. Pero no por ellos, sino por el resto del mundo. Nunca más me podré pegar un juerga con mis amigos, con todas la condiciones que se daban esas juergas. Te la puedes pegar en tu casa y no se entera nadie, pero el hecho de correrte una juerga con tus amigos y acabar a las tantas por la calle es más peligroso porque la gente tiende a exagerar las cosas. Si una noche te da por ir al bingo, te pueden juzgar de ludópata empedernido.

: ¿Te afectan las críticas negativas o es algo que tienes superado y que consideras normal?
El que diga que no le afectan las críticas negativas yo creo que miente. Pero poco a poco aprendes a llevarlo y a ver el porqué de esa crítica. Aprendes a analizarlas más, porque de una crítica se pueden sacar cosas muy buenas. Lo que pasa es que al principio no tienes demasiada conciencia del medio en el que estás y una crítica te duele muchísimo, te lo tomas como algo muy personal contra ti. De todas formas yo no pretendo gustar a todo el mundo. Además creo que contra mí no ha habido críticas feroces sino más bien contra al entorno en el que estaba. Pero claro, si estás en un programa al que consideran basura tú también eres basura.

“El que diga que no le afectan las críticas negativas yo creo que miente. Si estás en un programa al que consideran basura tú también eres basura”

: ¿En estos años, de todas la personalidades que has conocido, hay alguien que te haya marcado?
Como buen mitómano han sido muchos los que me han marcado. Gente que admiraba mucho como Chicho Ibáñez Serrador, Hugo Sánchez, indudablemente Javier Sardá, Santiago Segura porque me ha dado la oportunidad de saltar al cine… Y personalmente muchas más; yo es que soy un poco esponja, y he aprendido cantidad de Sabina, de Ferrán Adriá, de Javier Bardem, incluso de Juan Adriansens, que es un tío con el que aprendí muchísimo, sobre todo de dibujo. Además, es una persona muy culta.

: ¿Cómo definirías tu profesión: imitador, humorista, showman televisivo…?
Yo soy un imitador, no me considero un humorista. Un gran cómico es Gila. O Martes y Trece, que eran capaces de hacerte reír por hacerte reír. Yo tengo que imitar para hacer reír.

: ¿Y a qué personaje adoras imitar?
Los que más me gustan son con los que puedo decir muchas cosas: La Pantoja, Papuchi, El Fary, Torrente… Ahora en la radio tengo un personaje, Cañita Brava, al que hemos reconvertido totalmente, basándonos en su papel de camarero en “Torrente”. Hemos creado un espacio escénico, en el que él es nuestro camarero.

: Leí el otro día en un blog refiriéndose a ti que al alcanzar el éxito tan joven es fácil perder la perspectiva y no saber elegir bien los proyectos.
Creo que he disfrutado cada uno de los días de “Crónicas”, he disfrutado “Latrelevisión” porque ha sido un aprendizaje tremendo, la radio ha sido espectacular, la gira de teatro fue (imitando a Bisbal) lo más grande, ingreíble… y el cine también me ha enseñado muchísimo.

: Y de cara al público, ¿hay algún proyecto que pienses te ha hecho perder puntos?
No creo haberme arrepentido de ninguno, porque creo que todo vale. Quizá “Latrelevisión” no tuvo tanto éxito, porque coincidió con “Crónicas”, pero dentro de unos años estoy seguro que tendrá más valor que ahora.

: ¿Cómo te ves en diez años?
Ahora tengo 27, aunque mucha gente piense que aún tengo 22. Yo no intento abarcar todo, pero todo se puede hacer. Me gustaría seguir con la radio, seguir con el doblaje… Hacer cine me apasionaría, pero me gusta mucho la tele y me gusta mucho el teatro, incluso escribir, como he hecho con el libro de Bea. No cierro ninguna puerta, pero la verdad es que me gustaría encaminar mucho mi vida hacia el cine.

“En España tú eres lo que eres y no te puedes cambiar, porque si te cambias o lo haces muy bien o estás jodido”

: ¿Hacer de ti mismo es lo que más te cuesta frente a la cámara?
Al principio sí, porque no sabía cómo hacerlo. Después te das cuenta de que el único truco es ser tú mismo. De todas formas me gusta que se conozcan más a mis personajes que a mí mismo, así tengo tiempo para ir aprendiendo de todo lo demás. Porque en mi caso, si quieres ser actor, lo tienes que hacer muy bien y sorprender o siempre serás el imitador. Sin despreciarlo, claro. En España tú eres lo que eres y no te puedes cambiar, porque si te cambias o lo haces muy bien o estás jodido.

