Roger Gual. Voluntad, divino tesoro

Roger Gual, codirector de la exitosa “Smoking Room”, estrena su primer largometraje en solitario: “Remake”. Repite experiencia con alguno de los actores de su anterior experiencia, Juan Diego y Eduard Fernández, y añade veteranos de la escena de la talla de Eusebio Poncela y Silvia Munt. También repite con esa camarita de bodas y bautizos, como cariñosamente la llama él, y con esa clara premisa que tan bien le funcionó en su anterior trabajo. Lo importante: la historia. Lo demás, es tontería.

 

: ¿Qué es “Remake”?
“Remake” es la historia de una familia que nunca lo fue realmente. Fue una familia por decisión. La película trata de unos personajes que vivieron en una comuna hippy en los años 70, en una casa apartada de todo en la montaña. Se fueron allí a vivir para hacer un experimento colectivo. El único miembro que siguió viviendo allí treinta años después decide llamar a los otros y juntarlos para pasar un fin de semana con la excusa de que se va a vender la casa. Acuden los padres, que son la generación que ahora tiene entre cincuenta a sesenta años juntos a sus hijos de unos treinta que vivieron en la comuna cuando eran niños. Son nueve personajes que se juntan a hablar y sacar mierda unos encima de otros. Básicamente los jóvenes acusan a los mayores de que intentaron cambiar el mundo y no lo consiguieron y los mayores culpan a los jóvenes de que ellos son los que lo podían hacer y son unos pasotas y no hacen nada. Esta es la excusa que permite contar las miserias humanas de cada uno. En cierto modo, los ideales se enfrentan con el ego. A veces pensamos que el mundo se mueve a través de los ideales pero en realidad lo que lo mueve de verdad son los egos, son los que hacen que las cosas funcionen.

: ¿Cómo ha sido el proceso de creación de este enfrentamiento generacional?
Mi sistema de escribir es básicamente lo opuesto a lo que dicen los manuales. Me pongo a escribir diálogos sin saber a dónde van. Tenía setenta páginas de diálogos y no sabía de qué iba la historia. A partir de aquí se empiezan a forjar los personajes, me busco una estructura y monto una historia. Al principio los personajes se llaman A, B, C. Soy muy poco obsesivo con el hecho de cuadrar los detalles, me preocupo menos de lo que es y lo dejo fluir. Fellini dijo que todos los errores que se cometen son también parte del cine. Si el actor viene treinta kilos más gordo, el personaje será gordo. Tienes que adaptarte tú a eso.

“Fellini dijo que todos los errores que se cometen son también parte del cine. Si el actor viene treinta kilos más gordo, el personaje será gordo. Tienes que adaptarte tú a eso”

: ¿Algún apunte autobiográfico en “Remake”?
Me temo que me van a hacer mucho esta pregunta. Yo viví en una comuna hippy con mi madre de los cinco a los ocho años. Ella era muy, muy hippy. Se piraba tres meses a la India y me dejaba con la gente de la comuna. Mi padre era un poco más de familia burguesa, un poco más centrado, cuando mi madre se piraba me quedaba con él. Viví durante tres años con cuatro niños más y cuatro parejas. Para mí es la excusa que me hace contar esta historia. Pero nada de lo que pasa en la película tiene nada que ver con lo que me pasó a mí.

: ¿Cuáles son las diferencias fundamentales respecto a “Smoking Room”? Supongo que esta vez ha sido más fácil conseguir la financiación…
Ha sido más fácil pero igualmente he tardado más de dos años en levantar la peli. El hecho de tener el Goya no te asegura nada. Es una cutrez, de hecho la estatuilla está vacía por dentro. En un primer momento hablé con Ovideo y la idea les gustó. Me dijeron que desarrollara un guión. Un año y medio después, en el paso del PP al PSOE, TVE dijo que sí y empezamos a movernos. También hablamos con Warner, les gustó el guión y aceptaron. En fin, una producción pequeña pero con la distribución de una major. En cuanto al rodaje lo hicimos en HD. Yo defendía el formato digital profesional. Nos permitía seguir con el mismo proceso de trabajo con los actores que hicimos en “Smoking Room”. La escena se tira de principio a fin. No se corta. Y el actor tiene que estar todo el rato metido en el personaje para poder desarrollar la secuencia. Fueron seis semanas de rodaje, en las que jugó un papel determinante una semana de ensayos en la que estuve sólo con los actores y una cámara de vídeo pequeñita probando cosas. Nos fue de puta madre.

