Johnnie To. El maestro de la ambivalencia

Johnnie To consiguió renovar el cine de Hogk Kong después de la crisis del sector de los noventa. La entrega del enclave a China, la creciente dominación de los estudios americanos en Asia y la recesión económica. Los grandes directores como John Woo y actores como Chow Yun Fat hicieron las maletas y probaron suerte en Los Ángeles. Él se convirtió en el autor más interesante de su país gracias a una buena relación entre películas para el gran público y sus obras de autor. Nos visitó en Sitges para presentar “Election”, un thriller de gangsters orientales que ya sorprendió en Cannes y que no pasó desapercibido, ni mucho menos, por el festival catalán.

 

Los primeros años de la pasada década fue el momento adecuado para que una nueva generación de directores tomara el relevo de los grandes maestros. Algunas perlas aparecieron tras el temporal: Wilson Yip presentó “Bullets Over Summer” (1999), y Ridley Ip firmó “Metade Fumaca” (1997), dos títulos que lograron revisar con acierto el género de crímenes. Pero entre ellos destaca la sólida carrera de un director como Johnnie To, el realizador local de mayor éxito que consigue colocar cada año un par de títulos entre los diez más vistos. Antes de cumplir los cincuenta ha dirigido una treintena de films, que se debaten entre los títulos rodados para atraer público a la taquilla con grandes estrellas mediáticas, y otras más de autor, que encantan al público occidental, ansioso de estrellas recónditas y peculiares.

: ¿No le molesta que siempre le reprochen que haga películas comerciales, que emborronan su historial como un cineasta personal?
Yo creo que una buena película es aquella que le gusta al público. Yo no puedo engañar a mis inversores. Mi objetivo es hacer las películas que me gusten, ya sean para el mercado comercial o para los festivales de cine.

Con esa misma crudeza y sinceridad con la que analiza y justifica esa dicotomía creativa de su cine, To también destaca por su gran capacidad de trabajo. Suele filmar de tres a cinco títulos anuales que van desde el thriller de asesinos a la comedia romántica, pasando por las películas de acción ultra acelerada y que remata gracias a su gran versatilidad.  Su labor a la batuta la combina con sus labores comandando su propia productora, Milyway Image. En Sitges presentó su última película, “Election”, donde el director retrata una peculiar y sorprendente visión democrática de las mafias o triadas de Honk Kong. En ella, los Tíos, una especie de consejo de ancianos de la triada Wo Shing, se reúnen para elegir un candidato a su líder, como llevan haciendo durante generaciones. Sin embargo, esta vez, la concurrencia al puesto se vuelve violenta. Big D., ambicioso y violento personaje, propio de una película de Tarantino, disputa el puesto a Lok, flemático padre de familia preferido por los ancianos para ocupar la cúpula de la organización. Esta controversia hace que la campaña electoral se convierta en una disputa virulenta, llena de mentiras, traiciones y cuchilladas, cuando el símbolo del poder de la tríada Wo Shing; un cetro con la cabeza de un dragón, desaparece.

: ¿Lo he explicado bien?
Bueno, más o menos. El film pretende mostrar, a través de la rivalidad entre los dos candidatos, la desintegración de la tradición y la disciplina y cómo la ambición individual se impone. Vemos como el poder continúa corrompiendo los valores humanos fundamentales en un círculo vicioso. Eso se representa en “Election” con las tres generaciones de personajes. Los Tíos representan a la gente que ahora tienen más de sesenta años. Ellos creen que la tradición se debe mantener por encima de cualquier precio. Han sido jefes y creen que la estabilidad les asegura el triunfo. Luego están Lok y Big D. que representan a mi generación, más concentrados en el éxito personal, que quieren dar lo mejor a su familia, aunque para ello destruyan otras. Por último, están los esbirros jóvenes de los dos contendientes que representan a la juventud de mi país, que por ahora, y siento decirlo, creo que están algo perdidos.

: Los actores que encarnan a estos personajes los has elegido mediante una técnica muy especial: ellos no conocen el guión antes de empezar…
Sí, yo elijo a los mejores actores del momento. Cuando vienen a rodar, no conocen su rol, no han tenido copias del guión. Esta manera de trabajar me permite conseguir que los actores trabajen de una manera abierta y espontánea. De todos modos, debo reconocer que mi labor simplemente consiste en hacer que salgan esas interpretaciones.