: ¿Cómo lo haces cuando tienes un mal día y te toca salir a hacer reír a los demás?
El truco es salir fresco. Intentar que todo vaya bien, que todo sea ordenado, que todo esté aparentemente tranquilo para que tú te puedas dedicar a lo que te tienes que dedicar. Cuando nos tocó vivir en Crónicas la muerte de Joan Ramon Mainat, que era una persona a la que adorábamos todos, tenías que seguir haciendo el programa y era jodido. Ahí buscas la rabia, buscas sitios donde agarrarte y que te lleven palante. Es una maratón, no pararte, no caer y meterte la máxima alegría. Hay que salir y hacer reír…

: Pasando a cosas más serias, ¿cómo se siente uno como hijo ilegítimo de Torrente?
Eso es genial, pero me fastidió no poder meter más cosas. Porque yo estaba trabajando en televisión, con la radio, con el doblaje… y acabó siendo prácticamente un cameo. Tenía que ser un papel protagrónico, como dice el amiguete Segura, y se quedó en unas diez o quince tomas que me supieron a poco. Pero bueno, tal vez en “Torrente 4”…

: ¿Y qué tal tu experiencia en el doblaje de películas animadas? Te estás haciendo un indispensable: “Pinocho 3000”, “El Cid”, “Garlfield”, “El libro de la selva 2”…
El doblaje es cojonudo. Ahora estoy en “Garfield 2”, que se estrena en septiembre. Al gato le puse una voz totalmente nueva. Tienes que crear un personaje de la nada, pero con la ayuda del director de casting y de la gente de la productora es muy fácil y gratificante.

: ¿Cómo se vive después de haber estado en Marte?
Lo que más echo de menos es el directo. “Maracaná” es sólo un día a la semana y el abanico de personaje más limitado. En “Crónicas” tocabas desde el corazón, a un animal, un cantante, y hasta el show de Trillo. Además, nunca sabías lo que iba a pasar. Se echa mucho de menos a los compañeros, los momentos vividos, el clima que se creó en el programa y lo bien hecho que estaba. Independientemente de los contenidos, el programa estaba muy bien hecho. Te daba una gran seguridad, te tenías que encargar de lo que te tenías que encargar y punto. Y eso se echa mucho de menos.

: ¿Después del aluvión de críticas a “Crónicas”, qué es lo peor que sacas del programa?
Creo que no hubieron demasiadas cosas negativas. Y eso también se verá con el tiempo. Al final, los detractores de “Crónicas” acaban reconociendo que lo único que no les gustaba era el contenido del programa, pero todo lo demás…

: Hombre, el contenido es bastante importante…
Sí, es importante. Pero como programa de televisión hay que saber diferenciarlo bien. A mí hay muchos de los contenidos que no me gustaban, ni a Javier. Pero el espíritu era siempre muy positivo: da igual lo que digas, pero tiene que ser lo mejor del mundo si quieres hacer creer a la gente que eso es divertido. Tú tienes que hacerlo divertido y tienes que creer que Loli Álvarez, Arlequín y Tamara son los protagonistas absolutos del mundo. Mainat tenía un frase muy ilustrativa al respecto: “No te preocupes, sólo estás haciendo televisión”.

: Entonces, ¿te parecen excesivas las críticas que recibió el programa?
Creo que se han pasado mucho con Javier con las críticas. Según un informe que leí hace poco, de los temas que preocupan a los españoles, la telebasura no está ni entre los cuarenta primeros. Muchas de las críticas eran sólo porque Sardá caía mal. Puede ser criticable el contenido, pero nunca el cómo se hacía.

: La gran pregunta que se hacía mucha gente, que obviamente es la gran pregunta con la que se jugaba en el programa, es hasta que punto los tremendos enfados eran un circo o estaban pasando de verdad…
Pues sabíamos que los polemistas en directo se iban a decir de todo. Después cada uno se iba por su lado. Coto y Enrique, que parecían no soportarse, terminaron currando juntos en otro programa la mar de a gusto.