: ¿Y cómo conseguisteis levantar ese peliculón que es “Smoking Room”?
Partimos de un guión pero no sabíamos si era teatro, cine o una performance. Lo único que teníamos claro es que necesitábamos a los actores para hacerlo. Empezamos a llamar actores directamente, porque en todas las productoras nos dijeron que no. Llamamos a los actores diciéndoles que teníamos un guión, que queríamos que se lo leyesen… y tuvimos la suerte de que gustó y fue una cadena. Eduard Fernández habló con nosequién que habló con otro más… y así. Y cuando tuvimos el equipo formado y sin darnos cuenta dijimos: “Bueno, pues ahora tenemos que hacer la peli”. Entre nosotros, Ovideo y algunos amigos conseguimos el presupuesto mínimo para rodar. Nadie cobró, hicimos una cooperativa. Posteriormente, con los premios en el Festival de Málaga, se recuperó el dinero…

: ¿Cómo lo haces? ¿Cómo se llega a hacer un largometraje así desde la nada?
Te encierras en casa. Escribes una buena historia y si nadie te la quiere producir te la produces tu mismo. Pensábamos que tanta gente que estábamos en el proyecto no podíamos estar tan equivocados. La respuesta del productor era siempre la misma: “Vosotros no habéis hecho nada, no podéis hacer aún un largo”. Nos decían: “Bueno, nos quedamos el guión, os pagamos algo, lo retocamos y lo dirige Mariano Barroso”. Finalmente fuimos lo suficientemente perseverantes como para poder hacerlo nosotros.

: De haber podido… ¿la hubieseis grabado en 35mm?
Yo creo que las cosas tienen su momento y su manera, y si la hubiésemos rodado en 35mm no hubiese sido “Smoking Room”. Lo convertimos todo en conceptual. En lugar de intentar hacer una película en 35mm de puta madre, tiramos del vídeo que era lo que teníamos. Dentro de poco se harán películas con móviles y dará igual; lo importante es que la idea traspase la pantalla.

“Dentro de poco se harán películas con móviles y dará igual; lo importante es que la idea traspase la pantalla”

: ¿Entonces podemos hablar del digital como un puente hacia una nueva industria?
El digital lo que ha conseguido es que la gente se tire a la piscina. Yo creo que dentro de poco dejará de existir la industria. Va a haber grandes empresas que van a necesitar justificar dinero y meterlo en según qué proyectos y va a haber artesanos que harán sus películas. No va a haber un punto intermedio. El digital, en ese sentido, va a permitir que alguien desde su casa pueda escribir, rodar, montar y distribuir una película. Y esta posibilidad es brutal. Claro, te encontrarás con mucha más mierda, pero ganaremos una mayor gama de productos. Internet, dentro de unos años, será la clave para traer a tu casa películas a tiempo real que la Warner jamás llevaría. Es, por tanto una nueva manera de tratar la distribución.

: En cuanto a tu trabajo en publicidad, ¿qué similitudes has encontrado con el cine?
Son dos mundos muy diferentes. Utilizan las mismas herramientas, pero son dos negocios muy distintos. Uno tiende a contar las cosas deformando la realidad para mostrarla apaciblemente y el cine tiende a contar la realidad concreta de la persona que te está mostrando. Esto es un matiz que hace que no sean comparables. En la manera de contar no tienen nada que ver. Creo que se puede ser un gran realizador o creativo publicitario y no tener ni idea de cómo se rueda una película.

: Cuando me enteré de que habías trabajado en publicidad no me encajó demasiado bien con “Smoking Room”…
Hay un cliché de que todos lo que venimos de publicidad tendemos a ser preciosistas. Y el preciosismo en nuestro caso nos lo pasamos por el forro, porque pensamos que lo que nos interesaba realmente era contar esta historia.

: ¿Qué cine te gusta?
Voy muy poco al cine. Veo cosas raras que me compro por Internet y cosas que me mandan. Me encantan los ‘70, todo el nuevo Hollywood donde utilizaron la industria para hacer películas personales. En especial Cassavettes. De la escuela europea me quedo con Haneke, que sabe combinar de manera genial frialdad y pasión. En general me interesa la gente que tiene matices, que no es blanco ni negro.

: ¿Por qué haces cine?
Creo que por casualidad. Podría ser muy feliz haciendo una cosa muy pequeña, teniendo un huerto y viviendo en el campo. No me pregunto si seguiré haciendo cine. Supongo que si tengo una historia que contar la haré.

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Jorge Laplace


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