: ¿Qué es una tríada? Suena un poco mitológico como para creer que siguen funcionando en la sociedad actual de Hong Kong…
Una tríada es una mafia tradicional de Hong Kong, que se rige por leyes antiguas propias de este tipo de organizaciones criminales. La historia de las tríadas es parte integral de la historia de Hong Kong. En el pasado, las tríadas estaban involucradas en la producción de filmes en China y en Hong Kong, ahora ya no. Normalmente, el arma utilizada por los miembros de la tríada para promocionar sus argumentos es la negociación. Sólo los miembros menos experimentados de las tríadas se involucran en luchas o en la violencia personal.

“El cine es mi vida y lo que permite dar de comer a mi familia, pero sobre todo lo veo como un entretenimiento”

: Usted debe conocer bien la historia pues lleva muchos años dedicado a esto. Explíquenos un poco su trayectoria.
Empecé como mensajero en una productora a los quince años. Mi padre, que trabajaba  en un almacén de filmes, donde conocí mis primeras películas occidentales, sobre todo del oeste y de romanos, me inculcó el amor por el cine. El interés por la producción empezó a volverse en obsesión. Entonces conseguí un trabajo como asistente de producción, antes de la mayoría de edad, en una de las principales cadenas de televisión de la antigua colonia británica. Años más tarde, empecé a producir mis propias series de ficción para la pequeña pantalla, lo que me permitió dar su salto a los 35 mms. con “The enigmatic case” (1980), un film de aventuras medievales sin ningún éxito. Después de seis años dedicados a la producción de series televisivas, volví a la gran pantalla con “Happy Ghost 3” (1986), una comedia que inició mi relación con el productor Raymond Chow, con quien trabajaría en las tres películas siguientes, dedicadas al gran público. Este éxito en la taquilla me permitió poder empezar a hacer películas más personales, dedicadas a los festivales. Sí, una vida dedicada al cine. Ahora lo veo como una parte integral de mi vida. No sólo lo concerniente a la parte profesional. El cine es mi vida y lo que permite dar de comer a mi familia, pero sobre todo lo veo como un entretenimiento.

: Usted ha sido una de las figuras imprescindibles para entender el panorama de cine de Hong Kong, por no decir el asiático. ¿Cómo está la industria del film en su país hoy en día?
La industria del cine en Hong Kong no está en auge ahora mismo, más bien hay una recesión. En el pasado teníamos mercados como Corea o Taiwán. Hoy esos mercados están copados por la industria coreana. Nuestros películas ya no tienen el renombre de hace algunos años. Debido a la escasez de mercados, los inversores son mucho más cautelosos a la hora de poner dinero en un proyecto. Pero, al mismo tiempo, la peor época, que se dio a finales de los noventa, afortunadamente ha pasado a mejor vida.

: Pero ahora tienen el gran mercado interior chino, un mercado de más de mil millones de personas…
Sí, sin embargo es difícil pasar la censura china, no les suelen gustar mis películas de asesinos y mafiosos. El gobierno continental no acepta las películas con ladrones y luchas con policías inexistentes. Yo no puedo contar con el mercado chino para poder amortizar mis películas de autor. Aunque sí que mis películas más comerciales pueden entrar en el mercado continental. Además, yo no suelo escribir un guión completo, va evolucionando durante la producción y el gobierno continental quiere tener un guión completo. Demasiados problemas… (Mirada al infinito)
Lo que tengo claro es que no voy a modificar mi manera de hacer películas para entrar en el mercado chino. Ahora todo el mundo está interesado en ese nuevo mercado, mediante producciones compartidas, o cogiendo a personal, ya sean actores o técnicos.

“No quiero rodar en Estados Unidos. Pero la cuestión no es si quiero o no quiero ir. La pregunta es si me conviene”

: No le veo demasiado interesado en el nuevo mercado, ¿no es atrayente para sus películas? ¿Y Europa?
Lo importante es saber si es decisivo para mí. Europa me gusta porque la audiencia occidental tiene una mayor capacidad de apreciar mis películas de autor.

: Debió ser un cambio radical para su país el hecho de volver a la soberanía china.
Cuando el Gobierno chino empezó a controlar el territorio fue un momento de shock para todos. Ahora, viéndolo en la distancia, el resultado no ha sido tan traumático. Los primeros años el modelo de “Un país, dos sistemas” avanzó de una manera muy torpe, todavía nos estamos adaptando a la nueva situación. El Gobierno no ha tenido soberanía sobre Hong Kong durante los últimos doscientos años, por lo que para ellos tampoco ha sido hacerse con el poder.

: He oído que podría irse a Hollywood a rodar…
Hace cinco o seis años que respondo a esta misma pregunta. No quiero rodar en Estados Unidos. Pero la cuestión no es si quiero o no quiero ir. La pregunta es si me conviene.

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Ignacio García del Álamo


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