“Al final de todo está el mando; si no te gusta, ¿encima eres masoca que lo ves? Nadie te obliga a ver un programa”

: ¿Por qué crees que la audiencia se cansó del programa?
Creo que al final se gastó. La fórmula, que era brillante, tomó una dinámica que luego fue muy difícil reconvertir. Cuando queríamos darnos cuenta de que había que cambiar el ritmo del programa, no podíamos cambiarlo porque ya estaba enfilao. Y a la vez el cansancio de la gente, el cansancio de Javier principalmente. Porque el pilar era Javier. La muerte de Joan Ramón Mainat… influyeron muchas cosas. Además mucha gente decía que hacíamos telebasura sin saber porqué. Puedes decir me gusta o no me gusta pero decir que lo que hago es una mierda es complicado. Porque quizá lo que hacen otros a mí no me gusta, pero soy consciente de que puede haber un buen trabajo detrás. Pero la gente eso no lo mira. Y además, al final de todo está el mando; si no te gusta, ¿encima eres masoca que lo ves? Nadie te obliga a ver un programa. De todas formas verás cómo con el tiempo lo que queda es positivo. Todo era un teatrillo, una comedia y sobre todo era divertido.

: ¿Crees que podía haber aguantado más?
Podía haber durado lo que Javier hubiese querido que durara. El programa se acabó por agotamiento más físico y personal que por el propio programa. Era tan abierto que se podía haber cambiado la línea del programa. “Crónicas” al final fue un programa del corazón, pero al principio era otra cosa más basada en las entrevistas, la música… Si volviera “Crónicas” sería cómo Javier quisiera. Pero él y todos estábamos muy cansados del programa, fueron ocho años en directo cada día. Además Javier es un tío muy diurno al que le fastidiaba mucho tener que acostarse cada día a las cuatro de la mañana… y seguía levantándose a las siete y media.

: ¿Y no le encuentras relación con la aparición de Buenafuente?
En absoluto. Podrían haber convivido años y años perfectamente porque son dos programas diferentes. No es el mismo caso que la rivalidad que existió por ejemplo con el “Mississippi” de Pepe Navarro, porque éstas sí eran dos formas muy parecidas de hacer un programa de televisión. Era Madrid o Barcelona. Yo creo que Andreu fue la excusa para ir contra nosotros. En cuanto a audiencia, está comprobado que desde que se fue “Crónicas” la gente ve mucha menos televisión por la noche.

: ¿Está cambiando la televisión?
Cuatro ha hecho que cambie la televisión. El umbral del éxito ha cambiado, si antes un veinte por ciento era una gran audiencia ahora ya no lo es. En el pastel hay más para repartir. También está La Sexta, pero Cuatro es la primera que ha venido. Cambiará el panorama, será más yanqui, dentro de unos años hacer un diez por ciento será una maravilla. Lo que seguirá igual es que ser bueno o ser malo dependerá de la audiencia.

: ¿Y desde el punto de vista de contenidos?
Vamos encaminados a que la gente vea lo que quiere ver. Esto es muy positivo. Aunque es muy complicado llenar una parrilla veinticuatro horas. Al principio hay que recurrir a reciclar y paradójicamente “V” está haciendo la mayor audiencia de Cuatro.

: Claro, si Antonio Machado recordaba su infancia a través de un patio andaluz nuestra generación lo hace con Oliver y Benji …
Y es la gente que más ve tele. La televisión es un reflejo de lo que hay. Hasta ahora era una población envejecida y ahora que los jóvenes están empezando a tomar las riendas se ve otro tipo de programación. Para mí, cuantas más teles haya mejor. Es señal de que puedes elegir.

“La radio es la magia, es la inmediatez, la imaginación, la esencia… Yo soy de radio”

: Carlos Latre surge de la radio. ¿Qué es lo más te gusta de este medio?
La radio es la magia, es la inmediatez, la imaginación, la esencia… Yo soy de radio.  Llevo ahí casi diez años. Es lo único que no he dejado nunca y que no tengo pensado dejar. Si encuentro un hueco, aunque sea de media hora, haré radio.

: Con 26 años has tocado teatro, cine, radio y televisión… En pocas palabras, ¿con qué te quedas de cada medio?
De la radio lo dicho. De la televisión la frase de “ahora para ahora”; de lo que pasa en la tele te acuerdas ahora, mañana ya no se acuerda nadie. El doblaje es el relajo, el ir a disfrutar del trabajo. Del teatro el contacto directo con el público, la risa en directo, sin trampa ni cartón. Lo cierto es que yo disfruto de todo de lo que hago y el día que no disfrute me iré, pero aún me queda mucho por disfrutar.

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Jorge Laplace


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