Carlos Aured, el hombre que surgió de la tumba

Entrando ya en su sexta década, Carlos Aured, natural de Los Alcázares, provincia de Murcia, se niega a enterrar definitivamente la cámara con la que ha filmado las depravaciones de Paul Naschy en títulos como “El espanto surge de la tumba”, su debut en la dirección tras servir de ayudante a León Klimowsky. Su mirada, algo irreverente, ha satisfecho el apetito enfermizo del goremaníaco sirviéndole corazones palpitantes y ha trempado a más de un pornovidente mostrándole el coño gamberro de Lina Romay o las tetas firmes de Adriana Vega.

 

: ¿Qué haces desde que dejaste de programar porno en Canal Plus?
Aburrirme en un 20% y golpearme la cabeza contra el muro en un 80. Hace tres años que intento dirigir una película, pero, cuando ya parece que está todo hecho se viene abajo el asunto. Quizás soy un poco masoca.

: ¿Confías en que se llegará a ver a pesar de todo?
Me gustaría decirte que sí porque me siento más preparado que en la etapa anterior: tengo muchas más cosas que contar y sé como contarlas, pero si entonces era una joven revelación, ahora soy un viejo recuerdo.

“Si entonces era una joven revelación, ahora soy un viejo recuerdo”

: ¿Crees que en el cine español hay ineficacia profesional o mala uva?
La situación corresponde a un mal endémico de nuestra industria: el aferrarse al proteccionismo filial, el dar por sentado que el Estado tiene la obligación de protegernos, de mimarnos, de subvencionarnos. Por muy artística que sea esta industria tiene que ocuparse de fabricar un buen producto, de estudiar el mercado, de abrir fronteras, de promocionarse… Y para eso, como en cualquier otra industria, hay que correr riesgos, innovar e invertir. Todavía tenemos que hacernos adultos.

: Volviendo al porno. ¿A ti te divierte?
Siempre me ha gustado y me sigue gustando, pero tengo mis preferencias. Es triste que ninguna de mis dos actrices favoritas estén disponibles: Savannah murió, como ya sabemos, y María de Sánchez fue masacrada por el mismo “señor” que le dio el apellido. De las de ahora me quedo con Chloe, una americana no muy joven que grita y se corre mejor que nadie. Y de los directores prefiero a John Stagliano de EE.UU. y Narcís Bosh de Spain, con un cariñoso saludo para José María Ponce.

: “Apocalipsis sexual” conoció una versión hard, ¿cierto?
Se estaba rodando en plan soft, pero, cuando ya estaba terminando, el productor italiano me pidió, más bien ordenó, que completara la película con planos de sexo explícito. Pedí una cama grande, todas las sábanas de todos los lechos que habían intervenido en la película y un actor porno cuyo nombre no recuerdo, ya que los actores que intervenían en la película se negaban o no se sentían capaces de ejecutar actos sexuales a toque de trompeta. En dos horas el actor porno cumplimentó a todas las actrices y ligó con dos. Estos planos de detalle se insertaron en los lugares correspondientes, pero parece ser que solamente se conservaron en la versión italiana. En España no los he visto nunca.

: ¿Cómo se aguanta el tipo delante de una escenita así?
A la hora de hacer erotismo, porno o similares, siempre estás acosado por muchos impulsos y preocupaciones: sólo quedan dos días de rodaje, esa luz le hace cara de pan, este tío la tendrá muy grande pero como actor es un palo… Total, que aunque uno sea muy calentorro es muy difícil que la sangre se dedique a rellenar, ampliar y potenciar tejidos.

: “La frígida y la viciosa”, “El fontanero, su mujer y otras cosas de meter”… ¿Quién escogía los títulos?
“La frígida…”, el productor, y “El fontanero…”, yo. Para convencer al productor tuve que aprovechar que él había bebido bastante aquel día.

: Tus cuatro películas más conocidas –“El espanto surge de la tumba”, “Los ojos azules de la muñeca rota”, “La venganza de la momia” y “El retorno de Walpurgis”- son de terror y las protagonizó Paul Naschy. ¿Cuál ha sido tu relación con él? ¿Se dejaba dirigir?
En general ha sido muy buena y se ponía en mis manos  por completo, pero si algo no le parecía bien, lo discutíamos. Hay dos clases de actores: los que creen que tienen mejores ideas y más criterio que el director; y los sinceros, ecuánimes y honestos que están llenos de inseguridades y necesitan los ojos y el criterio del director para estar medianamente seguros de que lo están haciendo bien. Desde luego con Paul Naschy he hecho mis mejores películas, las que merecen esa pretenciosa calificación de “cine de culto”… Y entonces surge la duda: ¿de quién es el mérito? ¿De Paul o mío?

“Desde luego con Paul Naschy he hecho mis mejores películas. Y entonces surge la duda: ¿de quién es el mérito? ¿De Paul o mío?”

: ¿De quién crees tú?
El mérito debe ser de la simbiosis.

: ¿Cuánto hay de verdad y cuánto de leyenda en Paul Naschy?
Paul es todo un carácter. Es universitario, lector consumado, extraordinario dibujante. Es ingenioso y tiene un gran sentido del humor, pero además es un muy amigo de sus amigos, buen hijo, marido y padre. Y como profesional es un prolífico guionista, un experto director y un muy buen actor.

: Ufff… ¡qué piropazos!
Lo siento de veras y pienso que, aunque en algunos ambientes se le menosprecie hay que tener en cuenta el tipo de papeles y personajes a los que se ha visto abocado y ha salido airoso.

: ¿El cine de terror español da miedo o risa?
Muchas de las de aquella época daban miedo. Quizá el público era más impresionable o los mitos que se recreaban tenían la ventaja de un crédito terrorífico a priori. Respecto al terror español de ahora, lo hay muy bueno, también menos bueno, pero no creo que haya muchas que den risa. Me gusta Balagueró, Amenábar, Fresnadillo, Christian Molina… A los que piensan que nuestro cine de género es penoso les diría que el pensamiento es libre, pero que la información siempre influye en el razonamiento.

: “El espanto surge de la tumba” tiene escenas gore muy adelantadas para su época. ¿Cómo fue su acogida en España?
Yo no sabía siquiera lo que era el gore, pero disfrutaba terriblemente con los efectos especiales, los trucajes y el maquillaje. Entonces era mucho más difícil que ahora, no había video ni efectos digitales; el chroma es algo parecido a lo que se llamaba entonces blue baking, pero era una técnica que aquí no era alcanzable. Mis  referencias eran el cine mudo, “El hotel eléctrico”, de Segundo Chomón para los trucajes, y la Hammer y la Universal para la estética. Me lo pasé de puta madre haciendo la película. Fue recibida muy bien si se tiene en cuenta lo mal que se estrenó, en un circuito de segunda.

: ¿Te interesa la sangre?
Al menos no me asusta. Yo había hecho bastante “cine médico” rodando operaciones en los quirófanos y había visto las vísceras y la sangre en vivo. No me asustaba de nada, y me gustaba la casquería, aunque no me producía orgasmos ni nada de eso.

“Me gustaba la casquería, aunque no me producía orgasmos ni nada de eso”

: Tu última película fue “Atrapados en el miedo”, ya dentro el terror realista y con Adriana Vega. ¿Por qué dejaste de dirigir?
No estaba a gusto con lo que estaba haciendo. Esto se unió a nefastos acontecimientos personales y diversos avatares y circunstancias socio-político-culturales que me alejaron del cine, que es como una amante infiel: cuando te hace disfrutar alcanzas el cielo, pero cuando te hace sufrir te sumerges en lo más profundo del infierno.

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José Manuel Serrano Cueto


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